Archivo mensual: julio 2013

Un titular deshumanizado

EngelbartLos medios se han hecho eco estos días del fallecimiento de Douglas Engelbart, un visionario de los usos y el impacto del ordenador, conocido sobre todo como el inventor del ratón.

Me ha interesado al respecto el contraste entre las necrológicas de The New York Times y la de El País.

El Times describe su trabajo como dedicado a perseguir “el potencial de la tecnología para expandir la inteligencia humana“.

Según el El País, sin embargo, su pasión era “lograr que máquinas y humanos se amaran“. En la edición impresa (no en la digital), el redactor de El País va más allá, y sostiene que “dedicó toda su vida a humanizar los ordenadores“.

Sin tener más información sobre el personaje, estoy casi seguro de que el redactor de El País se ha dejado llevar por un arrebato de su imaginación. Porque, por lo menos en mi opinión:

  • Es impensable que los ordenadores lleguen a amar a las personas. Y enfermizo que las personas amen a los ordenadores. A menos, claro está, que degrademos el significado del amor.
  • Cualquier intento de humanizar a los ordenadores me parece un disparate. O, como mucho, un intento de computerizar a los humanos.

Me temo que se puede aplicar a este redactor de El País lo que escribía Jaron Lanier. Hay gente que se empeña en hacer que los humanos parezcan obsoletos, o inferiores, para que los ordenadores parezcan más avanzados.

Lamentable. Peligroso. Porque, además, no es un caso aislado.

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad, DialécTIC@s, Humanismo.com

¿Vemos sólo lo que nos interesa ver?

kelly manifesto.024En el mismo artículo en Wired que comentaba en una entrada anterior, Kevin Kelly, el primer editor jefe de la revista, propone un manifesto (virtual) de los ‘geeks‘ a los que había entrevistado, todos ellos creadores en la red.

Lo reproduzco en la figura, añadiendo algunas anotaciones acerca de dudas que me surgen:

  • ¿Podemos decir que el uso de la red nos hace más profundos? ¿Lo hace, por ejemplo, el tiempo creciente que tantos pasan en Facebook? Mi intuición es que las reflexiones críticas de tecno-escépticos como Nicholas Carr o Jaron Lanier tienen (como mínimo) un punto.
  • ¿Seguro que Internet nos hace mejores? Más informados, seguro que sí. Que nos facilita la vida, también. Pero, ¿nos hace mejores? Me gustaría objetivar esta comparación. ¿Alguien me ayuda?
  • En la misma línea de lo anterior, ¿estamos seguros que Internet hace que el mundo sea mejor? La última década ha sido la década de las TIC, pero también (para muchos) la peor después de la Segunda Guerra Mundial. La actual no está siendo mejor: crisis financiera, paro juvenil, dificultad en la recuperación del empleo, aumento de la desigualdad entre el 1% y el resto. Por no hablar de los ciberdelitos o de las amenazas contra la privacidad. Sería injusto atribuir exclusivamente estas tribulaciones a efectos colaterales de la extensión del uso de las TIC. Pero igualmente injusto ignorarlos.
  • Por último, Kelly argumenta que el mundo sería mucho mejor si no hubiera ‘undue ownership‘ de la red. Sin embargo, todo apunta a que el poder en la red se está concentrando entre unos pocos actores que acaparan la mayor parte de los beneficios y centrifugan los daños colaterales. Algo que la actividad de los ‘geeks’ entrevistados más bien tiende a favorecer que a contrarrestar.

Confieso que no me gusta nada Kevin Kelly. Su “What Technology Wants” me parece un panfleto a la vez inteligente y deplorable, con una carga ideológica más que discutible, y por tanto peligroso. Copio a continuación, sin comentarios, algunos extractos:

A Shakespeare sonnet and a Bach fugue, then, are in the same category as Google’s search engine and the iPod: They are something useful produced by a mind.”

We can’t demand that technology obey us any more than we can demand that life obey us“.

A world without technology had enough to sustain survival but not enough to transcend it.

Podría continuar, pero no hace falta. Creo que el mismo Kelly apunta (quizá sin darse cuenta, quizá pensando que nos daremos cuenta) a la trampa en sus argumentos al comentar que:

I think there is evidence that on average and over time, the new solutions outweigh the new problems.

Porque es cada vez más evidente, sobre todo en lo que toca a Internet, que las medias (averages) no son representativas, porque las distribuciones sociales (de la riqueza, del número de seguidores en Twitter, de enlaces en la red, de …) son cada vez más asimétricas. De momento, unos pocos ganan muchos, pero la mayoría mucho menos, sin que la media sea un buen indicador. Alguien argumentará que tal vez la asimetría se corrija con el tiempo. Tal vez, pero la teoría económica (.pdf) apunta a que no será así sin un cambio social o una intervención política radical.

Lo preocupante, a mi juicio, es que la ‘ideología Kelly‘, por llamarla de algún modo, tiene medios de difusión (como Wired) muy potentes y una cohorte de voceros (los ‘ilustrados-TIC‘) que la propagan irreflexiva o interesadamente. Mientras que los que no estamos tan de acuerdo no sabemos, queremos o podemos contrarrestarlos como creo que la causa merecería. De momento.

1 comentario

Archivado bajo DialécTIC@s, PolíTIC@s

Disonancia tecnológico-cognitiva

wiredLeyendo, con retraso, el ejemplar de 20 Aniversario de Wired encuentro un artículo de Kevin Kelly, el primer editor en jefe de la revista, que recoge su resumen de entrevistas con dos docenas de emprendedores tecnológicos. Incluye el siguiente fragmento:

I asked the ­people who are creating this era to give it a name; what would you call the past decade, right up to today? Their suggestions: the Startup Decade, the Wikipedia Generation, the Connected Decade, the Connected Anywhere Decade, the Age of Mass Connectivity, the Asian Decade, the Global Decade, the Personalized Decade, the Sharing Decade, the Social Era, the Social Age, the Digital Social Era, the Social and Network Decade, the Socialization of Communication, the Decade of the Open Internet, the Mobile Decade, the Age of Equity, the Decade of Apps, and (my personal favorite) the Period of Awesomeness.”

Una descripción en marcado constraste con la que recoge BBC en “What were the key events of the decade?“:

“The decade was defined by two events that occurred seven years and a few blocks apart:

  • The attacks on the World Trade Center in New York on 11 September 2001, killed nearly 3,000 people and directly affected many more. They also led to a chain of events that altered the lives of hundreds of thousands in Afghanistan and Iraq, Bali and Madrid, London and Mumbai, and throughout the world.
  • The collapse of Lehman Brothers on 15 September 2008 showed just how serious the financial crisis was, and symbolised the precarious nature of the economics that had underpinned material prosperity during the Noughties.”

Sin pretender agotar el tema, el artículo de la BBC cita también (aparte de una serie de desastres naturales) eventos como la puesta en funcionamiento del Large Hadron Collider, la retirada operativa del Concorde, la Olimpiada en Pekín, una manifestación de la emergencia de China como potencia emergente, los dos mandatos de Georges Bush o la elección de Obama.

Creo que esta diferencia cualificaría como un caso claro de disonancia cognitiva. Algunos dirán que es la BBC quien falla al no incluir ninguna efeméride tecnológica en su relato (de hecho, menciona el lanzamiento de la Wikipedia en 2001). Otros, que son los ‘geeks’ los que viven en su burbuja tecnocéntrica particular.

Me inclino por lo último. La prioridad de los ‘geeks’ es la tecnología. El resto, siempre que la tecnología ocupe un papel central (y ellos también, como habilitadores), les importa menos. El propio Kevin Kelly lo resume así:

The tech tribe, it seems, has ­little allegiance to the future per se; rather, its support is for what it sees as important. These ­people migrated to San Francisco to work on important things, and this connected, networked world is important. In fact, they seem to feel it’s the most important thing in the world today”.

Más claro, imposible. Luego pasa lo que pasa. En fin.

1 comentario

Archivado bajo DialécTIC@s

Ahora entiendo por qué nos sacan la lengua

SnapchatHoy me ha interesado

… entender el sentido del logo de Snapchat: un fantasma que nos saca la lengua.

¿Por qué? Hasta hace muy poco, pensaba que lo que querían sugerir con este logo es que se trata de una app para que los jóvenes en plan hagan el tonto en plan ‘fantasma’. No es que lo diga yo; así (casi) lo explica su página web:

Snapchat is a new way to share moments with friends. Snap an ugly selfie or a video, add a caption, and send it to a friend (or maybe a few). They’ll receive it, laugh, and then the snap disappears […]  It’s about the moment, a connection between friends, and not just a pretty picture. The allure of fleeting messages reminds us about the beauty of friendship – we don’t need a reason to stay in touch. Give it a try, share a moment, and enjoy the lightness of being!“.

No estaba muy de acuerdo en eso de que “El encanto de mensajes fugaces nos recuerda acerca de la belleza de la amistad“. Tengo otro concepto de la amistad, que no se basa precisamente en lo contrario de contactos fugaces. Pero,

– “Tanto da” – me decía hasta ayer mismo – “Son unos fantasmas, y punto.

Eso hubiera sido todo. Pero leo estos días que Snapchat ha recibido una inversión de capital riesgo de 60 millones de dólares (lo que valora la empresa en 860 millones de dólares), además de 10 millones de dólares para cada uno de sus dos fundadores.

Es por eso que nos sacan la lengua. Se burlan de nosotros. De la gente que tiene un trabajo (si lo tiene) con un sueldo normal. De los que se esfuerzan en crear una empresa con un sentido (‘purpose’) que tenga sentido. De los padres o los maestros que intenten educar a los jóvenes en valores y prácticas no fugaces.

¿Debería importarnos?

Creo que sí. Por que éste es un ejemplo, ni el primero ni el último ni el único, de una empresa ‘langosta’, de un aspirante a ‘servidor sirena‘, que no genera ni valor social ni puestos de trabajo. Y que así y todo, o precisamente por eso, es recompensada por inversores de élite. Que seguramente saben lo que compran.

En resumen. La próxima vez, que será pronto, que escuche a alguien proclamar a Silicon Valley como una referencia a imitar, les hablaré de este caso. Aunque sirva de poco.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Actualidad, DialécTIC@s, eTIC@