Archivo mensual: febrero 2009

Intelectual, Intelecto, Google

elegia-para-un-americanoEn “Elegía para un americano“, la última novela de Siri Hustvedt, el protagonista escribe sobre su padre (pág. 231):

“La suya era una enfermedad tipica del intelectual: la infatigable voluntad de dominar una materia. Una dolencia crónica incurable que aqueja a quienes ambicionan dar un sentido lógico al mundo”.

Me he sentido identificado, aunque sólo sea porque llevo varias semanas intentando aprender algo más de economía. Para entender cómo han llevado y dejado llevar la situación hasta donde hoy está. Me ha hecho pensar que quizá los intelectuales o aspirantes a serlo somos demasiado ambiciosos; quizá sobrevaloramos nuestras capacidades.

Algo que ciertamente no le ocurre a Google, cuya misión corporativa es nada menos que:

“[…] to organize the world’s information and make it universally accessible and useful”.

blog_090228Confieso tener sentimientos ambivalentes respecto a Google. Quizá porque, aunque se tomen en serio su misión corporativa, su negocio es colocar publicidad; y no soy devoto de la publicidad. También soy ambivalente respecto de la ambición de Larry Page, uno de los co-fundadores de Google, de construir un buscador perfecto.

“The perfect search engine would understand exactly what you mean and give back exactly what you want”.

Porque, de una parte, ese buscador me sería de gran ayuda para entender la economía. Al mismo tiempo, no puedo evitar compartir el recelo de Nicholas Carr de que tal vez la potencia de Google nos esté impulsando a utilizar menos la inteligencia. En fin; continuaré leyendo a la esposa de Paul Auster.

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Marcos mentales: ¿Quién suspende a quién?

Sorprendente titular de un artículo reciente en El País:

blog_090226Sorprendente, porque creo que igualmente podría titularse al revés:

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Veamos. El artículo empieza señalando que:

“En febrero de 2009 Cataluña no consigue aprobar el examen de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, las llamadas TIC. Son los propios profesionales del sector quienes puntúan con un suspenso el estado de su implantación en la comunidad catalana”.

De acuerdo en el diagnóstico de la situación. Pero, con todo el cariño hacia los profesionales (es posible que hasta yo mismo haya participado en la encuesta), lo que se deduciría también del diagnóstico es que “los profesionales TIC no han (hemos) conseguido convencer o interesar suficientemente a Cataluña“.

Cuando un conferenciante no consigue enganchar a su audiencia, lo más sensato no es echar la culpa al público. Cuando un producto no se vende, argumentar que “el mercado se equivoca” es sólo una excusa.

En una de las escenas cumbre de “El Presidente y Miss Wade“, Michael Douglas sube al estrado de la sala de Prensa de la Casa Blanca y responde al líder de la oposición:

Hace años que conozco a Bob Rumson. Hasta ahora pensaba que el motivo por el que Bob dedica tanto tiempo a disparar a la lluvia es que no pilla. Me equivocaba.

El problema de Bob no es que no pille. El problema de Bob es que no vende“.

Es posible que no tengamos el mejor público o el mejor país. Pero creo sinceramente que alguien se ha equivocado con ese titular. Será interesante ver si alguien sale también a enmendarlo. Continuará.

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La cara oculta de Facebook

Inesperado artículo en La Vanguardia sobre el intento de cambio por parte de Facebook, de las condiciones de uso de los contenidos aportados por sus usuarios (no es ésta una publicación especialmente sensible a las cuestiones tecnológicas).

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Extraigo los que me parecen los párrafos más relevantes:

“El mito de las “redes sociales” en internet se basa en la idea de que las redes son un espacio de libertad cuasi ilimitado. En realidad, no es así. El dueño de Facebook son los administradores de la red social: ellos deciden cómo, en qué condiciones y cuándo se puede acceder y salir de la misma. Así, el gestor – privado-del sistema opera como un poder constituyente – público-de la comunidad virtual. Sin ningún tipo de control público sobre su actuación.

[…] En realidad, el modelo de gestión de contenidos y de acceso a la información no es ni neutro, ni libre: es un modelo generado por alguien – el administrador del sistema-que no va a renunciar fácilmente a su poder, esto es, al férreo control difuso que ejerce sobre el mismo.

[…] Nada es lo que parece: internet tampoco. Y es que la cara oculta de Facebook es muy dura.”

Algo, en el tono del escrito, me hace sospechar que no estaría del todo de acuerdo con el Sr. Moles i Plaza, director de un para mí desconocido “Centro de Investigación en Gobernanza del Riesgo“. Pero sí en que el asunto de las redes sociales, así como otros servicios de Internet de acceso libre y masivo, merecen una reflexión sociológica a fondo, desde ‘marcos mentales‘ distintos de los de ciberlibertarios y/o ‘ilustrados-TIC.

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P.S. El artículo en La Vanguardia, en principio de acceso restringido para suscriptores, se reproduce (sin comentarios) en más de una docena de blogs. ¿Os parece un comportamiento legal? ¿Ético?

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Marcos mentales: Contenidos y commons

Dando vueltas todavía a los límites (o no) de la difusión de contenidos por Internet he acabado reabriendo mi ejemplar de “The Future of Ideas: The fate of the commons in a connected world“, de L. Lessig. Conocido entre otras cosas por ser el inspirador de las licencias Creative Commons.

Leo:

Always and everywhere, free resources have been crucial for innovation and creativity

Los recursos que se comparten libremente son un ejemplo de recursos libres (entendiendo ‘free’ como en ‘free speech‘, no necesariamente como en ‘free beer‘). Lessig centra su interés en ellos porque:

There is a benefit to resources held in common; the Internet is the best evidence of that benefit“.

Los ‘commons‘ existen y han existido desde antiguo. De mi época de estudiante en MIT, por ejemplo, recuerdo los paseos por el magnífico ‘Boston Common‘, el parque de la ciudad de Boston.

blog_090224Lo crucial, para mí, de la postura de Lessing es cómo aborda la cuestión de qué recursos pueden  constituirse en ‘commons‘ (negrillas añadidas):

What has determined the commons is the character of the resource and how its relates to a community“.

El punto central, para mí, es la referencia a la ‘comunidad‘. En una cena ‘todos ponen‘ entre amigos, es improbable que nadie acapare la comida; por respeto a la comunidad. En cambio, en un cóctel ofrecido por vete a saber quién, habrá siempre alguien que no tendrá inconveniente en acaparar el plato de las croquetas.

Algún lector argumentará de que la analogía es imperfecta; soy consciente de ello. Así y todo me sirve, de vuelta a la cuestión de los contenidos en Internet, para preguntarme cuál sería, si es que existe, la comunidad de referencia para los que defienden las descargas ilimitadas; que equivalente a conceptuar como ‘commons‘ todos los contenidos.

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¿De quién son los contenidos en Facebook?

Ha habido estos días una cierta polémica, a raíz de un cambio en los ‘Terms of Service‘ de Facebook, acerca de cuáles son y/o deberían ser los límites en los derechos de esta red social sobre los datos y los contenidos que aportan sus usuarios (que no clientes).

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Como muchos otros, supongo, aunque tengo un perfil (no muy activo) en Facebook, no me había molestado antes en leer las condiciones de uso. En una lectura rápida, me da la impresión de que conceden a Facebook una licencia prácticamente total para hacer lo que le plazca con los contenidos de sus usuarios. Algo que me reafirma en que conviene adoptar una postura de prudencia a la hora de ‘retratarse‘ en Facebook.

Con todo, mi interés en el asunto es tangencial, relacionado con la cuestión de la propiedad intelectual en Internet, sobre la que escribía no hace mucho. Porque no me sorprendería que hubiera quien, defendiera a la vez dos posturas que se me antojan en principio contradictorias:

  • Restringir los derechos de Facebook y similares sobre los contenidos que libremente aportan los usuarios.
  • Defender el derecho a copiar libremente, bajo el argumento de que ‘los bits son bits‘, los contenidos que circulan por la red, incluso en contra de la voluntad de sus autores.

Supongo que el asunto debe tener sus sutilezas, por lo que me abstendré de tomar partido. Pero me parece un asunto digno de reflexión. Sobre el que además agradeceré cualquier aportación clarificadora.

Saludos cordiales

Enlaces: DenkenUber, Consumerist

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Marcos mentales: Derecho de autor

Supongamos el hipotético caso en que:

  • Un autor (de música, de textos, de un video, de una imagen) decide poner copias de una obra en el mercado con la condición explícita de que no se reproduzca y difunda en Internet.
  • La difusión de esas copias tiene la cobertura formal, digamos que equivalente a un contrato, por el que el receptor asume la obligación de respetar esa voluntad del autor.
  • Así y todo, alguno(s) de los compradores no respeta(n) esa condición y sube(n) el video a YouTube, la copia de la imagen a Flickr, o similares.
  • Como consecuencia, otros se descargan múltiples copias desde Internet.

¿Cómo valorar esta situación?

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Para mí es obvio que los que han ‘subido’ la copia de su obra a Internet han quebrantado unilateralmente la voluntad del autor. No juzgaré si tienen o no una responsabilidad legal. Tampoco me parece relevante saber si perseguían o no lucrarse con su acción. No han respetado el derecho del autor sobre su obra, y éso me parece éticamente condenable.

Comentando un reciente post de Enrique Dans, se me ocurrió preguntar “qué derechos tiene o debería tener un autor que no quiere que sus obras circulen por Internet“. Transcribo  la respuesta del Profesor Dans:

“Si un autor no quiere que su obra circule, tendrá que no divulgarla. Guardarla en una caja fuerte y que no la oiga o vea nadie. Los bits son bits […]  y una vez que los sueltas, no hay quien los vuelva a meter en el redil. Por tanto, la voluntad del autor alcanza a decidir si quiere publicar su obra o no, pero una vez publicada, se limita a tomar decisiones en los ámbitos que pueden ser controlados, no en los incontrolables. […] Lo que sí deberá, una vez iniciada la difusión, es contar con alguien que contabilice en qué sitios está siendo utilizada con ánimo de lucro, y pase las correspondientes facturas”.

Una posición que sólo puedo entender como resultado de una ideología que da prioridad a las cosas (en este caso a Internet) sobre las personas.

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La Historia, ¿se repite?

blog_090218Cuentan que en 1764, James Hargreaves, un hilador inglés, después de tumbar accidentalmente la rueca de su esposa, tuvo la idea de conectar varios husos a una única rueda para aumentar así su capacidad de hilado.

Cuentan también que Mr. Hargreaves construyó así una máquina casera que le permitió multiplicar la cantidad de hilo que su familia producía y vendía.

Cuentan unos que su súbita prosperidad provocó la envidia de sus vecinos, que asaltaron su casa y destruyeron su invento. Cuentan otros que no fue la envidia la causa de la revuelta vecinal, sino la conciencia de que un aumento de producción de tal magnitud deprimiría el precio del hilo. Por lo cual todos acabarían trabajando más para ganar lo mismo.

En la línea de entradas anteriores, yo argumentaría que Mr. Hargreaves, consciente o no de ello, escogió dar preferencia a su relación con las cosas (la producción, el dinero) a la relación con su comunidad (con las personas).

No fue el único. Durante los años siguientes otros emprendedores perfeccionaron las máquinas y las albergaron en fábricas movidas primero por las corrientes de los ríos y luego por las máquinas de vapor. El resto es conocido: se inició la Revolución Industrial, una época de generación de riqueza sin precedentes en la historia de la Humanidad. Pero que conllevó también durante décadas abusos y traumas sociales de primera magnitud, incluyendo el trabajo de niños en las fábricas en condiciones infrahumanas.

Haciendo balance de ello, The Economist escribía que:

“El progreso tecnológico, al igual que el comercio, crea tanto ganadores como perdedores. La Revolución Industrial conllevó dislocaciones sociales y económicas enormemente dolorosas – aunque casi todo el mundo estaría hoy de acuerdo en que las ganancias en el bienestar humano valieron la pena”.

Una significativa manifestación de prioridades. Porque imagino que aquellos que sufrieron el dolor de esas dislocaciones hubieran sugerido, de ser consultados, otro equilibrio entre ganancias y penurias.

Una historia, en cualquier caso, a tomar en cuenta para lidiar con los ilustrados-TIC y construir la causa del Humanismo.com. Continuará.

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Marcos mentales: Bancos vs. mercados

Un artículo de Emilio Ontiveros en El País enfatiza la diferenciación entre los “sistemas financieros basados en los mercados“, orientados a las transacciones, frente a “los dominados por los intermediarios bancarios“, más próximos a las relaciones estables con los clientes.

Ambos modelos son el reflejo de dos formas de capitalismo. La primera, en que la que se da preeminencia a la relación de las personas con un ente abstracto (el mercado) está más arraigada en los EEUU y en el Reino Unido. La segunda, en que las relaciones entre personas se yuxtaponen y/o superponen a las relaciones puramente de mercado, refleja más la tradición europea.

Según el profesor Ontiveros:

“Los sistemas financieros basados en los mercados eran considerados superiores en condiciones de normalidad […] La convergencia hacia ese modelo era considerada una forma de modernización de los sistemas económicos. La tradicional relación de largo plazo de la banca comercial con las empresas […] había ido sustituyéndose en la mayoría de las economías avanzadas por una mucho más anónima y efímera interlocución con los mercados de capitales, en los que los bancos de inversión eran los agentes más relevantes”.

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La crisis actual, incluyendo la  práctica desaparición de los bancos de inversión, demuestra la “superior capacidad desestabilizadora” de los sistemas basados en los mercados, principales “artífices de esa dinámica de innovación financiera” que en última instancia creó la burbuja de crédito ahora en pleno desinflado.

No es cuestión de volver a explicar cómo y hasta qué medida las relaciones con las cosas han tomado o toman prioridad sobre las relaciones entre personas, un asunto del que ya se ocuparon en su momento los estudiosos de la Revolución Industrial. El artículo del Profesor Ontiveros señala que ello es todavía una temática de actualidad. No sólo en las finanzas; por eso hablamos de ello.

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Efecto MySpace

Interesante entrevista en el Ciberpaís con Chris DeWolfe, cofundador y directivo de MySpace. En la línea de mi interés, ya abordado en alguna otra ocasión , por la relación entre redes sociales y política, me llamó la atención que afirmara, comentando la elección del Presidente Obama:

“Esa elección y las futuras serán ganadas o perdidas en Internet”.

No nombraba a MySpace directamente, pero sí pocas líneas más tarde:

“MySpace estimula el diálogo, hace que la gente se involucre más. Una de las cosas que logramos en la elección presidencial fue registrar a un millón de nuevos votantes”.

citizen-kaneLa interacción entre medios y política no es nueva. Elecciones anteriores se ganaron o perdieron en la televisión (recordemos la campaña Kennedy-Nixon). Y otras en la prensa. Ya hace décadas que las características y los límites de esta interacción están sujetos a debate.

Ningún juicio de valor al respecto: las cosas son como son. Sólo dos apuntes que me parece útil tomar en cuenta:

  • blog_090216MySpace, con 129 millones de usuarios, es un buen ejemplo de empresa en Internet con una “estrategia bifurcada“: sus usuarios no son clientes, sino audiencia. Su directivo es transparente al respecto:

“Desde el primer día decidimos que enfocaríamos todo nuestro esfuerzo a obtener ingresos y ganancias. Que lo más importante no era el simple tráfico, sino crear un verdadero negocio, un sitio que se pudiera monetizar“.

  • MySpace es ahora una filial de News Corp., propiedad de Rupert Murdoch, polémico propietario también de todo un conglomerado de medios de comunicación.

Internet ha sido y sigue siendo el resultado de un cruce de culturas. El artículo que reseño apunta al cruce emergente entre comunicación horizontal y monetización. También al de ambos con la política. Asuntos que merecerán, pienso, considerarse con más detalle del que permite esta entrada.

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Para argumentar con los ciberlibertarios

Leo regularmente a Enrique Dans. Me interesan sus experiencias como usuario avanzado, que en la cuestión de las nuevas tecnologías “se apunta hasta a un bombardeo“. En cambio, me incomodan a menudo sus ‘posts’ sobre asuntos como la neutralidad de red, la propiedad intelectual en Internet o la privacidad. Porque, sin que lo declare, son ideológicos en el más puro sentido de la palabra.

blog_090213Sirvan como muestra los fragmentos de un ‘post‘ reciente  sobre “La red, la libertad y el salto generacional“:

“Los gobernantes que hoy intentan recortar lo que podemos y no podemos hacer en Internet para así intentar preservar el equilibrio que había antes de que la red existiese lo hacen, en realidad, porque no son capaces de explicarse que alguien de verdad pretenda romper dicho equilibrio, y mucho menos que no se pueda hacer nada para evitarlo. […]  El que la red no acepte restricciones, el que las leyes no puedan actuar sobre ella si contradicen el código con el que fue creada, es algo completamente inaceptable […] Para una persona que entiende la red […] la idea de “controlarla”, de restringir lo que circula por ella, de someterla a determinadas leyes es directamente una locura”.

Una forma de enmarcar‘ la cuestión que me parece:

  • Ideológica, por cuanto da implícitamente prioridad a las relaciones entre los hombres y las cosas (en este caso Internet) a las relaciones entre personas.
  • Maniquea, por cuanto circunscribe el debate a una batalla entre intereses. Estos existen, lógicamente, pero la cuestión debería plantearse como una batalla entre éticas.
  • Demagógica, por cuanto hay y habrá más de una práctica socialmente inaceptable en la Red. Que no deberían aceptarse simplemente como una ‘consecuencia colateral inevitable‘ del progreso tecnológico.

Creo que la cuestión, como he apuntado alguna otra vez, es que sabemos poco sobre la ética de los ciberlibertarios. Calificándolos de ‘ilustrados-TIC‘ intento señalar que, distorsionando el significado y la aplicación de conceptos como “Libertad” o “Igualdad” se han cometido muchos desmanes e injusticias.

El tema da, y dará, para mucho más. De momento, lo dejo etiquetado como ‘Humanismo.com‘.

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