Archivo de la etiqueta: New Yorker

Me encantaría ver esta innovación ‘wireless’

5De una colección de viñetas antiguas de The New Yorker.

Deja un comentario

Archivado bajo DialécTIC@s

¿Qué título le pondrías a ésto?

Sin título 2

Una de las tradiciones de la revista The New Yorker es un concurso semanal en que se reta a los lectores a proponer el mejor pie para una viñeta.

¿Cuál sería vuestra propuesta de mejor pie a esta composición de dos viñetas de The New Yorker?

Gracias por contribuir.

Deja un comentario

Archivado bajo DialécTIC@s

Algo más que un juego de palabras

Coinciden en mi conciencia dos piezas sobre ‘mendigos’:

  • Una pieza (“Mendigos“) en la última página de El País, acerca de que algunos Ayuntamientos españoles aplican una medida para acabar con la mendicidad, que consiste en imponer una multa de varios cientos de euros a quienes la practican.
  • La viñeta de The New Yorker que copio a continuación.

Crowdfunding beggarsComo todas las buenas viñetas, ésta del New Yorker es acerada y abierta a más de una lectura. Su punto de partida es obvio: el crowdfunding está de moda. Y, lo que es poco habitual en estos tiempos tan dados a la crítica destructiva, no recuerdo haber escuchado ninguna en su contra.

Con todo, puedo imaginar comentarios de tono muy diverso a esta viñeta:

  • Ilusos” – dijo el de la cartera, que pasaba por ahí. “Os podéis cambiar el nombre, pero seguís siendo unos pringaos“.
  • Buena idea” – dijo el otro de la gorra. “Pero mejor pongamos un cartel, porque si pasa un guardia igual nos pone una multa por mendigos“.
  • Otros que no se enteran” –  escribió un ilustrado-TIC en su blog – “¿Cómo haríamos entender a estos inmigrantes digitales que no están en Internet, no existen? Si hubieran pasado por mi MBA …”.
  • El crowdfunding sólo es guay si se hace en Internet” – comentó otro – “La mendicidad en la esquina es otra cosa, desagradable además. No nos confundamos”.
  • Por una módica cuota” – escribió en otro blog un aspirante a community manager – “les consigo followers y les cuelgo en Goteo“.
  • Muy buena la viñeta” – escribió un fan de Morozov – “El crowdfunding es un ejemplo del solucionismo que impulsa el nuevo espíritu del nuevo capitalismo que impulsa el Internet para Todo. Una herramienta para que la gente busque soluciones particulares a las contradicciones del sistema, pero sin cuestionar el sistema.”

Un ejemplo perverso de re-framing à la Lakoff, diría yo.

2 comentarios

Archivado bajo DialécTIC@s

Ambición aumentada, realidad disminuida

Blog 2013.010Hoy me ha interesado

… revisar la colección de artículos sobre Google Glass que he ido almacenando durante las últimas semanas. Un producto que constituye un buen ejemplo, creo, de la ideología del solucionismo a la que Morozov dedica su último libro (interesante, aunque le sobran por lo menos 100 páginas).

Me han interesado mucho más las reseñas que reflexionan sobre el qué y el por qué del gadget de Google (la del propio Morozov en el New York Times y ésta del New Yorker) que las (muchas) disquisiciones sobre su futuro éxito o fracaso (adjunto una relación al final).

Mi modesta contribución al asunto consiste en enlazar el anuncio de Google con la afirmación de su ex-CEO, en Barcelona hace 10 años, de que los móviles son convierten en cyborgs del buen género. Me alarmó, porque lo decía satisfecho. Seguro que ésto de las gafas también le encantará.

Ambición aumentada (la de Google) para cyborgs adictos a una realidad disminuida (filtrada por Glass). Personalizada a medida, eso sí, de cada uno. Gafas para manejarse en una realidad líquida que exige soluciones biográficas a las contradicciones del sistema (Bauman). Tal vez para ser mejor manejados por quienes no tienen interés en que fijemos la vista en precisamente esas contradicciones.

Más referencias:

1 comentario

Archivado bajo Actualidad, DialécTIC@s, Innovación

No es verídico, pero podría ser cierto

Source: The New Yorker.

Hoy me ha interesado …

… la ironía con que el New Yorker comenta el reciente anuncio de Facebook Home para móviles. Bajo el titular “Facebook Unveils New Waste of Time“, la crónica del  articulista empieza así:

Before a rapt audience at Facebook headquarters Thursday, Facebook C.E.O. Mark Zuckerberg unveiled new software that he promised “will totally change the way you are wasting your life.”

Por respeto a los productores de contenidos, aún siendo suscriptor de quien produce éste en particular, resisto la tentación de traducir (pero no de recomendar) el resto del artículo.

Que viene al cuento de una cita de Langdon Winner  (anterior a Internet y a los móviles, preo fácilmente traducible al panorama actual) que comentaba en una entrada anterior:

“La revolución de los ordenadores es claramente silenciosa con respecto a sus propios fines”.
Según su versión oficial, el objetivo de Facebook es “dar a la gente el poder de compartir y hacer que el mundo sea más abierto y conectado”. Pero, a juzgar por los hechos, parece más plausible que eso no sea el objetivo, sino la estrategia, el instrumento, para el objetivo real de Facebook: que la gente se vuelva adicta a estar siempre conectada para así acumular datos sobre ello y así usarlos como materia prima para su modelo de negocio (publicidad y consumo).
Lo está consiguiendo. Según un informe reciente (.pdf)  el usuario típico (norteamericano) de un ‘smartphone’ consulta Facebook 14 veces al día. Si ese comportamiento es extrapolable, el mundo abierto y conectado que proclama Facebook sería también un mundo distraído y descentrado. ¿A que suena peor?
Visto desde este ángulo, la falsa crónica del New Yorker no es verídica, pero podría ser cierta. La realidad siempre tiene más de una faceta. La que Facebook quiere enseñarnos es parcial, y por tanto engañosa.

Deja un comentario

Archivado bajo DialécTIC@s, eTIC@, PrácTIC@s

CríTIC@s escépTIC@s en The New Yorker

New Yorker JobsHoy me ha interesado …

… el distanciamiento crítico con el que “The New Yorker” trata los asuntos relacionados con las TIC.

Un ejemplo. John Cassidy, colaborador habitual de la revista y un relator imprescindible de la crisis financiera, escribe acerca de “What Happened to the Internet Productivity Miracle“. El crecimiento de la productividad en EEUU durante los años 90, dando origen al mantra de “nueva economía” parece haberse estancado:

“Since the start of 2005, productivity growth has fallen all the way back to the levels seen before the Web was commercialized, and before smart phones were invented”.

No parece haber un acuerdo sobre las causas. Una de ellas podría simplemente ser, como argumenta este reputado economista (.pdf) que las últimas maravillas tecnológicas, como los smartphones y las tabletas no son innovaciones tan radicales ni tan orientadas al aumento de productividad como las que hicieron posible la Revolución Industrial o incluso el principio de la sociedad de la información. De otra parte, las aplicaciones emergentes (como Facebook, Twitter y las redes sociales) parecen perseguir menos el crecimiento económico que el aumento de un difuso sentimiento de bienestar (“to feel connected“).

Más en la misma línea. Hace un tiempo, la entrevista de The New Yorker  a Peter Thiel, uno de los fundadores de Paypal, empezaba así:

Peter Thiel pulled an iPhone out of his jeans pocket and held it up. “I don’t consider this to be a technological breakthrough,” he said. “Compare this with the Apollo space program.”

Dando la vuelta a esta reflexión, quizá fuera pertinente pedir a los que impulsan la industria TIC (y a los ilustrados-TIC que hacen de voceros) una lista de objetivos específicos de estos desarrollos. Para comparar. Seguro que ya hay listas de este estilo (agradeceré a quien me dé pistas), pero quizá ninguna de ellas valga como referencia sólida.

Podría seguir, pero será en próximas entradas. Cierro volviendo a mi reflexión inicial. Es evidente que hay mucho talento detrás de The New Yorker. Un talento por demás nada sospechoso de ludismo. Sus críTIC@s al pensamiento único que parece emanar de Silicon Valley me parecen saludables. Sin embargo, falta todavía, más allá de la crítica, armar discursos alternativos lo bastante sólidos y convincentes. Ello es posible y en ello estamos.

Saludos cordiales.

Deja un comentario

Archivado bajo DialécTIC@s, Innovación, PolíTIC@s

A favor de la ‘Slow Tech’

Foto: Gary Taxali en el New York Times

Hoy me ha interesado

… una visión del frenesí tecnológico desde una óptica newyorkina (o quizá, más propiamente del New Yorker).

Transcribo (con negrillas añadidas) el que me parece el párrafo clave, que aparece después de comentar, presentándolos como polos de una realidad contrastada:

“My unprovable hypothesis is that obsessive upgrading and chronic stagnation are intimately related, in the same way that erotic fantasies are related to sexual repression. The fetish that surrounds Google Glass [… grows ever more hysterical as the economic status of the majority of Americans remains flat. When things don’t work in the realm of stuff, people turn to the realm of bits”.

En un artículo en la misma línea en el New York Times, el tecno-realista (algunos dirán que tecno-escéptico) E. Morozov ofrece una interpretación complementaria, parafraseando el conocido refrán “Cuando uno tiene un martillo, todo lo que ve son clavos“:
Given Silicon Valley’s digital hammers, all problems start looking like nails, and all solutions like apps“.

Intuyo que en Silicon Valley no estarán de acuerdo. Pero su fundamentalismo tecnológico empieza a verse cuestionado incluso desde los Estados Unidos. Un articulista de Forbes avisaba hace poco de que “the Silicon Valley hype machine is unbelievable, and you really have to be careful about what you read“. En la misma línea, pero esta vez en clave europea, PressEurope se refería hace poco a la “ideología californiana” que, con argumentos (débiles) como los que esgrime Kevin Kelly, intenta deslumbrarnos con imágenes futuristas para ocultar una ideología neoliberalista subyacente.

Nada nuevo en el fondo; la historia se repite. Porque la historia demuestra que la tecnología y los artefactos tecnológicos se  han impregnado e impregnan de ideología y política.

Creo que nos convendría prestar menos atención a Silicon Valley (también a los ilustrados-TIC que les hacen de voceros) y más a otras alternativas. Porque su ideología y su política no generan, ni siquiera localmente, las condiciones idóneas para vivir. O prestarle, en todo caso, una atención lenta, como la que propugna Delayed Gratification, la revista de ‘periodismo lento‘ que acabo de recibir (en papel, por supuesto) y que me dispongo a saborear,  durante estos días de asueto.

Que los disfrutéis con salud.

3 comentarios

Archivado bajo Actualidad, DialécTIC@s, Economía, Humanismo.com, PolíTIC@s, Tecnología