Me pre-jubilaron hace casi un mes. Pero estoy bien, gracias. Entre otras cosas colecciono, cuando los pillo, recortes de prensa sobre la cuestión de las prejubilaciones. Ahí va una muestra.
En El País, Margarita Rivière opina que las prejubilaciones a los 50 son “un desperdicio de talento, de vidas dedicadas al aprendizaje de un oficio y, también, del esfuerzo colectivo por dotarnos de ese valor social -público- de la experiencia“.
En La Contra de La Vanguardia, un experto en gestión del talento afirma que:
“Hay muchos perdedores entre quienes ahora aprovechan para despedir, y así, sin darse cuenta, van privando a la empresa de talento y capital humano con la mirada fija sólo en los resultados a corto. Al final, sólo les quedará despedirse a sí mismos…“
Finalmente , en una entrevista en El País, el Director de Empleo de la Comisión Europea sostiene que “La prejubilación es lo más fácil a corto plazo” y que:
“… en términos de capital humano, de eficacia del mercado de trabajo y de cohesión social, es la peor de las soluciones. Los países donde mejor funciona el mercado de trabajo tienen una tasa de actividad de los mayores de 50 años muy alta. Un trabajador de 48 años está en plena actividad y puede contribuir a la sociedad de manera excepcional“.
Opiniones. Por mi parte, es éso último estoy: trabajando en la definición de un proyecto que espero represente una contribución a la sociedad. Apechugando, por fuerza pero ilusionado y disfrutando con ello, con el imperativo de la modernidad líquida de “buscar soluciones biográficas a las contradicciones del sistema“.
“Let’s do it” recomendaba Cole Porter y repite Kim Bassinger. Pues a ello; más o menos.
Escrito por ruizdequerol
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