Literatura y teléfono móvil

Copio de una reseña de Robert Saladrigas en La Vanguardia sobre el libro “Fama” de Daniel Kehlmann:

“… el móvil, icono del progreso tecnológico concebido para hacer más cómoda – y controlada- la vida del ciudadano, cuyo uso masivo ha modificado para bien y para mal los hábitos sociales sin haber conseguido – como cabía confiar que ocurriera – aumentar sus expectativas de ser más felices”.

Me queda claro que el crítico considera que el móvil ha contribuido a transformar la sociedad, pero que no necesariamente nos hace más felices.

No me queda tan claro, del modo en que está redactada la frase, si éso era precisamente lo que cabía esperar de la introducción de este artefacto.

O si se trata de justamente lo contrario: que nunca ha sido sensato esperar que un artefacto nos haga más felices.

En fin … Este un precisamente uno de los atractivos de la literatura: el lector es un partícipe activo de la obra, que puede recrearse en cada lectura.

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