Supercapitalismo

reich-080105.jpgMe atrevo a recomendar un libro que todavía tengo a medias: “Supercapitalism: The Transformation of Business, Democracy and Everyday Life“, de Robert B. Reich, un académico de las ciencias políticas que fue Secretario de Trabajo en la administración Clinton.

Un par de citas del capítulo inicial dan una idea cabal de las intenciones del autor:

  • “Las últimas décadas han supuesto para nosotros un alejamiento del poder en nuestras capacidades como ciudadanos y un acercamiento en cuanto a consumidores e inversores”.
  • “El mercado es apto a tomarnos en cuenta como consumidores e inversores, pero la democracia se ha vuelto menos sensible a nosotros en nuestro papel como ciudadanos que persiguen que las reglas del juego sean más justas”.
  • “Las empresas no son ciudadanos. Son paquetes de contratos. El propósito de las empresas es jugar de modo tan agresivo como sea posible el juego de la economía. Nuestro reto como ciudadanos es impedir que fijen la reglas. Conseguir que el supercapitalismo no contamine la democracia es la única agenda de cambio constructiva”.

Un mensaje, aunque en otras palabras, muy similar al que emplea Zigmunt Bauman al escribir sobre la liquidez de la vida, de la sociedad y de la modernidad.

La tecnología es, por supuesto, un elemento de fondo de estos cambios. Pero no necesariamente el motor, sino posiblemente el instrumento. Creo que podría hacerse (lo intentaré) un paralelo entre muchos de los atributos de la Web 2.0 y los de la sociedad líquida. Que son, pienso, paralelos también a los del “supercapitalismo”.

(No es coherente, por ejemplo, no pensar en Google, una empresa que vende publicidad de consumo, aunque publicite otra imagen, como integrada también a fondo en el supercapitalismo).

Una reflexión que, si se acepta como razonable, plantea un dilema a quienes estamos a la vez por la tecnología y por una “reconstrucción posible” de la sociedad alternativa al supercapitalismo. Llevando la reflexión al extremo:

  • ¿Es moral difundir y promocionar el mensaje de la Web 2.0 y a la vez declararse contrario a “esta” globalización, a “este” supercapitalismo?

P.S. Al final de su “Modernidad Líquida”, Bauman escribe:

No hay elección entre formas ‘comprometidas’ y ‘neutrales’ de hacer sociología. Una sociología sin compromiso es una imposibilidad […] El trabajo de la sociología es desvelar que las elecciones son libres …

(Dedicado a Genís Roca, con todo mi respeto y aprecio).

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Marcos mentales, Sociedad

4 Respuestas a “Supercapitalismo

  1. Pingback: Buscando el espíritu de la Web 2.0 « ruizdequerol

  2. Pingback: CTS: El huevo y la gallina « ruizdequerol

  3. Pingback: Principios marxianos (de Groucho) « ruizdequerol

  4. rafasb

    Anticipándome al juicio del lector del comentario, sí, soy un newbie en esto de la SIC. He aterrizado en este post buscando información para un trabajo del master.
    Al grano. Me alucina como relacionas la web 2.0 con el supercapitalismo (yo prefiero denominarlo neoliberalismo exacerbado).
    Entiendo que la vinculación viene por la desregulación en ambos, es decir, la carencia de órganos de control de contenidos en Internet, y la cada vez mayor libertad de las empresas para hacer lo que les venga en gana.
    Hay una notable diferencia en cuanto a los actores y su responsabilidad. En la web 2.0, los que participamos somos personas y no entidades. Individuos que con buenas o malas intensiones, aportamos nuestra neurona a la enorme inteligencia colectiva. Con la misma libertad de participar, podemos criticar y no asimilar todo lo que leamos.
    Ahora bien, en referencia al neoliberalismo exacerbado, las empresas son entidades con fines únicamente lucrativos. Es cierto que detrás de la web 2.0 hay empresas, pero éstas, al menos la mayoría, no limitan o cuartan la libertad de expresión o participación de los ciudadanos. Y cuando lo hacen o lo intentan, es el colectivo de usuarios quien suele llevar a cabo acciones de boicot. Un caso que me comentaron hace poco es el de censura en meneame.net.

    El papel de los estados es garantizar el bienestar de los ciudadanos, para eso crea leyes, las hace cumplir y castiga en caso de que no se cumplan. Pero, ¿qué persigue la desregulación?, autoregulación, autogobierno, oligarquía empresarial. El objetivo de la empresa ni es el bienestar de los clientes, ni el de los trabajadores, es exclusivamente el beneficio económico de los accionistas. ¿Es esto lo que preferimos?. Me muero de la risa cuando alguien me habla de la mano negra. Quizá esta de vacaciones.

    Puede que sea un exceso de idealismo, pero me apasiona todo lo que leo de Himanen y me encanta el documento escrito para el parlamento de Finlandia. “CHALLENGES OF THE GLOBAL INFORMATION SOCIETY”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s