Invertir la carga de la prueba

Se acaba de publicar en la Web de Enter un estudio sobre “Inhibidores del uso de las TIC en la sociedad española” (ver aquí la versión electrónica) que me parece interesante para comentar, y especialmente para debatir.

Aún sin tener tiempo para haberlo estudiado a fondo, me ha llamado la atención la que me ha parecido una de las conclusiones centrales del informe:

“Buena parte de la población española carece por razones de edad, estudios o perfil laboral u ocupacional de la formación y pericias suficientes para manejarse bajo la lógica mínima que demanda el uso del ordenador e Internet. […] Además, este segmento de la población desarrolla una vida cotidiana en la que sus principales actividades educativas, laborales, de ocio o de relación con otros servicios públicos y privados son por completo ajenas a las ventajas prácticas que en estos ámbitos puede reportarles el uso de las TIC”

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La consecuencia hoy por hoy políticamente correcta es que hay que “alfabetizar digitalmente” a esa buena parte de la población y/o convencerle de que cambie el modo en que desarrolla su vida cotidiana de modo que pueda gozar de las “ventajas prácticas” que las TIC pueden reportarles.

Aunque sólo sea con el ánimo de polemizar, señalaría que el mismo texto admite otra conclusión casi igualmente lógica:

Se han desarrollado unas tecnologías (ordenadores e Internet) con una lógica que es ajena a una buena parte de la sociedad española, pero que a pesar de ello se quieren imponer.

Algo que, para alguien no apasionado de las TIC, puede recordar a lo del “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. O, llevado al extremo, a la actitud de los déspotas ilustrados de la Revolución Francesa, que utilizaban en nombre de la Libertad, Igualdad y Fraternidad instrumentos precisamente nada fraternales.

El núcleo de lo que intento decir es que, ante las barreras sociales que se observan para una adopción más intensa de las TIC es demasiado fácil, incluso autocomplaciente, adoptar una actitud de “tecno-ilustrados” que asume de entrada un reparto de roles entre quienes se supone que tienen razón (aunque no se la dén) y quienes están abocados a cambiar de opinión y de postura, les guste o no, aunque afortunadamente sin guillotina.

Algo de esta actitud “tecno-ilustrada” se refleja incluso en el título del informe de Enter. Se habla de “inhibidores” sociales que hay que superar para conseguir un uso más intenso de las TIC. Pero no de una “falta de adecuación social de las TIC” que aconsejara cambiar los artefactos tecnológicos, o el discurso con el que se presentan, para hacerlos más atractivos socialmente.

Supongo que la estrategia óptima estaría a caballo entre ambos extremos. Pero ello exige que se visualice que hay dos extremos. Eso es lo que me ha llevado a escribir estas líneas.

Abiertas, por supuesto, a comentarios.

1 comentario

Archivado bajo Conceptos, Fractura estratégica, Marcos mentales

Una respuesta a “Invertir la carga de la prueba

  1. Cambio en los artefactos y en las interfazes de las aplicaciones…

    http://www.neave.com/

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