Neutralidad de red: ¿Ideología o razón?

Tuve la oportunidad, hace un par de días, de asistir en el IESE a una conferencia del profesor de Berkeley Michael Katz (detalles) sobre la cuestión de la “neutralidad de la red”. Una cuestión que está empezando a generar una cierta polémica.

Los operadores de red se enfrentan a la necesidad de abordar grandes inversiones para aumentar en hasta dos órdenes de magnitud el ancho de banda que pueden ofrecer a sus clientes, llegando hasta los 100 megabits por segundo. Para ello precisan desplegar nuevas redes, sea haciendo llegar cables de fibra óptica hasta los edificios, o bien utlizando nuevas tecnologías inalámbricas de altas prestaciones, lo que requiere inversiones muy considerables.

Lo que se debate es si procede imponer a los operadores algún tipo de regulación específica (aparte de la legislación sobre la competencia) al respecto de esas nuevas redes. En particular, se trataría de regular si:

  • Los operadores podrían discriminar en el acceso a sus redes a determinados prestadores de aplicaciones de Internet (por ejemplo, bloquear a los que ofrecen servicios de voz sobre IP, los de intercambio de materiales con técnicas P2P, o cualquier otro).
  • Los operadores podrían ofrecer niveles diferenciados de calidad, prestaciones y precio en el acceso a Internet, tanto a los prestadores de aplicaciones como a los usuarios.

Las posiciones de los agentes del mercado sobre estos asuntos son las previsibles. Los proveedores de aplicaciones piden acceso libre a las redes y una reglamentación que impida que los operadores discriminarles en precio o en calidad. Por su parte, los operadores piden libertad para rentabilizar sus inversiones de la forma que consideren más apropiada, dentro de las reglas generales de las prácticas comerciales. Con una consideración añadida. La rentabilidad sobre inversiones de los provedores de aplicaciones es mucho mayor que la que obtienen los operadores. Un argumento que éstos esgrimen para justificar que aquéllos ayuden a financiarlas.

La cuestión se complica cuando las partes, en lugar de mantener la cuestión en el plano del debate entre estrategias de negocio, apelan al “interés general” o al “bien común” para defender sus posiciones. Unos aducen el riesgo de que imponiendo según que condiciones a los proveedores de aplicaciones, los operadores pondrían cortapisas a innovaciones en la red, y por tanto a la mejor evolución de la misma. Los otros avisan de la posibilidad de posponer inversiones si no se dan las condiciones que permitan rentabilizarlas.

Lo curioso del caso es que, según los argumentos del profesor Katz, los argumentos a favor de imponer restricciones a los operadores para asegurar la neutralidad de la red carecen de base científica. Según sus modelos matemáticos, si las partes actúan racionalmente para optimizar su beneficio no habría motivo que impidera que lo consiguieran. Los riesgos que se esgrimen no serían riesgos para ninguna de las partes ni para el bien común. Bastaría pues, desde su perspectiva, con aplicar las reglas generales sobre la competencia.

Pero el caso es que la opinión pública que se ha movilizado en mayor medida tiende a estar a favor de que una regulación específica sobre el acceso a la red. Por más que, según Katz, esta posición no tenga una base científico-racional.

La cuestión, me atrevería a conjeturar, nos llevaría al ámbito de la psicología social. Una buena parte de las posiciones “no técnicas” sobre este asunto se plantean como si se tratara de una cuestión entre “buenos” (los proveedores de aplicaciones de Internet) y “malos” (los operadores). El matiz que a mí me resulta más llamativo es que los “ilustrados de Internet” apoyan, supuestamente defendiendo los intereses generales, que se maximicen los beneficios de los proveedores de aplicaciones y a la vez que se limiten las ganancias de los operadores. También que el resto de posiciones no aparezcan apenas en el espacio público.

Una cuestión sólo que puede entenderse, creo, profundizando en los “mapas mentales” de los “ilustrados de Internet”. Un ejercicio que, como otros de psicología social que irán apareciendo en este blog, abordaremos en otra ocasión.

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2 comentarios

Archivado bajo Marcos mentales, Regulación TIC, Sociedad

2 Respuestas a “Neutralidad de red: ¿Ideología o razón?

  1. Pingback: Contrapunto (2): ¿Dónde están los paranoicos? « ruizdequerol

  2. Creo que como bien dice, el mayor problema es la falta de posturas intermedias… Y ahí entramos en el problema ideológico otra vez…
    ¿Cuál es la razón por la que en pleno 2009 sigamos rigiéndonos por conceptos tan “out of time” como la izquierda y la derecha?
    ¿Acaso esta crisis traerá nuevas ideas o formas de pensar?
    ¿Qué papel pueden tener las comunidades virtuales/redes sociales en la superación de estos conceptos?

    He caído en las garras de este blog por su inteligente postura de duda frente a los extremos…

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