Lecturas capitalistas de fin de semana

Science and capitalism press forward by nature. (David Noble)

 

 

Pensamientos hilvanados al hilo de las lecturas de fin de semana.

El New York Times se hace eco de las nuevas fortunas que se hacen en las Bolsas chinas (Ver más) . En este caso, un empresario de la construcción, cuya empresa, que compra terrenos y construye residencias de bajo coste, se ha valorado en 15.000 millones de dólares.

 

Por si alguien pensaba que los chinos sólo se habían apuntado a la revolución industrial, pero no al capitalismo. Karl Polanly, una lectura aconsejable en estos tiempos, ya escribió en su día que lo que caracterizó a la revolución industrial no fue tanto el cambio tecnológico como el hecho de convertir en bienes intercambiables el capital, la tierra y el trabajo. En China quizá no le lean, pero lo practican.

 

No caeré en la tentación, por lo menos hoy, de escribir sobre la fiebre del ladrillo en nuestro país. Aunque sí para comentar el “batacazo” de las acciones de Astroc (Ver más) , que bajaron un 43% en un día. Para que luego digan que el “ladrillo” es una inversión sólida. Según la prensa, una de las características de Astroc es que no construye, no produce; sólo rota activos. O sea, que sólo maneja dos de los tres activos de la revolución industrial; todos, menos justamente el de la industria productiva.

 

Mientras escribo ésto, pura casualidad, en TV1 Richard Gere explica a Julia Roberts (“Pretty Woman”) que su oficio es comprar empresas para venderlas troceadas. A lo que ella responde que éso es exactamente lo que hacen los traficantes de coches robados.

 

Una actividad, de pasada, que parece fascinar incluso a muchos que no la practican, incluyendo periodistas. El suplemento “Dinero” de La Vanguardia de hoy titula “Los nuevos amos del mundo” un artículo sobre los fondos de capital riesgo. La articulista se habrá olvidado de que “Pretty Woman” se rodó en 1990, cuando los fondos de capital riesgo “ya” eran los amos del mundo.

 

Pocas páginas antes, en el mismo suplemento de La Vanguardia, un artículo sobre “Es posible erradicar la pobreza” apunta a que son necesarios “emprendedores sociales”, cuyo perfil sería seguramente casi opuesto por el vértice al de los capitalistas no industriales. El contraste entre unos y otros me hace recordar una de la Bienaventuranzas (“bienaventurados los pobres …”) ¿Las enseñan todavía en los colegios? ¿Alguna probabilidad de ver cómo se cumple?

 

Se ha escrito mucho sobre este “nuevo espíritu del capitalismo”, que permite (o promueve) aumentar el capital sin invertir en actividades productivas. (Ver un ejemplo). Si me interesa la cuestión, si la incluyo en este blog, es por entender si ése es el capitalismo de la sociedad de la información, o si precisamente necesitamos para ella un capitalismo nuevo. Otro esquema de valores. Otros mapas mentales.

 

Suficiente para un domingo. Pero me temo que volveré sobre ello.

 

 

 

 

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