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Ahora entiendo por qué nos sacan la lengua

SnapchatHoy me ha interesado

… entender el sentido del logo de Snapchat: un fantasma que nos saca la lengua.

¿Por qué? Hasta hace muy poco, pensaba que lo que querían sugerir con este logo es que se trata de una app para que los jóvenes en plan hagan el tonto en plan ‘fantasma’. No es que lo diga yo; así (casi) lo explica su página web:

Snapchat is a new way to share moments with friends. Snap an ugly selfie or a video, add a caption, and send it to a friend (or maybe a few). They’ll receive it, laugh, and then the snap disappears […]  It’s about the moment, a connection between friends, and not just a pretty picture. The allure of fleeting messages reminds us about the beauty of friendship – we don’t need a reason to stay in touch. Give it a try, share a moment, and enjoy the lightness of being!“.

No estaba muy de acuerdo en eso de que “El encanto de mensajes fugaces nos recuerda acerca de la belleza de la amistad“. Tengo otro concepto de la amistad, que no se basa precisamente en lo contrario de contactos fugaces. Pero,

– “Tanto da” – me decía hasta ayer mismo – “Son unos fantasmas, y punto.

Eso hubiera sido todo. Pero leo estos días que Snapchat ha recibido una inversión de capital riesgo de 60 millones de dólares (lo que valora la empresa en 860 millones de dólares), además de 10 millones de dólares para cada uno de sus dos fundadores.

Es por eso que nos sacan la lengua. Se burlan de nosotros. De la gente que tiene un trabajo (si lo tiene) con un sueldo normal. De los que se esfuerzan en crear una empresa con un sentido (‘purpose’) que tenga sentido. De los padres o los maestros que intenten educar a los jóvenes en valores y prácticas no fugaces.

¿Debería importarnos?

Creo que sí. Por que éste es un ejemplo, ni el primero ni el último ni el único, de una empresa ‘langosta’, de un aspirante a ‘servidor sirena‘, que no genera ni valor social ni puestos de trabajo. Y que así y todo, o precisamente por eso, es recompensada por inversores de élite. Que seguramente saben lo que compran.

En resumen. La próxima vez, que será pronto, que escuche a alguien proclamar a Silicon Valley como una referencia a imitar, les hablaré de este caso. Aunque sirva de poco.

 

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La (in)soportable levedad de los concursos de ideas

Emprendedores Ideas.029

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Hoy me ha interesado

… comentar la proliferación de ‘concursos de ideas’ (ejemplos al final de esta entrada), incluyendo dos promovidos ahora mismo desde el Ayuntamiento de Barcelona (más enlaces al final de esta entrada):

  • La casa de las ideas“, orientado a imaginar soluciones para el problema de la vivienda en Barcelona.
  • Apps&Cultura“, que tiene como objetivo el desarrollo de apps que mejoren el acceso a la cultura y la promoción de la creación.

Estoy seguro de que esos concursos son bien intencionados, pero menos convencidos de su efectividad práctica. De hecho, creo que, puestos a intentar solucionar algunos de los (nada triviales) problemas de nuestro entorno actual, los concursos de ideas no son la mejor idea. Tampoco lo sería, puestos a ello, hacer un concurso de ideas acerca de alternativas a los concursos de ideas.

¿Por qué?

  • Porque no está claro que suframos sólo una crisis de ideas, sino en gran medida (también) una crisis  de ejecución. Muchas veces sabemos lo que necesitamos o lo que querríamos hacer, pero no cómo conseguirlo. En este sentido me parece muy interesante (y creativa) la convocatoria de este concurso de innovación social para quienes no tienen nuevas ideas.
  • Porque una idea, incluso una buena idea, no vale apenas nada si no se pone en práctica. Algunos inversores utilizan como guía el criterio de la figura para tomar decisiones sobre una propuesta. La idea pesa un 20% de la decisión, el modelo de negocio un 30% adicional y el equipo que la respalda un 50%. Si este criterio fuera acertado,  organizar concursos de equipos sería más interesante que organizar concursos de ideas.
  • Porque hay gente, es mi caso a menudo, que se apuntaría a colaborar a buscar respuestas a un reto, sin tener necesariamente ‘a priori’ una idea brillante que aportar.
  • Porque en demasiadas ocasiones, la promoción de un concurso de ideas parece un intento de quienes lo convocan de enmascarar su falta de compromiso en solucionar los problemas que el concurso plantea. En particular, es habitual que las ideas no premiadas (la mayoría) se pierdan, y que incluso las premiadas tengan un premio simbólico, lejos del acompañamiento necesario para ponerlas en práctica.

Por todo ello, alguien suficientemente malpensado podría concluir que  (algunos) promotores de esos concursos tienen más interés en promover su marca que en comprometerse al buen fin de las ideas presentadas. Que estarían, conscientemente o no, aprovechando el tirón del crowdsourcing para utilizar las ideas y a quienes las proponen como materia prima poco menos que deshechable. Un riesgo para las marcas que adoptan esas prácticas.

Suficiente por hoy. Dejo para una próxima entrada comentar lo que considero fallos importantes de diseño de uno de los dos concursos del Ayuntamiento mencionados al principio. Entretanto,

¿Qué os parece la proliferación de concursos de ideas?

Anexo: Una lista nada exhaustiva de enlaces a concursos (todos ellos orientados a la innovación social, pero muy desiguales en cuanto a planteamiento y alcance):

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