Falsa urgencia

El artículo de Rodríguez Ibarra en El País, que comentaba en un ‘post’ anterior, contenía una afirmación intrigante, viniendo de quien sin duda es un animal político en toda regla:

“Cabe recordar que de las cotas de independencia que aún no ha alcanzado Europa, junto a la energética, la tecnológica es una cuestión pendiente. No debemos permitir que, ante una evolución de Internet no acorde con los valores tradicionalmente defendidos por los estados europeos, nos encontremos sin capacidad de reaccionar. No debemos caer por la aplicación del difuso concepto de neutralidad tecnológica en una falta de respuesta en favor de la independencia tecnológica, como ya nos sucedió con el software libre“.

¿Qué entiendo y me parece sensato?:

  • Que los artefactos tienen política: El diseño y despliegue de los artefactos tecnológicos (también de Internet) está influido por los objetivos, prioridades y valores de quienes llevan a cabo esas actividades.
  • Así pues, resultaría plausible concluir que Internet se impulsó inicialmente desde los EEUU asociándolo a valores arraigados en ese país (Ver Cyberspace and the American Dream). Algo parecido podría estar sucediendo ahora en la Web 2.0.
  • Si, como argumenta Manuel Castells, la sociedad informacional reemplaza a la sociedad industrial porque es más eficiente en la acumulación de dinero y de poder, copiar sin más las estrategias de los más fuertes equivale a darles ventaja de entrada.

Aun así, ¿qué es lo que se supone que tendríamos que hacer? De entrada, citando a John Kotter, considerado como uno de los gurús mundiales en el ámbito del liderazgo para la transformación. evitar la tendencia, habitual en los ilustrados-TIC, de caer en la falsa urgencia :

“La otra cara de la moneda de la complacencia es la ‘falsa urgencia’, que es igualmente contraproducente […] Como la gente está indignada o muerta de miedo hacen todo tipo de actividades inútiles. Todo es actividad, pero no productividad […] En muchos sentidos la falsa urgencia puede ser más insidiosa y peligrosa que la complacencia”.

El (incompleto) mapa de la pizarra podría quizás servir de ayuda a la orientación. Sobre cómo se trató en nuestros entorno inmediato la causa (valiosa) del software libre. Sobre cómo abordar otras aún pendientes.

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