The acquisitive society

11 de septiembre. Es el Día Nacional de Cataluña, que cada cual celebra a su manera. Muchos han escapado de Barcelona para un ‘puente’ de cuatro días. De entre los que nos hemos quedado, algunos habrán asistido a los actos institucionales oficiales.

La mayoría de los restantes debían estar esta tarde en el centro comercial del Maremagnum, abierto incluso en día festivo. A tope, dentro y fuera del cine (mi objetivo) y de las tiendas.

La imagen de la multitud apretujada (no exagero) me ha recordado que, leyendo hace poco a Peter Watson, aprendí que ya en 1920 R. H. Tawney acuñó el término “The Acquisitive Society” en el contexto de una crítica moral del capitalismo de su época. No quiero ni imaginar cómo se hubiera puesto Mr. Tawney de vivir en la nuestra.

Y es que ni siquiera los más ilustres de los ilustrados-TIC, los más apasionados apóstoles de la virtualidad, están exentos de este síndrome de la adquisición. Defendiendo a ultranza de que su derecho a usar el P2P debería prevalecer sobre cualquier derecho de autor, Enrique Dans escribía que:

“La descarga de redes P2P […] es un hábito completamente instaurado en la personalidad del usuario de Internet. […] Entronca con un fenómeno interesante entre los fans de las series: el coleccionismo. Muchos aficionados conservan durante bastante tiempo los episodios de sus series favoritas, y aunque el indice de visionados repetitivos sea bajo, la sensación de “posesión” juega igualmente a favor de las redes P2P frente al efímero streaming“.

Deliciosamente antiguo, pienso que apostillaría Mr. Tawney, que se lamentaba ya en su época de que:

The enjoyment of property and the direction of in­dustry are considered, in short, to require no social justification, because they are regarded as rights which stand by their own virtue, not functions to be judged by the success with which they contribute to a social purpose“.

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2 comentarios

Archivado bajo Sociedad

2 Respuestas a “The acquisitive society

  1. Estoy leyendo Crimen y Castigo y también Raskolnikov en uno de sus delirios justifica el delito, e incluso el asesinato, si es por un beneficio social:

    “En mi opinión, si los descubrimientos de Képler y Newton, por una circunstancia o por otra, no hubieran podido llegar a la humanidad sino mediante el sacrificio de una, o cien, o más vidas humanas que fueran un obstáculo para ello, Newton habría tenido el derecho, e incluso el deber, de sacrificar esas vidas, a fin de facilitar la difusión de sus descubrimientos por todo el mundo.”

    Llevada al extremo, esta justificación “social” da miedo.
    Yo he pasado la Diada de excursión en bici por el Maresme y viendo Match Point, la fantástica película de Woody Allen que ayer nos regaló TV3 y que también contiene una reflexión que viene a colación con este tema 🙂

  2. ruizdequerol

    Gracias, Gloria, por aportar este punto de reflexión.

    Me ha recordado un comentario de ‘The Economist’ en un número especial de 2001 sobre la globalización:

    “No question, technological progress, just like trade, creates losers as well as winners. The Industrial Revolution involved hugely painful economic and social dislocations—though nearly everybody would now agree that the gains in human welfare were worth the cost”

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