Archivo de la etiqueta: Kevin Kelly

¿Vemos sólo lo que nos interesa ver?

kelly manifesto.024En el mismo artículo en Wired que comentaba en una entrada anterior, Kevin Kelly, el primer editor jefe de la revista, propone un manifesto (virtual) de los ‘geeks‘ a los que había entrevistado, todos ellos creadores en la red.

Lo reproduzco en la figura, añadiendo algunas anotaciones acerca de dudas que me surgen:

  • ¿Podemos decir que el uso de la red nos hace más profundos? ¿Lo hace, por ejemplo, el tiempo creciente que tantos pasan en Facebook? Mi intuición es que las reflexiones críticas de tecno-escépticos como Nicholas Carr o Jaron Lanier tienen (como mínimo) un punto.
  • ¿Seguro que Internet nos hace mejores? Más informados, seguro que sí. Que nos facilita la vida, también. Pero, ¿nos hace mejores? Me gustaría objetivar esta comparación. ¿Alguien me ayuda?
  • En la misma línea de lo anterior, ¿estamos seguros que Internet hace que el mundo sea mejor? La última década ha sido la década de las TIC, pero también (para muchos) la peor después de la Segunda Guerra Mundial. La actual no está siendo mejor: crisis financiera, paro juvenil, dificultad en la recuperación del empleo, aumento de la desigualdad entre el 1% y el resto. Por no hablar de los ciberdelitos o de las amenazas contra la privacidad. Sería injusto atribuir exclusivamente estas tribulaciones a efectos colaterales de la extensión del uso de las TIC. Pero igualmente injusto ignorarlos.
  • Por último, Kelly argumenta que el mundo sería mucho mejor si no hubiera ‘undue ownership‘ de la red. Sin embargo, todo apunta a que el poder en la red se está concentrando entre unos pocos actores que acaparan la mayor parte de los beneficios y centrifugan los daños colaterales. Algo que la actividad de los ‘geeks’ entrevistados más bien tiende a favorecer que a contrarrestar.

Confieso que no me gusta nada Kevin Kelly. Su “What Technology Wants” me parece un panfleto a la vez inteligente y deplorable, con una carga ideológica más que discutible, y por tanto peligroso. Copio a continuación, sin comentarios, algunos extractos:

A Shakespeare sonnet and a Bach fugue, then, are in the same category as Google’s search engine and the iPod: They are something useful produced by a mind.”

We can’t demand that technology obey us any more than we can demand that life obey us“.

A world without technology had enough to sustain survival but not enough to transcend it.

Podría continuar, pero no hace falta. Creo que el mismo Kelly apunta (quizá sin darse cuenta, quizá pensando que nos daremos cuenta) a la trampa en sus argumentos al comentar que:

I think there is evidence that on average and over time, the new solutions outweigh the new problems.

Porque es cada vez más evidente, sobre todo en lo que toca a Internet, que las medias (averages) no son representativas, porque las distribuciones sociales (de la riqueza, del número de seguidores en Twitter, de enlaces en la red, de …) son cada vez más asimétricas. De momento, unos pocos ganan muchos, pero la mayoría mucho menos, sin que la media sea un buen indicador. Alguien argumentará que tal vez la asimetría se corrija con el tiempo. Tal vez, pero la teoría económica (.pdf) apunta a que no será así sin un cambio social o una intervención política radical.

Lo preocupante, a mi juicio, es que la ‘ideología Kelly‘, por llamarla de algún modo, tiene medios de difusión (como Wired) muy potentes y una cohorte de voceros (los ‘ilustrados-TIC‘) que la propagan irreflexiva o interesadamente. Mientras que los que no estamos tan de acuerdo no sabemos, queremos o podemos contrarrestarlos como creo que la causa merecería. De momento.

1 comentario

Archivado bajo DialécTIC@s, PolíTIC@s

Disonancia tecnológico-cognitiva

wiredLeyendo, con retraso, el ejemplar de 20 Aniversario de Wired encuentro un artículo de Kevin Kelly, el primer editor en jefe de la revista, que recoge su resumen de entrevistas con dos docenas de emprendedores tecnológicos. Incluye el siguiente fragmento:

I asked the ­people who are creating this era to give it a name; what would you call the past decade, right up to today? Their suggestions: the Startup Decade, the Wikipedia Generation, the Connected Decade, the Connected Anywhere Decade, the Age of Mass Connectivity, the Asian Decade, the Global Decade, the Personalized Decade, the Sharing Decade, the Social Era, the Social Age, the Digital Social Era, the Social and Network Decade, the Socialization of Communication, the Decade of the Open Internet, the Mobile Decade, the Age of Equity, the Decade of Apps, and (my personal favorite) the Period of Awesomeness.”

Una descripción en marcado constraste con la que recoge BBC en “What were the key events of the decade?“:

“The decade was defined by two events that occurred seven years and a few blocks apart:

  • The attacks on the World Trade Center in New York on 11 September 2001, killed nearly 3,000 people and directly affected many more. They also led to a chain of events that altered the lives of hundreds of thousands in Afghanistan and Iraq, Bali and Madrid, London and Mumbai, and throughout the world.
  • The collapse of Lehman Brothers on 15 September 2008 showed just how serious the financial crisis was, and symbolised the precarious nature of the economics that had underpinned material prosperity during the Noughties.”

Sin pretender agotar el tema, el artículo de la BBC cita también (aparte de una serie de desastres naturales) eventos como la puesta en funcionamiento del Large Hadron Collider, la retirada operativa del Concorde, la Olimpiada en Pekín, una manifestación de la emergencia de China como potencia emergente, los dos mandatos de Georges Bush o la elección de Obama.

Creo que esta diferencia cualificaría como un caso claro de disonancia cognitiva. Algunos dirán que es la BBC quien falla al no incluir ninguna efeméride tecnológica en su relato (de hecho, menciona el lanzamiento de la Wikipedia en 2001). Otros, que son los ‘geeks’ los que viven en su burbuja tecnocéntrica particular.

Me inclino por lo último. La prioridad de los ‘geeks’ es la tecnología. El resto, siempre que la tecnología ocupe un papel central (y ellos también, como habilitadores), les importa menos. El propio Kevin Kelly lo resume así:

The tech tribe, it seems, has ­little allegiance to the future per se; rather, its support is for what it sees as important. These ­people migrated to San Francisco to work on important things, and this connected, networked world is important. In fact, they seem to feel it’s the most important thing in the world today”.

Más claro, imposible. Luego pasa lo que pasa. En fin.

1 comentario

Archivado bajo DialécTIC@s

A favor de la ‘Slow Tech’

Foto: Gary Taxali en el New York Times

Hoy me ha interesado

… una visión del frenesí tecnológico desde una óptica newyorkina (o quizá, más propiamente del New Yorker).

Transcribo (con negrillas añadidas) el que me parece el párrafo clave, que aparece después de comentar, presentándolos como polos de una realidad contrastada:

“My unprovable hypothesis is that obsessive upgrading and chronic stagnation are intimately related, in the same way that erotic fantasies are related to sexual repression. The fetish that surrounds Google Glass [… grows ever more hysterical as the economic status of the majority of Americans remains flat. When things don’t work in the realm of stuff, people turn to the realm of bits”.

En un artículo en la misma línea en el New York Times, el tecno-realista (algunos dirán que tecno-escéptico) E. Morozov ofrece una interpretación complementaria, parafraseando el conocido refrán “Cuando uno tiene un martillo, todo lo que ve son clavos“:
Given Silicon Valley’s digital hammers, all problems start looking like nails, and all solutions like apps“.

Intuyo que en Silicon Valley no estarán de acuerdo. Pero su fundamentalismo tecnológico empieza a verse cuestionado incluso desde los Estados Unidos. Un articulista de Forbes avisaba hace poco de que “the Silicon Valley hype machine is unbelievable, and you really have to be careful about what you read“. En la misma línea, pero esta vez en clave europea, PressEurope se refería hace poco a la “ideología californiana” que, con argumentos (débiles) como los que esgrime Kevin Kelly, intenta deslumbrarnos con imágenes futuristas para ocultar una ideología neoliberalista subyacente.

Nada nuevo en el fondo; la historia se repite. Porque la historia demuestra que la tecnología y los artefactos tecnológicos se  han impregnado e impregnan de ideología y política.

Creo que nos convendría prestar menos atención a Silicon Valley (también a los ilustrados-TIC que les hacen de voceros) y más a otras alternativas. Porque su ideología y su política no generan, ni siquiera localmente, las condiciones idóneas para vivir. O prestarle, en todo caso, una atención lenta, como la que propugna Delayed Gratification, la revista de ‘periodismo lento‘ que acabo de recibir (en papel, por supuesto) y que me dispongo a saborear,  durante estos días de asueto.

Que los disfrutéis con salud.

3 comentarios

Archivado bajo Actualidad, DialécTIC@s, Economía, Humanismo.com, PolíTIC@s, Tecnología