Ideología de la innovación disruptiva

Sin título 2Hoy me ha interesado

… constatar que apunta un debate acerca del alcance y las bondades de la innovación disruptiva. Propongo, como muestra, dos artículos cazados estos últimos días:

  • What “Disrupt” Really Means” (TechCruch), sostiene que a los emprendedores de Silicon Valley (y a los ilustrados-TIC que les hacen de corifeos) les encanta hablar acerca de la innovación disruptiva, pero que pocos de ellos saben lo que de verdad significa.
  • En “Big-Bang Disruption” dos ejecutivos de Accenture proponen el concepto de “disrupción bing-bang”, con el argumento de que, usando las TIC como herramienta para ganar escala rápidamente, el ciclo de la disrupción se ha acortado sensiblemente.

De acuerdo con el primero de estos artículos (y un tercer “Stop Reinventing Disruption“) intuyo que los de Accenture se salen del tiesto. Quizá porque intentan el típico juego de los consultores y los académico-consultores: poner de actualidad conceptos que les pongan a ellos de actualidad. Tienen sin embargo razón en que los ciclos de disrupción parecen tender a contraerse en el tiempo. Pero lo que más me llamó la atención de su propuesta es esta frase:

We’ve found that big-bang disruptions are unplanned and unintentional. They do not follow conventional strategic paths or normal patterns of market adoption“.

En primer lugar, porque apunta a la evolución experimentada por el propio concepto de innovación disruptiva. Que se inventó para conceptualizar cómo empresas que se convertieron en líderes de mercado a base de innovar con éxito pueden acabar siendo desplazadas por innovaciones introducidas por empresas más pequeñas y con menos recursos. Una alterta, pues, para incumbentes más que para atacantes.

Para los inversores de capital riesgo, sin embargo, la posibilidad de innovación disruptiva es una oportunidad para, apoyando a un competidor emergente, capturar el valor que genera con la disrupción. Un valor que va en paralelo con el que se destruye para el incumbente.

Esta dualidad, generar un valor en la medida que se destruye otro, me parece la clave del asunto. Cuando sólo se trata de competencia entre empresas, lo que está en juego es el fenómeno de ‘destrucción creativa‘ tan querido por los economistas. El mercado es el mercado. Allá se las compongan.

La cosa cambia, sin embargo, cuando lo disruptado (?) es un activo social. Como la privacidad, por ejemplo. O cualquier ámbito que esté democráticamente regulado en aras del interés común. Porque entonces la disrupción “unplanned and unintentional”, la ‘destrucción creativa‘ sin ‘creación constructiva’, es socialmente peligrosa.  Porque usa la misma lógica que la empresa que no quiere pagar la contaminación medioambiental que genera. Porque se envuelve en una ideología de progreso que ensalza al arquetipo del ‘winner takes it all‘ sin preocuparse de si hay perdedores y daños colaterales.

¿Hay ejemplos de esta actitud? Desde luego. Encontraréis uno en la famosa (y tramposa) carta del CEO de Facebook a sus futuros accionistas. No es el único.

La propaganda de la innovación disruptiva es ideológica. Recordemos: la clave de la ideología no es su relato, sino lo que su relato oculta.

¿De acuerdo? ¿Deberíamos debatir los límites de la innovación disruptiva?

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3 Respuestas a “Ideología de la innovación disruptiva

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