Más sustancia

blog_081109En la última de El País de ayer, Juan José Millás, que hace años fue uno de mis novelistas favoritos (“El desorden de tu nombre“), escribe sobre cómo “cuatro o cinco mensajes escuetos, repetidos sin cesar” llevan a lo que él califica como “la postración intelectual de la que somos víctimas“.

Me apunto a su receta:

“Deberíamos recuperar cierta complejidad en nuestras relaciones con el mundo y con nuestros animales domésticos. Lo más urgente, de momento, es la recuperación del matiz, del tono, de la coloración, aspectos que creíamos olvidados o perdidos. Habría que poner de moda la finura en el argumento, la precisión en la idea, el ingenio en el debate. Compensemos pues las pérdidas del producto interior bruto con el ingreso en una instancia, con perdón, más filosófica”.

Que se aplica también, pienso, a la cuestión de las TIC y a ese concepto inespecífico y engañoso de la sociedad de la información.

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