De ‘rebeldes con poca causa’ a ‘poco rebeldes con mucho interés’

Cuando Internet emergió en público hace poco más de 10 años, el universo Internet se nos presentaba como un territorio para pioneros, para visionarios, poco menos que para héroes. Y también para libertarios de varios tipos, que pensaron que Internet sería un nuevo territorio de libertad. Todavía muy al principio, Esther Dyson, junto con otros de los primeros tic-ilustrados de la era Internet, escribieron un manifiesto grandilocuentemente titulado:

Cyberspace and the American Dream: A Magna Carta for the Knowledge Age

Algunos de los acontecimientos de estos días me están sugiriendo que esta asociación gloriosa entre Internet y la “era del conocimiento” tiene mucho de verdad, pero también mucho de biombo chino.

Me explicaré. Todo el mundo parece coincidir que la oferta de Microsoft para comprar Yahoo! tiene como objetivo competir con Google por el dominio de Internet. Pero Google no es propiamente una empresa “de” Internet, sino una empresa de publicidad. Que gana dinero a expensas de la publicidad. Que facilita el que los anunciantes se pongan en contacto con nosotros. O sea, que facilita que nos invada la publicidad. Como hacen los canales de televisión, pero con otros medios.

Cierto. Google hace más cosas, nos ofrece usar gratis el buscador, los mapas y una serie de herramientas fantásticas. Por eso no la odiamos. Del mismo modo que toleramos las cadenas de televisión que emiten programas que nos gustan, a pesar de la publicidad. E ignoramos, o menospreciamos, o incluso odiamos cordialmente a los programas que, además de publicidad, emiten telebasura.

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Ahora bien, ¿a que identificar Internet con el paraíso de los publicitarios suena poco glorioso?

El Ciberespacio y el sueño de los publicitarios: El mapa del hiperconsumo

Una última alerta de por dónde van las cosas, me temo, es la noticia de que Rupert Murdoch, un magnate de muchos medios y muchas prensas, alguna de ellas muy amarilla, estaría considerando terciar en el asunto y tomar una participación en Yahoo!. Poniendo a la vez en juego su propiedad de MySpace, que adquirió por sorpresa en 2005. Lo cual significa que MySpace ya no es un espacio altruistamente abierto a que quien quiera ponga su perfil, sus preferencias, sus constantes vitales y su música, sino un instrumento de negocio del Sr. Murdoch, al que una buena parte de la humanidad menosprecia (y otra envidia).

Lo cual, añadido a declaraciones de intenciones como la del Presidente del BBVA, que comentaba hace poco y sobre la que volveré, que Internet, está pasando de ser:

Un territorio de rebeldes con poca causa

a

Un territorio de poco rebeldes con mucho interés

Hace ya bastante tiempo que Manuel Castells escribió algo así como que “la economía informacional desplaza a la economía industrial porque es más eficiente en la acumulación de dinero y de poder“.

Si tiene razón, quizá deberíamos dejar de apoyar la causa de Internet sólo con un lirio en la mano.

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Archivado bajo Economía, Marcos mentales, Sociedad

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