Framing precedes policy

El debate sobre el plan de rescate del sistema financiero norteamericano ilustra con claridad las diferencias entre enfoques derivados de ‘marcos mentales’ muy distintos (‘framing precedes policy’):

  • Los de los que tienen como prioridad la salud de las instituciones financieras, la ‘gasolina‘ de la economía. Para ellos, el predominio de la economía (en este caso las finanzas) sobre la política es un hecho que no se discute, aunque puede mencionarse. En cambio, el predominio de la economía sobre los principios morales ni siquiera se discute.
  • El recurso, una vez más, de Bush a la retórica de la presidencia del miedo, un ‘marco mental’ analizado por Georges Lakoff en sus manuales de política.
  • La resistencia (coherente) de algunos republicanos a abdicar del principio de mínima intervención (explícita) del Gobierno en asuntos económicos.
  • La exigencia de los demócratas de que el plan incorporara la óptica del ciudadano consumidor y pagador de impuestos.

Cada uno de estos ‘marcos mentales‘ conduce a una política diferente. Así y todo, parece que casi nadie se centra en poner el acento en el exceso de cultura financiera, de gastar hoy y ya veremos como se paga mañana, que se veía venir hace tiempo, como ilustra el oportuno gráfico de The Economist.

De otra parte, un artículo en La Vanguardia de ayer viene a coincidir com mi estimación de hace unos días sobre qué parte del quebranto financiero del que se habla (1.000.000 millones de dólares) es atribuible directamente a impagos de hipotecas (150.000 a 200.000 millones); el resto es pura ingeniería financiera, o pura y simplemente especulación (Impagable viñeta de Forges).

¿Por qué hablar de ello en un espacio sobre la sociedad de la información? Porque es un episodio ilustrativo de la sociedad desinformada de la información. Y también porque, si pensamos en que las TIC podrían ser una de las palancas para renovar la economía que ahora se resquebraja, habremos de tomar en cuenta que framing precedes policy. Poco cambiará si no conseguimos influir en los marcos mentales de los que manejan los asuntos. Que, como el lector podrá observar, no hablan para nada de las TIC últimamente.

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Archivado bajo Marcos mentales, Sociedad

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