El titular, que podría parecer demagógico, está suscitado por la lectura de unos informes de Cisco (“Cisco Visual Networking Index“) sobre el presente y futuro del tráfico IP en Internet.
Que, entre otros datos interesantes, menciona el siguiente:
El 1% de las conexiones de banda ancha generan más del 20% del tráfico total en Internet, mientras que el 10% de las conexiones son responsables de más del 60% del tráfico de Internet en banda ancha.
Una distribución mucho más desigual que la 80/20 citada tan a menudo.
Pintando la capacidad de tráfico como si fuera un terreno, los datos de Cisco se representarían como en la Figura.
Si, como se cita en el informe en cuestión, el tráfico medio diario por cada acceso de banda ancha es de 375 megabytes, la aritmética llevaría a concluir que:
El 1% de maxi-latifundistas de Internet consume 7,5 Gbytes diarios.
Un 10% de latifundistas consume 1,7 Gbytes diarios (por acceso).
El resto de los accesos consume en media 167 Mbytes diarios.
Cuando se habla, y se hablará, sobre las políticas y prácticas para el futuro de Internet, incluyendo cuál es el ancho de banda necesario y cuál su precio, conviene, creo, tener este mapa en mente. Por precaución. Porque sabemos de otros terrenos cómo las gastan los latifundistas.
Muchos apuntes durante los tres días del seminario de Jonathan Aronson en el IN3, sobre las transformaciones en los mercados globales de información y comunicación, el tema de su reciente libro.
Puestos a escoger un titular, lo haría sobre el apunte de la pizarra: el profesor Aronson no prevé que ninguno de los operadores de Telecomunicaciones tenga un rol de liderazgo en la configuración de la Internet del futuro.
Según un informe reciente de IBM, los responsables de los operadores son muy conscientes del peligro de convertirse en operadores de ‘dumb pipes‘ y de la necesidad de cambiar sus compañías, pero no están seguros de cómo hacerlo.
Quien quiera juzgar por sí mismo sobre un caso concreto, el de Telefónica, puede informarse repasando el material presentado en su última Conferencia de Inversores.
En el contexto del futuro de Internet, ¿qué papel pensáis que jugarán los operadores de telecomunicaciones?:
Serán irrelevantes.
Serán necesarios, pero irán a remolque de otros agentes.
No se trata, por tanto, de una propuesta concreta, sino del principio de un proceso de debate previo a la adopción de medidas concretas por parte del regulador. Un debate que, por más que se lleve a cabo en los EEUU, tendrá muy probablemente un efecto global.
Por eso, y también con la intención de poner un cierto contrapeso al sectarismo con que se tratan habitualmente estos temas en nuestros lares (ejemplo y ejemplo), pongo este asunto en la agenda de temas a tratar (y a debatir si se tercia) en este espacio. Invitando a participar a todos los que se sientan inclinados a hacerlo.
Algunas cuestiones para abrir boca:
Hay quien interpreta (como Associated Press, citada por Google) que el asunto de la “Net Neutrality” es una batalla de Google contra los operadores. Para otros, en cambio, se trata de una batalla de los operadores contra los proveedores de aplicaciones en red. Como en las peleas de patio de colegio, tiene su importancia saber quién es el que empieza.
La clave, sin embargo, es tener claro a favor de quién es esta batalla. He apuntado algo sobre el asunto en la pizarra.
Por último, como ambos bandos tienen similar capacidad de no ser neutrales, aunque de forma distinta, ¿tendría sentido proponer también reglas de ‘Net Neutrality’ para actores como Google?
Me parece más que suficiente para empezar. Cualquier comentario o sugerencia será bienvenido.
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Disclaimers profilácticos: (1) Ya no soy empleado de Telefónica (lo fui); (2) No admito ni recibo pagos ni regalos que influencien la línea editorial de este blog; (3) Todas las opiniones que aquí se expresan lo son a título personal.
En una entrada reciente acerca de la presentación de las propuestas de Catalunya 4.0 comentaba la reflexión de Eduard Punset sobre la necesidad de aplicar suficiente ‘inteligencia social‘ para conseguir de verdad el cambio de ritmo necesario en el progreso de la sociedad de la información en nuestro entorno.
Datos: Eurostat e INE. DK = Dinamarca; CAT = Cataluña; E = España
Porque, como se observa en el gráfico, la distancia con un país como Dinamarca, que me gusta tomar como referente, es grande y apenas disminuye. Una distancia que, como se observa en la segunda gráfica, es mucho mayor en el comportamiento online de los adultos españoles. Un grupo de edad en el que, dicho sea de paso, se incluye la mayoría de nuestros dirigentes públicos y privados.
“La neurociencia ha descubierto que el cerebro humano es altamente plástico. Las conexiones neuronales se pueden reformar, se pueden aprender nuevos comportamientos, e incluso los hábitos más arraigados pueden modificarse a cualquier edad”.
O sea que, como arengaba Eduard Punset, “el cambio es posible”. Pero … Hay un pero:
“El cerebro hará estas modificaciones sólo cuando está implicado con atención consciente. Este es el estado de pensamiento asociado con la observación de los propios procesos mentales … Requiere serenidad y concentración”.
Además, añadiría yo, de una cierta disposición a la autocrítica.
¿Cómo ejercer esa capacidad de modificación de hábitos en el caso del impulso a la sociedad de la información? Veremos qué respuestas aparecen.
Esta mañana ha tenido lugar en Telefónica la presentación conjunta con la Generalitat de los primeros resultados de la iniciativa Catalunya 4.0, que durante los últimos seis meses ha debatido y destilado un conjunto de propuestas para el impulso al uso de las TIC y a la sociedad de la información en Cataluña.
Como el video del evento y los materiales presentados están disponibles online, recogidos en los medios y resumidos en dos retransmisiones en directo hacia Twitter (@fundacionTef, @albertcuesta, hashtag #cat40), me evito la necesidad de intentar resumir los contenidos.
Me permito sugerir a los interesados que presten especial atención a tres puntos.
El primero es el énfasis con que la Generalitat y Telefónica, representadas por sus respectivos Presidentes, han expresado conjuntamente con un alto grado de sintonía la relevancia que conceden al impulso de este asunto de las TIC.
Recomiendo además especialmente las intervenciones de Eduard Punset (hacia el minuto 38 del video) y de Enric Banda (hacia las 2 horas 00 minutos). Destacaría del primero su frase de ánimo (“El cambio es posible“), acompañado del diagnóstico de que hace falta una mayor dosis de “inteligencia social” para que el cambio se lleve efectivamente a cabo. En el sistema educativo, por ejemplo.
En la misma línea, Enric Banda acababa su intervención refiriéndose también a la “innovación social” que será necesaria para que las TIC pasen a ser un elemento imprescidible de los proyectos de país, a la vez que anunciaba que el proceso de reflexión continúa abierto.
Tendremos pues en un momento u otro a un Catalunya 4.1. Valdrá la pena aprovechar la ocasión y apuntar propuestas y proyectos que respondan a esos requisitos de inteligencia e innovación social.
Se acaba de publicar en Red.es la edición actualizada (con datos de 2008) del “Informe sobre la Sociedad de la Información“. Un documento demasiado denso para comentarlo en una entrada de blog. Me limitaré hoy a reseñar, para ponerla a debate, una afirmación de su prólogo:
“La sociedad española es ya una Sociedad de la Información, y los ciudadanos y empresas de nuestro país perciben cada vez con mayor claridad los beneficios derivados de ello“.
Con todo respeto, me permito disentir.
Datos: Eurostat
Los datos de Eurostat (no incluidos en el informe), dibujan una realidad menos satisfactoria de la que glosa el Secretario de Estado. El porcentaje de población mayor de 16 años que se conecta a Internet como mínimo una vez por semana en España (E) se mantiene un año más a distancia de la media de la Europa de los 15, muy por debajo del de países de referencia, como Dinamarca (DK).
El desglose por edades de los datos de la gráfica muestra además que en España tenemos, como mucho, MEDIA sociedad de la información.
(Pinchar para aumentar el tamaño)
Porque, mientras tasa de internautas entre la población joven se acerca a la media europea (aunque no a la intensidad de Dinamarca) …
(Pinchar para aumentar el tamaño)
… la situación es muy diferente, y menos ideal, entre la población de algo mayor edad (y peor entre los mayores de 55 años).
Con las políticas de impulso a la sociedad de la información llevadas a cabo hasta ahora se ha llenado el vaso a medias, y no lo bastante rápido. Haría falta revisarlas, pero ello exigiría de quienes las diseñan y ejecutan un mínimo de espíritu crítico. Ausente, cuanto menos, en el informe que comentamos.
Mal día de noticias. Desde fuera nos suspenden en educación (la OCDE) y en economía (el World Economic Forum). Todo el mundo parece coincidir en que:
Un sistema educativo que funcione es crucial tanto para la competitividad del país como para el impulso a la Sociedad de la Información (temática en la que se centra este espacio).
Que nuestro sistema educativo tiene bastante margen de mejora, por decirlo en positivo, comparado con los de los países que tomaríamos como referentes.
Estoy seguro (o por lo menos así prefiero pensarlo) que hay quien trabaja a fondo para mejorar nuestro sistema educativo. Pero, si hubiera de juzgar por los titulares de la prensa, parece que la llegada a las aulas de los ‘ordenadores Zapatero’, y el debate sobre si han de equipar software libre o software propietario, fuera más importante que la reforma del sistema.
Mi experiencia en la empresa es que cuando se tiene una organización que no funciona, lo más probable es que la introducción de ordenadores añada una faceta más a la desorganización. Apostaría a que el sistema escolar no es inmune a este fenómeno.
Por ello me anima constatar cómo Elvira Lindo escribe en el El País sobre la responsabilidad de los padres. En una línea similar, el Presidente Obama arenga a los estudiantes sobre su responsabilidad ante ellos mismos y la sociedad (Ver Video). (Sobre la responsabilidad de los educadores, otro día).
Es difícil que haya un equilibrio perfecto entre el impulso a la tecnología y el impulso a los principios, objetivos y valores. Pero, puestos a escoger un desequilibrio, intuyo que es mejor que la tecnología vaya por detrás del resto. De lo contrario, la introducción de la tecnología se convertirá en una cortina de humo para ocultar los verdaderos problemas de fondo.
Aún tomando en cuenta el factor vacaciones, me ha sorprendido la no-reacción al informe sobre la (baja) competitividad de Cataluña reseñado en una entrada anterior. Porque la señal de alarma que lanzan sus autores es diáfana:
“Cataluña está acabando un período extraordinario de crecimiento desde 1996 que se ha basado en tasas de interés bajas, un influjo de emigrantes, moderación salarial y una considerable creación de empleo. Este patrón de crecimiento se ha sostenido con una contribución importante de la construcción y el inmobiliario, además del turismo, pero no con crecimientos de la productividad. Este modelo no es sostenible y no volverá, incluso cuando se supere la crisis actual”.
Lo que el informe indica es que, durante los últimos diez años, mientras otros países modernizaban su economía haciéndola más eficiente (en buena parte mediante el uso de las TIC), los dirigentes políticos y empresariales de Cataluña (igualmente en España, pienso) miraron hacia otra parte. Con consecuencias observables.
He colgado este asunto en mi tablero junto al recorte de una columna de La Vanguardia en que, aunque en otro contexto, Francesc-Marc Alvaro escribe sobre la responsabilidad de situaciones que no pueden aceptarse como caídas del cielo, porque no lo son. En el tema que nos ocupa, las responsabilidades se distribuirían entre:
Dirigentes empresariales que invirtieron en el modelo que caduca.
Dirigentes políticos que lo consintieron y tal vez estimularon.
Economistas y creadores varios de opinión que no lo denunciaron.
Escuelas de negocios que adiestraron a unos y otros.
Un sector TIC que ha vendido más herramientas de distracción que de productividad.
‘Ilustrados-TIC‘ para los que las herramientas son más un fin que un medio.
Tomando en cuenta a Antoni Puigverd, será prudente contener el ‘instinto asesino‘ antes de desbrozar cómo se distribuyen esas responsabilidades. Pero, en el instante después de que esto suceda, si es que sucede, …
En entradas anteriores hemos compartido gráficas que muestran la distancia que existe en la intensidad de uso de la banda ancha entre España y, por ejemplo, Dinamarca.
¿Qué nos haría falta para pillar Dinamarca en la banda ancha?
Supongo que si preguntáramos a una muestra amplia, especialmente de ilustrados-TIC, la mayoría de respuestas apuntarían a factores relacionados con las telecomunicaciones: la competencia, el precio, la velocidad; algún despistado mencionaría incluso la cobertura.
Tal vez. Pero propongo hoy considerar otra barrera no demasiado a menudo mencionada.
La gráfica, elaborada a partir de datos recientes de la OCDE, muestra (líneas punteadas) los porcentajes de hogares con banda ancha en Dinamarca y España, respectivamente. Las líneas continuas representan, según la misma fuente, el porcentaje de hogares con PC en ambos países.
Obsérvese que el porcentaje actual de hogares con banda ancha en Dinamarca supera el porcentaje de los hogares españoles con PC. Supongo que es razonable deducir que no conseguiremos pillar a los daneses sin aumentar considerablemente la dotación de PCs en los hogares.
¿En cuánto? Dado que, según datos del INE, en España hay algo más de 15 millones de hogares, haría falta ‘colocar’ unos tres millones de PCs para alcanzar un nivel de penetración similar al de los daneses. Lo que obligaría a hablar del mercado español de la informática; de la demanda, pero también de la oferta.
El (no muy documentado) autor al que hacía referencia en mi última entrada se preguntaba, refiriéndose a las revindicaciones de las asociaciones de internautas españoles acerca de la copia libre en Internet:
“¿A qué se debe esta anomalía española, este comportamiento de nuestra tribu de internautas, flor y espejo de la piratería andante? ¿Qué parte son del total de usuarios de Internet?“
Quizá le interesen algunos datos que he extraído del último informe de “Digital Competitiveness” de la Comisión Europea.
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Se constata una vez más que España, si bien está en la banda medio/alta del rango, no es el país en el que una mayor parte de la población accede a música o video a través de Internet (ni en ’streaming’ ni en descargas).
Sin embargo, España sí está entre los países en los que una mayor proporción de internautas utiliza Internet para acceder a música o video. (En contraste, por ejemplo, con la baja proporción de internautas que interaccionan electrónicamente con las Administraciones Públicas).
La observación de los países con los que se alinea España en esa segunda gráfica me ha motivado a pintar la proporción de internautas audiovisuales contra el índice de competitividad con el que el World Economic Forum puntúa a los países, con los resultados que se muestran.
Propongo al lector que divida mentalmente esa gráfica en cuadrantes y constate cuáles son los países que acompañan a España, y también dónde se sitúan los países de referencia (como los nórdicos). Tal vez no convenga extraer conclusiones rigurosas de una correlación tan improvisada; así y todo, da que pensar. Puestos a promover un uso más intenso de Internet, ¿a quién quisiéramos parecernos?