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Dialécticas sobre las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) e Internet.

Lo que hay es lo que hay, no lo que algunos dicen que hay.

¿Qué hay detrás de esta protesta (de los taxistas franceses contra Uber)?

Obviamente, la defensa de su status quo, de la inversión que hayan hecho en sus licencias, de sus puestos de trabajo. Citando a Enrique Dans: “Las resistencias, por supuesto, no pueden dejar de entenderse por parte de aquellos que ven cómo su acceso al mercado y sus condiciones de trabajo se ven afectadas por una competencia que actúa al margen de las restricciones a las que ellos se enfrentaban.

¿Quién está a favor de Uber en esta polémica?

Están, de entrada, a favor de Uber aquellos que anteponen las ventajas particulares (“ventajas que solo pueden negar aquellos que no han viajado suficiente como para verlas puestas en práctica“, Dans dixit) al comportamiento de las reglas de comportamiento de las que la colectividad se ha dotado democráticamente.

Quizá los defensores de ambas posturas podrían ponerse de acuerdo en que algunas de esas reglas (incluyendo las que se aplican a los taxis) merecerían revisarse y ponerse al día.  La cuestión es cómo hacerlo. Porque, como siempre, es mucho más fácil ponerse de acuerdo en contra de algo (de Uber, o de los taxistas) que a favor de algo.

En manos de los reguladores

Porque lo que entiendo que no podemos hacer es ponernos a favor de Dans cuando argumenta que se trata de “un fenómeno completamente imparable, en torno a una tecnología que, como todas, es imposible desinventar“. Porque proponer “Uber Go Home” no es oponerse a una tecnología, sino a la ideología y las prácticas de una empresa que pretende imponerse a su modo, saltándose todas las reglas. Porque tampoco podemos aceptar que el legislador se enfrenta “a una situación en la que termina por tener muy poco que ganar negándose a aceptar la desregulación que las nuevas condiciones del mercado prácticamente imponen“. Porque no son las condiciones del mercado las que intentan imponerse, sino las de Uber. Las de una ideología ultraliberal que usa el nombre de la tecnología y del mercado de forma torticera (Vale la pena leer, por ejemplo, “El Rey Desnudo. Cuatro Verdades Sobre El Mercado“, o el más reciente “23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo“). Cito de este último (traduciendo de la versión inglesa):

“Romper con la ilusión de la objetividad del mercado es el primer paso hacia la comprensión del capitalismo.”

Uber es un ejemplo patente de lo que Langdon Winner avisaba hace tiempo: Los artefactos tecnológicos tienen ideología. Porque se contagian de la quienes los promueven. Eso es lo que hay. Y no hay lo que nos quieren hacer ver y creer.

Lo que falta, porque es contra lo que apuestan los Uberizadores, es que las administraciones y los reguladores se pongan las pilas. Porque tienen mucho a ganar, y los del 99% también, diseñando y poniendo en práctica regulaciones y esquemas de gobernanza a la altura de los tiempos. Para no dar más cancha a los del 1%, a sus think-tanks, a sus escuelas de élite y a sus voceros. Tema para otro día.

 

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Para adiestrar al 1%

Corto y pego  piezas recientes sobre la educación en las escuelas de negocios.

En The Guardian, un medio digital cada vez más atractivo para los que quieran leer algo que no sea propaganda, escriben bajo el titular “How a corporate cult captures and destroys our best graduates“:

To seek enlightenment, intellectual or spiritual; to do good; to love and be loved; to create and to teach: these are the highest purposes of humankind.

Those who graduate from the leading universities have more opportunity than most to find such purpose. So why do so many end up in pointless and destructive jobs? Finance, management consultancy, advertising, public relations, lobbying: these and other useless occupations consume thousands of the brightest students.”

Por la pasta, obviamente. En The Economist, bajo el titular “How to join the 1%“, escriben sobre cómo las grandes empresas de consultoría entrevistan y contratan a los graduados de las mejores escuelas de negocio:

They offer starting salaries in excess of $100,000 and a chance of making many multiples of that. They also provide a ladder to even better things.”

Pero no buscan necesariamente los mejores cerebros, sino los que mejor se acomodan a las prácticas de estas empresas, cuya función es ayudar a al ‘establishment‘ a mantenerse como tal. Simplificando, esto significa dar preferencia a gente que da preferencia a la forma sobre el fondo.

Those at the top of the consulting, investment-banking and legal professions know that the most prized possession in uncertain times is not brainpower, but self-confidence. For all the talk of the world becoming dominated by a “cognitive elite”, in reality it appears it is nothing more than a ‘confidence elite’.

(Pienso de pasada, pero igual me equivoco, que entre la ‘élite de la auto-confianza‘ y la ‘élite de la arrogancia‘ hay, como mucho, una línea muy fina.)

Finalmente, en un artículo de The Economist sobre las universidades corporativas encuentro el cuadro adjunto, que muestra el sueldo medio de los graduados de programas de Executive MBA.

150609 BlogNo me escandalizan tanto los sueldos, como el hecho de que sea una escuela española quien, en plena crisis de empleo y de salarios, encabece la lista. Será interesante ver cómo los responsables de esa escuela se hacen eco del honor de encabezar este ranking.

Un ranking que, en cualquier caso, me confirma en mi convicción de que vale la pena intentar crear una excelente escuela de negocio a la que no quieran ir aquellos cuya aspiración en la vida sea abrazar la causa del 1%.

 

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Lo irracional también existe

150403 blogReleo, después de muchos años, la “Mathematician’s Apology” de G.H. Hardy.

Incluye una (sencilla y conocida) demostración de que la raíz cuadrada de 2 es un número irracional (un número que, a diferencia de los números racionales, no puede expresarse como un cociente de dos números enteros).

Escribe luego

“Es obvio que los irracionales no son interesantes para un ingeniero, ya que a éste sólo le preocupan las aproximaciones, y todas las aproximaciones son racionales.”

(Lo mismo, de pasada, podría decirse de los economistas, por ejemplo.)

Una reflexión sugerente, sobre todo si la extrapolamos a otros dominios.

No encontramos números irracionales en la experiencia diaria. Ni podemos verlos con ningún aparato. Pero existen. En la mente de los matemáticos, como mínimo.  Algo a tener presente, por si acaso, cuando alguien, incluso un científico, descarta la existencia de algo por irracional.

No me resisto a acabar sin reproducir dos párrafos de Hardy sobre la existencia y la realidad de las matemáticas:

No hay gran acuerdo acerca de la naturaleza de la realidad matemática ni entre los matemáticos ni los filósofos […] Yo creo que la realidad matemáticas existe fuera de nosotros, que nuestra función es descubrirla u observarla, y que los teoremas que demostramos son simplemente las notas de nuestras observaciones.”

Lo mismo podría decirse, pienso, de otras realidades.

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Facebook propaganda

En un artículo (“European disintegration threatens business on the internet“), un alto ejecutivo de Facebook se lamenta de que las autoridades europeas no sean capaces de ponerse de acuerdo en adoptar una postura común acerca de las políticas de privacidad al respecto de empresas como Facebook y similares.

Comenta que

Si no es suficiente con cumplir con una ley europea, las empresas tendrán que cumplir con variantes cambiantes en 28 países. […] El mercado único se creó precisamente para evitar esta situación.

Supongo que somos muchos los que compartimos la impresión de que la gobernanza europea tiene amplio margen de mejora. Aunque no estaría de más debatir si el asunto del mercado único debería (o no) ser más prioritario para la política europea que otras cuestiones no mercantilistas. El viejo asunto de la subordinación de la economía a la política, o viceversa.

Hay, sin embargo, sofismas de fondo en la argumentación de Facebook sobre SU asunto (la cuestión de la privacidad y su regulación). El primero, nada más empezar:

El proyecto de integración europea […] como la world wide web […] se fundamentaba en un principio poderoso: derribar las barreras que separan a la gente y hacer la vida más fructífera.”

Un paralelismo discutible, porque el proyecto inicial de la Web, tal como lo describe Tim Berners-Lee, su creador, era mucho más técnico que político. Fue la Administración Clinton quien englobó la extensión de Internet en un proyecto político, el de consolidar su posición hegemónica en tecnología. (La Comisión Europea lo intentó con mucho menos éxito con el (hoy olvidado) Informe Bangemann).

No olvidemos, por demás, que Berners-Lee donó su invento al mundo. Probablemente sin pensar que los inversores de capital riesgo de Silicon Valley se apropiarían de su legado para lanzar Netscape, inaugurando así una burbuja tecnológica y la ideología de the winner takes it all.

(Pienso a veces si Berners-Lee, que en los últimos años ha avisado repetidamente de la amenaza que las prácticas de Facebook y otras empresas tecnológicas representan para el futuro de la Web que él había soñado al inventarla, no se habrá alguna arrepentido de esa donación que hoy podría parecer ingenua).

Volviendo al artículo de Facebook, contiene un segundo argumento discutible:

For internet companies, too, national regulation would pose serious obstacles. Facebook’s costs would increase, and people in Europe would notice new features arriving more slowly, or not at all. The biggest victims would be smaller European companies.

Creo que no. Que la mayor víctima de aquello a lo que Facebook se opone sería precisamente Facebook. Claro que ya se empieza a diferenciar entre su propósito oficial:

  “We are building Facebook to make the world more open and transparent.

y su verdadero propósito (el motor de su modelo de negocio):

Never, ever, ever let its user base leave the site for even a single second.”

 

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Relegan a las personas para que las máquinas luzcan mejor

150427 BlogEste artículo de la Singularity University (“The Coming Problem of Our iPhones Being More Intelligent Than Us“) me ha hecho recordar la cita que encabeza esta entrada, extraída de uno de los libros de Jaron Lanier .

Me solivianta (más aún al ver el artículo reproducido en The Washington Post). Porque hace la trampa (estoy seguro que consciente) de concentrarse en un cierto tipo de inteligencia; la de los ordenadores.

Como nos recuerda Ken Robinson, hay tipos muy distintos de inteligencia. Algunos de ellos, como la inteligencia existencial (la capacidad de abordar cuestiones como el sentido de la vida) o la inteligencia interpersonal (la capacidad de entender a otras personas e interaccionar con ellas) me parecen difícilmente digitalizables. Y, por consiguiente fuera del alcance del iPhone o de cualquier otro ordenador.

Algo que no creo que el representante de la Singularity U. ignore. No le subestimemos. De hecho, se delata en una frase de su propio artículo:

Within seven years the smartphones in our pockets will be as computationally intelligent as we are.

Para luego enmendarse, quizá buscando un titular, eliminando el adjetivo ‘computacional’ en la siguiente frase.

These devices will continue to advance, exponentially, until they exceed the combined intelligence of the human race.

Ken Robinson, poco sospechoso de tecnofobia, avisa de que:

La idea popular de inteligencia se ha vuelto peligrosamente estrecha mientras otras capacidades intelectuales se ignoran o infravaloran.

Ken Robinson”

Jaron Lanier sugiere (convincentemente) que este estrechamiento de la idea de inteligencia no es espontáneo. Hay quien se aplica a ello, los de la Singularity entre ellos. El articulista de la Singularity U. acaba planteando la cuestión siguiente:

“These advances in technology are a near certainty.  The question is whether humanity will rise to the occasion and use them in a beneficial way.”

Es, de nuevo, un planteamiento sesgado. Porque sabemos todos, lo saben también los que priorizan el desarrollo tecnológico por encima de todo, que hay una minoría dispuesta a acaparar una parte desproporcionada de la riqueza y poder que estos desarrollos generen. Y otra minoría dispuesta a utilizar toda su inteligencia explotándolos hacer el mal.

Pienso, por ello, que hay que contrarrestar la lógica perversa de los tecnófilos singularistas y exponencialistas.Quizá con preguntas como:

¿Por qué un esfuerzo comparable al que se invierte en construir y perfeccionar máquinas pseudo-inteligentes no se dedica a ayudar a más personas a saber comportarse inteligentemente?

Creo que valdría la pena pensar sobre ello. Como primera pista, sugeriría “Follow the money“. ¿Quién gana cuando los comportamientos no inteligentes proliferan (en la economía, en la politica, en el consumo, en las relaciones, en el enfoque de nuestra propia individualidad, …)?

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Las piezas no se mueven solas

150420 BlogEl libro, ese montón de hojas de papel manchado de tinta que hace un momento tenía en las manos, no es un pedazo de materia inanimada. Trazas homeopáticas del espíritu de su autora impregnan cada página, cada frase, seguramente también muchas palabras que le costó capturar para encontrarles su sitio justo.

Lo mismo sucede con cada objeto. También con los artefactos de Apple con los que escribo estas líneas. Todo lo que creamos, lo que ha sido creado, ha existido primero en la mente de su creador. Ese impulso primordial, así como la voluntad de convertirlo en realidad, dejan rastro en lo que es creado.

Por eso las frases como “la veloz e imparable evolución de los escenarios tecnológicos” (y los que las propagan) son tan superficiales. No son los robots quien amenazan con eliminar los trabajos (y los salarios) de trabajadores humanos. Los que amenazan (deliberadamente) son quienes diseñan, crean, financian, compran, utilizan esos robots.

Hay un famoso poema de Jorge Luis Borges:

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?

Es interesante observar detenidamente un objeto, casi cualquier objeto, en todos sus detalles, e intentar recrear suorigen. ¿Por qué o para qué, con qué intención o designio fue imaginado? Y también, ¿cuál era el perfil, las cualidades, las circunstancias de la persona que lo creó?

Si consiguiéramos imaginar en todos sus detalles los rasgos del “Dios detrás de Dios” de algunos artefactos tecnológicos, ¿cómo sería la imagen resultante?

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Democracia à la Uber

150416 Blog
Según publica el Washington Post, los legisladores de Kansas debatieron (y finalmente aprobaron) una reglamentación sobre Uber, a la que la empresa se oponía.
Como reacción y medida de presión, Uber puso en marcha una campaña, respaldada por una aplicación informática, que tuvo como resultado un alud de emails dirigidos simultáneamente a 165 representantes políticos del Estado.
  • El mensaje de Uber: El legislativo del Estado de Kansas aprueba “una ley que destruirá miles de puestos de trabajo en Kansas al imposibilitar que Uber continue operando aquí.”
  • La interpretación del WPKansas  no es un gran mercado para Uber. Ello lo cualifica como un escenario de pruebas ideal para probar hasta qué punto las tácticas de juego duro pueden tener influencia en los legisladores y sus políticas.
 
  • Mi diagnóstico: Uber, al igual que otros adalides (no todos) de la innovación disruptiva y/o exponencial, apuesta a que podrá desbordar por la banda a legisladores y reguladores para imponer como ‘naturales’ o ‘signo de los tiempos’ los estados de situación que beneficien a sus negocios. Usando además la potencia de sus plataformas como para promover la ‘democracia directa’ como alternativa a la inercia, la lentitud y/o la corrupción de la democracia representativa.  

No es el único ejemplo. Habrá que estar atentos. Pero no sólo eso. Vuelvo a la cita de Pascal:
 “A falta de objetos verdaderos, se apegan a los falsos”.
Demasiado fácil, por otra parte, criticar sólo a Uber. Porque tiene la voluntad, el dinero y el apoyo para persistir. De lo que se trata, y eso es más difícil, es de hacer crecer las opciones verdaderas.

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