Archivo diario: enero 5, 2008

Supercapitalismo

reich-080105.jpgMe atrevo a recomendar un libro que todavía tengo a medias: «Supercapitalism: The Transformation of Business, Democracy and Everyday Life«, de Robert B. Reich, un académico de las ciencias políticas que fue Secretario de Trabajo en la administración Clinton.

Un par de citas del capítulo inicial dan una idea cabal de las intenciones del autor:

  • «Las últimas décadas han supuesto para nosotros un alejamiento del poder en nuestras capacidades como ciudadanos y un acercamiento en cuanto a consumidores e inversores».
  • «El mercado es apto a tomarnos en cuenta como consumidores e inversores, pero la democracia se ha vuelto menos sensible a nosotros en nuestro papel como ciudadanos que persiguen que las reglas del juego sean más justas».
  • «Las empresas no son ciudadanos. Son paquetes de contratos. El propósito de las empresas es jugar de modo tan agresivo como sea posible el juego de la economía. Nuestro reto como ciudadanos es impedir que fijen la reglas. Conseguir que el supercapitalismo no contamine la democracia es la única agenda de cambio constructiva».

Un mensaje, aunque en otras palabras, muy similar al que emplea Zigmunt Bauman al escribir sobre la liquidez de la vida, de la sociedad y de la modernidad.

La tecnología es, por supuesto, un elemento de fondo de estos cambios. Pero no necesariamente el motor, sino posiblemente el instrumento. Creo que podría hacerse (lo intentaré) un paralelo entre muchos de los atributos de la Web 2.0 y los de la sociedad líquida. Que son, pienso, paralelos también a los del «supercapitalismo».

(No es coherente, por ejemplo, no pensar en Google, una empresa que vende publicidad de consumo, aunque publicite otra imagen, como integrada también a fondo en el supercapitalismo).

Una reflexión que, si se acepta como razonable, plantea un dilema a quienes estamos a la vez por la tecnología y por una «reconstrucción posible» de la sociedad alternativa al supercapitalismo. Llevando la reflexión al extremo:

  • ¿Es moral difundir y promocionar el mensaje de la Web 2.0 y a la vez declararse contrario a «esta» globalización, a «este» supercapitalismo?

P.S. Al final de su «Modernidad Líquida», Bauman escribe:

No hay elección entre formas ‘comprometidas’ y ‘neutrales’ de hacer sociología. Una sociología sin compromiso es una imposibilidad […] El trabajo de la sociología es desvelar que las elecciones son libres …

(Dedicado a Genís Roca, con todo mi respeto y aprecio).

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