Archivo diario: agosto 9, 2007

Sociólogos sobre políticos

Durante los últimos días, dos de los sociólogos actuales de mayor prestigio, Alain Touraine y Antony Giddens, comprometidos ambos con la izquierda, han publicado en El País sendos artículos sobre sus nuevos mandatarios.

Incapaz de sustraermes a mis sesgos, los he leído también en clave de políticas para la sociedad de la información. Entresaco a continuación, sin más comentarios, algunas de las porciones que me han parecido más relevantes.

Antony Giddens sobre Gordon Brown. Empieza preguntándose si el nuevo Primer Ministro acabará con la Tercera Vía, que Giddens, uno de sus ideólogos originales, describe como una respuesta a:

«la necesidad de poner al día el pensamiento de centro izquierda dadas las grandes transformaciones que está experimentando el mundo y, sobre todo, la influencia de la globalización, la interdependencia creciente de la economía mundial».

Según Giddens, uno de los principios estratégicos de la Tercera Vía es

«asegurar la fortaleza de la economía. Garantizar más justicia social significa contar con una economía más sólida, no al revés».

además de

«hacer grandes inversiones en los servicios públicos, pero insistir en que vayan acompañadas de reformas destinadas a hacer que dichos servicios sean más eficientes y transparentes y tengan más capacidad de reacción».

Alain Touraine escribe desde Francia que Sarkozy acaba de ganar unas elecciones «a causa de la debilidad y descomposición de la izquierda«, parte de la cual estaba encastillada «en una radicalización irrealista«.

Para Touraine, las verdaderas intenciones de Sarkozy deben buscarse en su objetivo de

«recuperar la capacidad de acción de un Estado debilitado desde hace dos décadas por el triunfo mundial del liberalismo».

con el objetivo de

«saber cómo unos países como los europeos pueden aumentar su crecimiento y, a la vez, respetar las exigencias del desarrollo sostenido»

Para ello, según Touraine,

«el principal objetivo del Gobierno es definir grandes metas para el país, metas que implican la participación de todas las categorías sociales. Definir grandes objetivos nacionales es alejarse del espíritu europeo, que es muy liberal. Pero, en vez de pensar que el presidente francés se aferra a un nacionalismo arcaico, podemos preguntarnos si no será Europa la que carece de grandes proyectos, tanto sociales y políticos como económicos»

En el fondo, he sacado la impresión de que lo más importante que Blair-Brown y Sarkozy tienen en común ha sido la capacidad de atraer a los votantes de centro, los que se sienten incómodos si se les encastilla en la izquierda o derecha prístinas, los que Georges Lakoff define como biconceptuales.

Si estuviera escribiendo este espacio desde Francia o Inglaterra, en lugar de desde Barcelona, Spain, me preocuparía de ir viendo cómo Brown y Sarkozy traducen a la cuestión de la sociedad de la información los objetivos generales apuntados más arriba. Aunque el Reino Unido como Francia están, al contrario de Cataluña y España en el lado bueno de la «fractura digital estratégica«, no son los países líderes en ese aspecto. Veremos.

De vuelta a casa, me ha dado por preguntarme sobre cómo los análisis de Giddens y Touraine se aplicarían a las políticas de nuestros líderes, en España y en Cataluña. Lo dejo como ejercicio. Con la única indicación de que creo que hay espacio para aplicar la reflexión a las políticas de sociedad de la información, a las políticas de sociedad, y a las políticas a secas.

Acabaré con dos citas adicionales, que dejo a la libre interpretación del lector:

Touraine:

«¿quién puede desear que, ya sea la derecha y el Gobierno o la izquierda y la oposición, prefieran el marchito encanto de los enfrentamientos de antaño a la dificultad que implica la necesidad de definir los verdaderos conflictos y los verdaderos objetivos de los países europeos actuales?»

Giddens

«cualquier gran transformación en política tiene unas bases intelectuales»

Hasta la próxima.

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Dimensiones de la brecha digital

caixa_070809.jpgNo siendo economista ni financiero, el «Informe Mensual» que publica el Servicio de Estudios de la Caixa contiene habitual y consistentemente muchos más datos e informaciones de las posiblemente puedo digerir.

Así y todo, el último número de este informe, que tiene la cuestión de la pobreza como tema transversal, contiene un par de informaciones que quizá sean relevantes al reflexionar sobre la cuestión de la sociedad de la información.

La primera tiene que ver con la comparación de los niveles de pobreza relativa entre distintos países (ver aquí el artículo completo). Tal vez sea una coincidencia, pero los países con menores niveles de pobreza relativa, esto es, con menores niveles de desigualdad de rentas o aquellos en que los menos favorecidos viven menos mal, lideran también las clasificaciones de desarrollo de la sociedad de la información: Suecia, Dinamarca, Finlandia. También estos países lideran el ratio de movilidad económica.

¿Sería aventurado establecer una correlación entre ambos conceptos: la cohesión social en términos de disparidad de rentas y el desarrollo de la sociedad de la información?

Posiblemente. Pero quizá no tanto como aventurar (lo oigo a menudo) que el clima es uno de los elementos clave para que los ciudadanos del norte de Europa se conecten más intensamente.

Más bien parecería, a título de hipótesis, que se trata de sociedades que están más cohesionadas, mejor trabadas en muchos aspectos, y que por eso se conectan con mayor intensidad utilizando las TIC. En otras palabras, que si progresan como sociedades de la información es porque ya progresaban primeramente como sociedades.

Cambiando radicalmente de tema, el informe de «la Caixa» contiene también un artículo dedicado a la brecha digital. Que pienso que merece reseñarse no tanto por lo que contiene sino por lo que no llega a contener. Estamos de acuerdo en la conclusión que presenta:

«Será difícil alcanzar a los países más ricos de Europa si no avanzamos en accesibilidad y adopción de las nuevas tecnologías de la información y comunicación».

Pero ahí acaba. Cuando se trata del análisis económico o financiero, los informes de «la Caixa» profundizan en decenas de detalles e indicadores, e incluyen explicaciones, diagnósticos e incluso pronósticos razonados.

Pero no en este caso. Me interesará entender por qué. Mi hipótesis ( a debate) es que

nuestra fractura digital es estratégica.

Esto es: quienes son capaces de pensar y bien (como los analistas de la «Caixa») sobre el presente y el futuro del país, tienen dificultades en integrar la cuestión de las TIC y la sociedad de la información en su pensamiento.

Cómo me gustaría ser desmentido!!!

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