Sarkozy contra la sociedad líquida

santjordi.jpgCon independencia de que nos caiga mejor o peor, de que estemos o no de acuerdo con sus propuestas, sus políticas y sus formas de actuar, de que el modo en que conduce y hace visible su vida privada nos produzca indiferencia, admiración o envidia (que de todo habrá), muchos estaríamos de acuerdo en que Nicholas Sarkozy es todo un personaje.

Podemos o no seguirle, pero creo que, desde una perspectiva sociológica, conviene no ignorarle. Recordando la prescripción de Zygmunt Bauman de que:

La sociología se distingue en mirar las acciones humanas como elementos de un escenario más amplio: eso es, de una congregación no aleatoria de actores ligados en una red de dependencias mutuas“.

A la luz de esta recomendación, el discurso de ayer de Sarkozy en rueda de prensa me parece de un gran interés. Porque su propuesta de “política de civilización” podría haberse titulado “Sarkozy contra el espectro de la modernidad líquida“. Júzguese, si no, a partir de una selección de extractos:

Fui elegido prometiendo un cambio en profundidad, […] una verdadera ruptura con los hábitos de pensamiento, los comportamientos, las ideas del pasado que han conducido a nuestro país a la situación en la que se encuentra. […]

La falta de confianza de los franceses hacia la política […] no se debe en el fondo a otra cosa que al sentimiento de que la política es impotente a fuerza de no remontarse nunca a las causas reales de los problemas, de atrincherarse en la gestión, en la técnica. […]

La política de civilización es la política necesaria cuando se hace necesario reconstruir los sistemas de referencia, las normas, las reglas, los criterios. […] Se ha impuesto cada vez que un gran choque político, económico, tecnológico, científico ha socavado las certezas intelectuales, la moral, las instituciones, los modos de vida. […]

Necesitamos hoy reconstruir nuestra relación con el tiempo y el espacio, y nuestra relación con nosotros mismos, alterada por la técnica, la ciencia y la globalización. […]

Es con la misma voluntad de construir una política de civilización que deseo incitar una reflexión sobre las maneras de escapar de una aproximación demasiado cuantitativa, demasiado contable de la medida de nuestro rendimiento colectivo. Porque si restamos prisioneros de la visión restrictiva del PIB no podemos esperar cambiar nuestros comportamientos y formas de pensar. […]

Frases que resuenan, a mí por lo menos, en la línea de las citas de Marx o Bauman que incluía en mi último ‘post’. Frases que se me antojan el reflejo de la necesidad de un cambio de fondo, con la que seguramente podemos sintonizar, aunque no hubiéramos forzosamente de compartir las soluciones del político francés. Quiero decir, para que quede claro, que no le propongo necesariamente como referencia, pero sí como síntoma.

Para acabar, dos anotaciones sobre las referencias a la tecnología en ese discurso. La primera, de la que se han hecho eco los medios, es la propuesta de renovación del audiovisual público francés:

Propongo también que consigamos una verdadera revolución cultural del servicio público de televisión. […] Si las cadenas públicas funcionan según los mismos criterios, según las mismas exigencias, según la misma lógica que las cadenas privadas, entonces no se acaba de ver el por qué de un servicio público. […]

Su propuesta es entonces reflexionar sobre la supresión total de la publicidad en las cadenas públicas, que se financiarían con un impuesto sobre los ingresos publicitarios de las cadenas privadas y un impuesto “infinitesimal” sobre los ingresos de los nuevos medios de comunicación como la telefonía móvil y el acceso a Internet.

El segundo comentario es precisamente que esa mención a Internet es la única que aparece en todo el discurso de Sarkozy. Y, sin embargo, no me creo que el Presidente francés no tenga una idea clara de las posibilidades de Internet y de cómo utilizarlo en su política de civilización.

La cuestión, que dejo para comentarios (y eventualmente para otro ‘post’) es la siguiente:

¿Por qué no aparece Internet, el uso de Internet, en el discurso en que Sarkozy expone su visión de la transformación de Francia?

¿Se trata de un caso de fractura digital estratégica, o tiene otra explicación?

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2 comentarios

Archivado bajo Marcos mentales, Prospectiva, Sociedad

2 Respuestas a “Sarkozy contra la sociedad líquida

  1. Me parece muy precisa, y casi diría necesaria, tu interpretación de tal discurso. Si bien creo que Sarkozy no es precisamente un tipo que pueda plantear una propuesta de tal profunidad supongo que algunos intelectuales y pensadores de Francia han puesto en alerta al sistema político de Francia. Aquí, calculando que siempre tardamos unos 200 años en reaccionar, supongo que para el 2200 se abrirá el debate del tipo de sociedad en que queremos vivir… ¿será demasiado tarde?

  2. Pingback: Sarkozy contra la sociedad líquida (bis) « ruizdequerol

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