¿Hacen de la tecnología una religión?

Mayo 11, 2008

Dios mueve al jugador, y éste la pieza“, escribió en verso Jorge Luis Borges.

Después de recoger en mi último ‘post’ lo que me había parecido una soflama de ideología superficial (y no demasiado inspirada) sobre la Web 2.0, me puse a leer “El Juego del Angel“, la última novela de Carlos Ruiz Zafón. Un editor misterioso encarga al protagonista, un escritor de espíritu, alma y mente torturadas, que cree una religión para él.

Poesía aparte - explica el editor - una religión viene a ser un código moral que se expresa mediante leyendas, mitos o cualquier tipo de artefacto literario a fin de establecer un sistema de creencias, valores y normas con los que regular una cultura o una sociedad“.

El diablillo que gobierna las asociaciones de la mente, pocas veces voluntarias, fabricó en mí el pensamiento de que, quizá sin saberlo, muchas veces los “ilustrados-TIC” intentan crear una religión alrededor de las nuevas tecnologías.

Aunque a la mayoría de ellos les falten ingredientes, creo yo. Incluyendo el de la buena literatura. Un hilo, se me ocurre, del que se podría estirar.

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Autodefensa intelectual

Mayo 8, 2008

Se han publicado y se comentan en la blogosfera unos datos muy interesantes sobre lo que se ha dado en llamar “La Tecnografía Social. Vienen a decir de que los internautas activos, incluso entre los activos en la Web 2.0, sólo crean contenidos entre un 10% y un 20% (en porcentajes que varían con la edad), mientras que alrededor del 30-35% (incluyendo los propios creadores) los comenta, discute y critica.

O sea, que los “creadores” ocuparían una esquina como en la figura. Y los “opinadores” de entre los “creadores” una esquina seguramente más pequeña. Y los “illustrados-TIC” que utilizan la blogosfera para opinar sobre tecnologías y sociedad, una esquina todavía más pequeña.

Que nadie, por tanto, se llame a engaño cuando lea una proclama ideológica como la que sigue (extraída de TELOS):

“La Web 2.0 es una actitud. Es la explosión del sueño liberal de la entronización del individuo por el bien social común. La Web 2.0 es un paso más en el proceso en el que la ética hacker sustituye a la ética industrial. Un hacker, en un sentido conceptual y no literal, es una persona altamente cualificada y cuya principal motivación es el entusiasmo y la pasión que le produce crear, descubrir o desarrollar nuevas creaciones. La creatividad, la libertad en la Red, el aprendizaje compartido y solidario con el resto de los miembros del colectivo, poniendo en común y de forma pública los descubrimientos realizados, la búsqueda del reconocimiento social por parte de sus colegas son los principales elementos que definen la ética hacker. La ética hacker se ve radicalmente enfrentada a la ética protestante del trabajo que aún hoy predomina en nuestra sociedad [...] La Web 2.0 está contribuyendo a que la ética hacker se extienda … La Web 2.0 tiene sin duda visos de movimiento social … “.

El ‘comentario de textos‘ de este artículo podría formar parte del muy recomendable y necesario “Curso de autodefensa intelectual“. Como una muestra de lo que ocurre cuando (conscientemente o no, interesadamente o no) se confunde o intenta confundir la innovación tecnológica con el progreso social.

Como he comentado ya alguna vez, utilizando palabras de Langdon Winner, un autor nada sospechoso de inmovilismo ni de tendencias tecnófobas:

Buscamos en vano entre los promotores y agitadores de Internet las cualidades del conocimiento social y político que caracterizaban a los revolucionarios del pasado“. (”La ballena y el reactor”, Gedisa)

Continuaremos buscando. Sin perder la esperanza.

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Distinguir valor y precio

Mayo 6, 2008

Los “ilustrados-TIC” activos en el ciberespacio andan estos días amplificando la publicidad previa al lanzamiento de “Free”, un libro de Chris Anderson sobre la economía de las ofertas gratuitas (Pinchar aquí, para acceder a un ejemplo).

Ofertas gratuitas que abundan en Internet: no pagamos por usar los servicios de Google, el correo o el chat de Yahoo!, por inscribir nuestras relaciones en Facebook, o por publicar ‘blogs’ como éste.

Aunque nos explican que hay diferentes tipos de ofertas gratuitas, tengo la sensación de que la mayor parte de ellas aspiran a hacerse rentables à la Google, como soportes publicitarios. Lo que nos provoca un cierto conflicto a los que por una parte sentimos una cierta fascinación por las TIC, pero a la vez pensamos que sería globalmente saludable reducir la presión de la publicidad que nos persigue allá donde vamos.

Dado que Internet es un atractor de propuestas más o menos ideológicas (sistemas abiertos, software libre, servicio universal, neutralidad de red, …), ¿tendría sentido un movimiento que persiguiera declarar Internet como “espacio libre de publicidad”? ¿Conseguiría seguidores?

Quizá no. Pero creo que podría tener efectos clarificadores y saludables. Porque en este asunto se juntan los maximalistas a favor (”En el momento en que las actividades de una empresa rozan lo digital o la red, el modelo gratuito pasa a ser ya no una opción, sino la única opción“), los que denuncian peligros y trampas escondidos tras el gancho de lo gratuito (”The paths that we are taking lead to confused customers at best; and monopolistic practices at worst. A culture where consumers think that increasingly more and more services should be free is not healthy“) y los que intentan poner un poco de rigor económico en los conceptos (”En realidad, no somos clientes de Google:somos sus proveedores de audiencia [...] No hay lugar para la maravillosa economía de la abundancia avistada por Anderson“). Un cierto lío.

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EscepTICo

Mayo 4, 2008

Quizá sea ésta la primera vez en la Historia en que se dice que vamos hacia la Sociedad de la Información (aunque algunos pensemos que no es la Información lo que más caracteriza a las sociedades actuales).

Pero no es la primera vez que, incluso en el pasado reciente, se han dado cambios tecnológicos o sociales que han tenido como consecuencia un aumento radical de la ‘información‘ circulante.

Cambios que no siempre han sido recibidos como progreso.

En un artículo publicado en 1922 y recogido en el volumen “L’ànima de les coses“, Josep Maria de Sagarra, autor entre muchas otras obras de una difícilmente igualable traducción al catalán de “La Divina Comedia”. escribía:

Al món apareixen cada día bastant més d’un miler d’articles de diari; si els diaris es limitessin a donar, netes i pelades, les noves verdaderament importants, les coses que poden ser útils a la gent, farien un mal negoci. El públic protestaria, no sé si amb raó o sense“.

Podemos imaginar qué debe pensar Sagarra desde el Wi-Fi de que dispngan en el más allá le permite acceder, por ejemplo, a sitios como Menéame. Llenos de ‘informaciones‘ superfluas en su inmensa mayoría, pero para las que hay gente que se molesta en recoger, enviar y recomendar!

Sagarra habla también de lo que en su época podría ser el equivalente de muchos de los que navegan por Menéame y similares:

Aquests senyors, com que tenen molt poca feina, esperan l´hora del correu como uns deseserats, i comencen a devorar els diaris amb la mateixa fam que devoren l’esmorzar. En el diari [...] cerquen el comentari més o menys enginyós, l’article polític que fatalment els ha de convèncer, les expansions sentimentals del poetes fracassats [...] Es passan una hora o dugues dins d’un país, que és molt probable que sigui el país de la pedanteria, de la farsa o de la mentida, però que es pensen que és un país altament espiritual …”

Continúa, pero vale la pena leer el original. Más adelante, Sagarra confiesa, a sabiendas de que no convencerá a nadie, que intenta no leer ningún diario. Lo hace aún reconociendo que:

Aquesta fulla del paper més baratet que corre, que les famílies la fan servir per embolicar paquets i fins per coses més lamentables, és i serà, mentre els homes no canvïin, una arma terrible i de primera força”.

Los tiempos han cambiado; el papel de diario apenas se usa como envoltorio, y menos para otras cosas a las que Sagarra alude. Pero la referencia final, mutatis mutandis’ , me parece todavía actual.

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André Gorz, Marías y la Sociedad Líquida

Mayo 1, 2008

El País publica una crónica sobre la última obra de André Gorz, una carta a su esposa incurablemente enferma, escrita antes de que ambos aparecieran muertos en su casa, en Francia, en donde el escritor se había retirado.

Gorz fue, como pensador social, un luchador. Que adelantó el concepto de la extinción de la ’sociedad del trabajo’, de la extinción del trabajo como fuente de identidad social, y la transición hacia una sociedad en la que ese incentiva el ‘consumo’ como fuente principal de identidad. El consumo compulsivo de bienes cada vez más perecederos, el consumo compulsivo del ciudado del cuerpo y de la reforma del cuerpo, el consumo compulsivo de relaciones efímeras, volátiles y virtuales; twitterizadas.

“Las sociedades surgidas del fordismo se deshicieron sin que otra forma de sociedad haya comenzado a instalarse”.

Gorz se rebelaba contra la tentación de admitir como ‘natural’ esa transformación hacia lo banal, hacia lo que Bauman ha calificado como ’sociedad líquida’. En lo personal, poco antes de morir escribía a su esposa

“A ninguno de los dos nos gustaría tener que sobrevivir a la muerte del otro. A menudo nos hemos dicho que, en el caso de tener una segunda vida, nos gustaría pasarla juntos”.

En cuanto a lo social, Gorz insiste en que “la posibiidad de un más allá de la sociedad capitalista está inscrita en la evolución de ésta“, y reclama que “se le puede exigir a la política que cree los espacios en los que puedan desarrollarse las prácticas sociales alternativas“.

Una reclamación cercana quizá a la utopía, pero que aún persiste. En un artículo en El País de hoy, Slavoj Zizej, otro pensador radical, escribe:

“La verdadera utopía es la creencia de que el sistema mundial actual puede reproducirse de forma indefinida; la única forma de ser verdaderamente realistas es prever lo que, en las coordenadas de este sistema, no tiene más remedio que parecer imposible”.

Por más que la actitud más generalizada es la que glosa uno de los personajes de la última obra de Javier Marías:

“Y así nadie hoy quiere enterarse de lo que ve ni de lo que pasa ni de lo que en el fondo sabe, de lo que ya intuye que será inestable y movible o será incluso nada, o en un sentido no habrá sido. Nadie está dispuesto por tanto a saber con certeza nada, porque las certezas se han abolido, como si estuvieran apestadas. Y así nos va, y así va el mundo”. (pág. 691)

Hoy, Día del Trabajo, casi nadie trabaja y muy pocos se manifiestan. Por si hacía falta visualizar la desintegración del trabajo como referente.

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Nos hace falta Garp

Abril 29, 2008

Sucedió en la India, según una noticia publicada en La Vanguardia hace pocos días. No es la primera vez que sucede: hay videos en YouTube sobre noticias similares.

La noticia me recordó un episodio de “El mundo según Garp“, una de mis novelas preferidas de John Irving. Garp, un escritor imaginativo y excéntrico, preocupado por la naturaleza y la existencia del mal en el mundo, tiene un episodio epistolar con una lectora, como parte del cual le escribe una historia fantástica sobre un elefante enfurecido que genera una catástrofe. Empieza así:

“Querida Sra. Poole:

El mundo es un lecho de dolor, la gente sufre terriblemente, pocos de nosotros creemos en Dios o educamos muy bien a nuestros hijos. Tiene usted razón sobre éso. Es también cierto que la gente que tiene problemas no piensa en general que sus problemas sean ‘divertidos’”.

El cuento completo está (en inglés) incrustado aquí. Lo recomiendo. El talento para imaginar y contar historias de Irving hizo que Garp imaginara una que ha acabado por hacerse realidad. Desafortunadamente, en este caso.

¿A qué viene este asunto? Pues a una asociación de ideas, que a lo mejor parece disparatada, pero en fin. En El Pais de hoy, publica un artículo, con el titular que aquí se reproduce, sobre las medidas que harían falta como respuesta a la desaceleración/crisis económica.

Después de calificar (creo que acertadamente) como coyunturales las medidas hasta ahora conocidas, el articulista se pregunta:

“Lo peor es que aún no hay un relato público que conecte las conocidas medidas coyunturales con las desconocidas medidas estructurales y la visión de conjunto. La ciudadanía aún no identifica con claridad cómo debería ser nuestra economía cuando lo peor haya pasado, ni la relación entre las reformas venideras y ese futuro mejor. Si llevamos más de 10 años viviendo del empuje del sector de la construcción y el maná se ha agotado, la pregunta legítima que se hace mucha gente hoy en España es: y después de la desaceleración, ¿qué? ¿A qué se va a dedicar nuestro país?”

En el resto del artículo se apuntan temas de futuro, de forma para mí no tan convincente, que incluyen (eso sí) las tecnologías de la información.

Me quedo pensando que nos hacen falta Garps que construyan esos relatos públicos, esta vez para que se hagan realidad en beneficio de todos. Relatos que los lectores encuentren todavía memorables 30 años después de haberlos encontrado por primera vez.

Intentémoslo, por lo menos. Porque, de éso sí estoy convencido, no esperaría que los “ilustrados-TIC” fueran los quienes los imaginaran y relataran.

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Ciudadanos vs. consumidores

Abril 27, 2008

Entrevista en La Vanguardia al novelista Richard Ford (”Acción de Gracias“). Una de sus conclusiones:

“Los norteamericanos no están ya interesados en la política, sino deseosos de abdicar de sus deberes como ciudadanos y entregárselos a los expertos, que supuestamente actúan en nuestro nombre pero en
realidad lo hacen, en primer lugar, para conservar su puesto, y después para servir los intereses
de las grandes fortunas. Los norteamericanos ya no son ciudadanos. Como entidades políticas, son seres durmientes, desde un punto de vista moral, y no quieren ser despertados, quieren solamente
que se les permita seguir llevando la vida que llevan –trabajando, comprando, …”.

La leo con la sensación de que podríamos sustituir ‘norteamericanos‘ por … ¿catalanes? ¿españoles?¿europeos? sin que la cita perdiera casi validez. Creo que también Zigmunt Bauman coincidiría: (”Vida líquida“, pág. 167):

“El consumidor es el enemigo del ciudadano …En toda la zona desarrollada y opulenta del planeta abundan las señales de que la gente le está dando la espalda a la política”.

Nos es la única opinión de Ford que parece extensible, ya mismo o muy pronto, más allá de las fronteras de los EEUU:

“a medida que los estadounidenses ven subir y bajar el valor de su propiedad inmobiliaria (sus casas), se sienten mejor o peor sobre una variedad de cosas importantes: su valor como seres humanos, su futuro, su sensación de bienestar, la idea de lo que dejarán a los que vienen detrás”.

Una reacción comprensible, aunque quizá fútil, a las incertidumbres de una sociedad líquida. Ahora, paradójicamente, con problemas de liquidez financiera. Derivados en parte de la falta de referencias solidas sobre cuáles deberían ser los límites de las finanzas y sobre cómo imponerlos. También Bauman escribe indirectamente sobre ello (pág. 196):

“Para las víctimas, esta globalización unilateralmente empresarial supone una pérdida de control sobre el presente y de su capacidad para prever lo que les depara el futuro y, por lo tanto, para diseñar los medios necesarios para controlar su porvenir”.

La casa, entonces, como refugio. Más cerca nuestro, Bru de Sala escribe, también en la Vanguardia, sobre este recurso a mecanismos de autodefensa ante problemas de solución difícil, o como mínimo trabajosa:

“Tenemos problemas, los catalanes, claro, un montón de problemas. Por eso estamos desarrollando, colectivamente, un mecanismo de defensa que consiste, no en alejarnos o pasar de ellos, sino en difuminarlos. Algo así como concentrarlos en un punto del panorama para, a continuación, mirar hacia él sólo de vez en cuando, casi de reojo. Así se puede vivir con un estado de ánimo positivo, incluso optimista, simulando que las contrariedades resbalan o desfilan por un lugar determinado y aislado”.

En la misma tónica, creo, de Antoni Puigverd (mismo diario, mismo día):

“Mientras el PSOE (y no digamos ya este catalanismo doliente, soñoliento y lunático) flota como un corcho sobre la liquidez de la sociedad posmoderna, el combate entre los diversos actores políticos y periodísticos de la derecha tiene un regusto a siglo XIX, a duelo romántico, a choque animal”.

Demasiados síntomas coincidentes, pienso yo. En el fondo, la cuestión que se plantea es:

¿Qué hace en estas circunstancias un (aspirante a) ciudadano del conocimiento“?

No parece que haya una solución trivial. De vuelta a Bauman (pág. 200):

“Puede convertirse el espacio público es un lugar de participación duradera mas que de encuentros casuales y breves? ¿En un lugar de diálogo, debate, confrontación y acuerdo Sí y no. Si [...] lo que se entiende por espacio público es la esfera pública que rodea a las instituciones representativas del Estado-nación y a la que ésta presta servicio, habrá que responder que probablemente no”.

Leer, pensar, incluso escribir un blog, no hará daño, pero de ahí a crear una nueva esfera pública hay más que un gran paso.

En todo caso, por volver al tema de entradas pasadas, me parece difícilmente concebible que “herramientas sociales” como Twitter o similares contribuyan de modo sustancial a este diálogo, debate, confrontación o acuerdo. El nuevo espacio público, si somos capaces de contruirlo, tendrá probablemente un componente virtual. Pero con otros cimientos.

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Twitter =? muchos mini-GH

Abril 26, 2008

No estoy ‘à la page‘; no me importa confesarlo. Después de varias semanas de pensar sobre ello (y escribir por primera vez sobre ello) sigo sin ver el interés de apuntarme a Twitter (al tiempo que, debe de haber alguna relación, está dejando de interesarme pasear por Facebook, otra autoproclamada ‘herramienta social‘).

No consigo, lo confieso, encontrar motivos para ir explicando continuamente “¿Qué estoy haciendo?“; ni siquiera a mis amigos; y menos a los que no lo son o ni siquiera conozco.

Sin embargo, un número creciente de tecnófilos parecen opinar lo contrario; y actualizan continuamente (a través de Twitter o similares) sus blogs o páginas web: “Saliendo de clase”; “Tomando una cañita con los amigos antes de ir a casa”; “En casita”, etc.

Nada que opinar al respecto: para gustos se hicieron los colores. Me siendo aludido, sin embargo, cuando un “ilustrado-TIC” y adicto confeso al Twitter escribe, entiendo que algo despectivamente, sobre “la cara de haba de quienes no alcanzan a entender qué tipo de razones llevan a alguien a mantener un diario de sus actividades de ese tipo“. Me hace pensar sobre esas razones.

Dándole vueltas, he llegado a la conclusión, que expongo a modo de hipótesis, de que un Twitter-adicto puede tener mucho en común con los protagonistas (y espectadores) de Gran Hermano y ‘realities‘ similares. Como muestra, sólo una muestra, sugiero leer la reacción del personaje en cuestión cuando alguien se atreva a considerarle ‘sobrevalorado‘ (las negrillas son mías):

… a ti que me vinculas o me citas, a ti que me sigues en Twitter, Jaiku, Facebook, Dopplr y tantos sitios más, a ti que me incluyes en un ranking, a ti que me votas positiva o negativamente en el Menéame, a ti que me usas para inspirar una columna en tu periódico, a ti que pasas por aquí para llevarme la contraria todos los días como si fuera lo más importante en tu vida, a ti que pones publicidad, a ti que me llamas para entrevistarme, a ti que me llamas para que dé una clase o conferencia… a TODOS, de verdad: muchas gracias por sobrevalorarme tanto, tan bien y durante tanto tiempo“.

Una declaración que tiene, para mí, varios rasgos destacables:

  • Está escrita exclusivamente en primera persona. Yo, mi, me, conmigo. (Por ejemplo, “a tí que me citas” en vez de “a tí que citas lo que escribo”).
  • Parece tener necesidad de resaltar de cuántos modos se esfuerza en encontrar audiencia: Menéame, Twitter, Jaiku, Facebook, Dopplr y tantos sitios más. ‘Herramientas sociales‘ que la mayoría de los simples mortales, incluso de que utilicen Internet regularmente, pueden no conocer.

Tecnología y sociedad, nos dicen, se co-producen. Las personas y los grupos sociales adoptan las tecnologías en función de sus objetivos e intereses, y en el proceso las adaptan y las moldean. Herramientas como Twitter, como también la combinación de la TV y el GH, no cambian a la sociedad ni a las personas. Sólo canalizan, entre otras cosas, pasiones, pulsiones y obsesiones. De todo tipo.

Las palabras de Zygmunt Bauman, escritas antes de la emergencia de la Web 2.0, me parecen igualmente aplicables:

“El culto que rodea a una celebridad no tiene aspiraciones monopolistas. Por competitivas que sean, las celebridades no compiten realmente entre sí. La pertenencia al culto a una celebridad no excluye (y mucho menos impide) unirse a la comitiva de la otra. Todas las combinaciones están permitidas, porque cada una de ellas multiplica el encanto del culto a las celebridades en general [...] Como consecuencia, por muy numerosa que pueda resultar la partida de seguidores, cada uno de ellos puede retener una gratificante sensación de individualidad (incluso de singularidad) asociada a su elección”.

Continuará, me temo.

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Celebrities (también las 2.0)

Abril 25, 2008

Aún sobre el asunto de las ‘notoriedades sobrevaloradas‘, me apoyo, sin licencia, en la técnica de un descubrimiento de expresión visual en la blogosfera.

Sin más comentarios que los que los lectores quieran añadir.


Notoriedades sobrevaloradas

Abril 24, 2008

Comentaba en una entrada anterior sobre las celebridades efímeras (y banales) de Gran Hermano y otros realities parecidos. Supongo que muchos coincidiríamos en considerar que, en líneas generales, los protagonistas de estos espectáculos están sobrevalorados. Que tienen más fama o notoriedad de la que razonablemente les correspondería. Que tienen, incluso, más fama que la se merecen, sobre todo si comparamos sus méritos con los de otros personajes que conozcamos, a los que valoramos mejor aunque tengan menos fama.

¿Cuáles son las claves de los ‘realities‘? ¿De la abundancia de concursantes potenciales? ¿De que generen audiencia? En mi opinión, más o menos las apuntadas en la pizarra.

Todo esto viene a cuento de la iniciativa de un ‘blog’ de confeccionar una lista de ‘los blogs más sobrevalorados‘, y su conclusión de que éstos son también los de mayor audiencia. Un poco, salvando las distancias, como los protagonistas de GH y similares.

¿O es que hay tantas distancias? Las tecnologías no generan cambio social. Los que generan el cambio social son los que incorporan las tecnologías a sus prácticas de vida o a sus prácticas profesionales, lo que cada cual hace en función de sus objetivos e intereses.

En el caso de GH, los concursantes escogen canalizar a través de la televisión sus ansias de notoriedad, tengan o no algo que contar o que enseñar. Otros personajes con cualidades y motivaciones similares, que no escasean, canalizarán sus ansias de notoriedad a través de los blogs. Inevitablemente. Y atraerán seguramente a públicos con motivaciones de fondo no tan distintas a las de los ‘realities’; impulsados por la compulsión de ‘a ver qué nos cuentan hoy‘.

Es sólo una hipótesis de trabajo, quizá errónea y que a buen seguro admitiría matices. Pero cada cual puede juzgar si la reacción de uno de los autores supuestamente sobrevalorados (ver aquí otra muestra adicional), así como los comentarios de su audiencia, dan o no pie a formularla.

Con un añadido característico de la sociedad líquida y la Web 2.0: para tener un blog de éxito, sobrevalorado o no, o una página es MySpace o similares, no hace falta pasar por el filtro de un ‘casting’. Lo cual abona el presagio de que se genere en la red una gran constelación de pequeños GH.

Por eso hay quien pide una web 3.0 que reduzca el nivel actual de ‘ruido’ en la red, Incluyendo el que producen alguna de las ‘elites’ de “ilustrados-TIC“.

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