Archivo diario: junio 30, 2009

No se trata sólo de regulación y leyes

Cito de un discurso reciente de Barak Obama (minuto 2.00 del video adjunto):

«We know that progress depends not only on changing laws but also changing hearts.  And that real, transformative change never begins in Washington«.

(Sabemos que el progreso depende no sólo de cambiar las leyes, sino de cambiar los corazones. Y que el cambio real, el cambio que transforma, nunca empieza en Washington)».

Aunque el contexto no tenía nada que ver con la economía, creo que es igualmente aplicable a los diagnósticos de la crisis y a las recetas para salir de ella. En particular, como apuntaba en la entrada anterior, para no echar a Reagan la culpa de la crisis.

La reflexión de Obama abre, de todos modos, un frente interesante: ¿cómo catalizar (en lo económico, pero no sólo en lo económico) ese cambio de actitudes, de corazones, al que hace referencia? Internet, las redes sociales, el uso inteligente de YouTube y Twitter ayudarán. Pero hace falta algo más. En las capitales (la suya, la nuestra) y fuera de ellas.

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ANÉCDOTA: Justo después de la frase que cito arriba, interrumpe a Obama el timbre de un móvil. Vale la pena seguir su reacción.

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Economías disonantes. Y nosotros sin saber de música

blog_090629bHe colgado en mi tablero retales de escritos de economistas publicados en el El País del pasado domingo. Con opiniones disonantes sobre el por qué de la cosa.

Para Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía que ha aparecido por este espacio últimamente, «La culpa la tiene Reagan«:

«Los principales causantes del caos en el que nos encontramos fueron Reagan y su círculo de asesores, hombres que olvidaron las lecciones de la última gran crisis financiera de Estados Unidos, y condenaron al resto de nosotros a repetirla».

Me rebelo contra el diagnóstico de esa supuesta ‘condena’, que me parece más bien una ideológica salida por la tangente. Como si un adulto de 60 años echara la culpa de sus desgracias a algo que hicieron sus padres, o sus abuelos.

No estoy solo en mi discrepancia. También en El País, el Consejero Delegado de Barclays Bank (uno de los pocos bancos ingleses que ha escogido no acogerse a las ayudas del Gobierno británico), interviene así:

Pregunta. El Nobel Paul Krugman asegura que los problemas en el Reino Unido están relacionados con los últimos años de desregulación y fundamentalismo de libre mercado, que inauguró Margaret Thatcher y ha rematado el laborismo. ¿Está de acuerdo?

Respuesta. En absoluto. Creo que lo que hemos visto en el Reino Unido es un ejemplo extremo de una economía financiera impulsada por el endeudamiento, alejándose cada vez más de la economía real.

Sobre las mismas cuestiones, el catedrático Antón Costas aboga por:

«cambiar las formas de pensar cómo funciona la economía. Una teoría macroeconómica que se basa en la idea de expectativas racionales y mercados eficientes no es capaz de explicar la realidad. Necesitamos una teoría que reconozca la importancia que tiene la desconfianza, el fraude, la corrupción, la desigualdad, la percepción de justicia y de falta de ética en el funcionamiento de la economía«.

Tengo la misma sensación que un aficionado a Mozart escuchando a Schönberg.

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