Vagabundeando por la Web de la Casa Blanca he encontrado esta curiosa foto:
Se explica al pie que la foto corresponde a “Blackberrys, móviles y terminales de comunicación identificados con post-its durante una reunión sobre Afganistán y Pakistán en la Casa Blanca“.
¿No hubiérais agradecido más de una vez que hubieran obligado (pero sólo a los demás) a dejar los móviles fuera al entrar en una reunión?
Mal día de noticias. Desde fuera nos suspenden en educación (la OCDE) y en economía (el World Economic Forum). Todo el mundo parece coincidir en que:
Un sistema educativo que funcione es crucial tanto para la competitividad del país como para el impulso a la Sociedad de la Información (temática en la que se centra este espacio).
Que nuestro sistema educativo tiene bastante margen de mejora, por decirlo en positivo, comparado con los de los países que tomaríamos como referentes.
Estoy seguro (o por lo menos así prefiero pensarlo) que hay quien trabaja a fondo para mejorar nuestro sistema educativo. Pero, si hubiera de juzgar por los titulares de la prensa, parece que la llegada a las aulas de los ‘ordenadores Zapatero’, y el debate sobre si han de equipar software libre o software propietario, fuera más importante que la reforma del sistema.
Mi experiencia en la empresa es que cuando se tiene una organización que no funciona, lo más probable es que la introducción de ordenadores añada una faceta más a la desorganización. Apostaría a que el sistema escolar no es inmune a este fenómeno.
Por ello me anima constatar cómo Elvira Lindo escribe en el El País sobre la responsabilidad de los padres. En una línea similar, el Presidente Obama arenga a los estudiantes sobre su responsabilidad ante ellos mismos y la sociedad (Ver Video). (Sobre la responsabilidad de los educadores, otro día).
Es difícil que haya un equilibrio perfecto entre el impulso a la tecnología y el impulso a los principios, objetivos y valores. Pero, puestos a escoger un desequilibrio, intuyo que es mejor que la tecnología vaya por detrás del resto. De lo contrario, la introducción de la tecnología se convertirá en una cortina de humo para ocultar los verdaderos problemas de fondo.
Cito de un discurso reciente de Barak Obama (minuto 2.00 del video adjunto):
“We know that progress depends not only on changing laws but also changing hearts. And that real, transformative change never begins in Washington“.
(Sabemos que el progreso depende no sólo de cambiar las leyes, sino de cambiar los corazones. Y que el cambio real, el cambio que transforma, nunca empieza en Washington)”.
Aunque el contexto no tenía nada que ver con la economía, creo que es igualmente aplicable a los diagnósticos de la crisis y a las recetas para salir de ella. En particular, como apuntaba en la entrada anterior, para no echar a Reagan la culpa de la crisis.
La reflexión de Obama abre, de todos modos, un frente interesante: ¿cómo catalizar (en lo económico, pero no sólo en lo económico) ese cambio de actitudes, de corazones, al que hace referencia? Internet, las redes sociales, el uso inteligente de YouTube y Twitter ayudarán. Pero hace falta algo más. En las capitales (la suya, la nuestra) y fuera de ellas.
¿Comentarios? ¿Sugerencias?
ANÉCDOTA: Justo después de la frase que cito arriba, interrumpe a Obama el timbre de un móvil. Vale la pena seguir su reacción.
Más que muy interesante, a mi juicio, iniciativa del Presidente Obama: “United We Serve“, descrita en la Web de la Casa Blanca como:
“Un servicio de ámbito nacional que ayudará a mitigar las necesidades sociales resultantes de la crisis económica. Sabiendo que la gente ordinaria puede alcanzar resultados extraordinarios si se ponen a su alcance los instrumentos adecuados, el Presidente Obama pide que ayudemos a poner nuevos cimentos para el crecimiento económico”.
Una iniciativa que combina el liderazgo (vale la pena escuchar el video), la práctica de la ‘innovación abierta‘ (dejando espacio para que las iniciativas fluyan de abajo hacia arriba) y el uso de Internet (como en la campaña electoral, para movilizar y apoyar a los voluntarios). Porque:
“Economic recovery is as much about what you’re doing in your communities as what we’re doing in Washington – and it’s going to take all of us, working together”.
Veremos cómo les va. Pero de momento, incluso antes de constatar los resultados, la verdad es que me da una cierta envidia.
Un detalle más. Me he enterado de la iniciativa porque la Casa Blanca me la ha anunciado por correo electrónico. Es la primera vez que me escribe un Presidente de Gobierno. Qué ilu!!!
Con el resultado que se muestra en la Figura. Hay puntos coincidentes. En ninguno de los dos se vislumbra, por ejemplo, la “tecnología“, algo que más de un ‘ilustrado-TIC‘ puede encontrar deplorable. Como era de esperar, tanto “crisis” como “economía” sí son muy visibles en ambos casos.
Pero me interesan más las diferencias; en particular, que sean tanto más aparentes en el discurso de Obama palabras como “gente“, “americanos“, “trabajo“, “educación” y “responsabilidad“. No así, en cambio, el “Govern” que destaca en el discurso de la Generalitat.
Posiblemente alguien sabrá sacar punta a esas diferencias. Si lo quiere hacer aquí, me encantará leerlo. ¿Comentarios?
Intento seguir de cerca qué dicen los expertos sobre las soluciones a la crisis económica y cómo aborda la cuestión el presidente Obama. De uno de sus últimos discursos extraigo el siguiente párrafo:
“No podemos esperar alivio de las viejas teorías que, en sólo ocho años, han doblado la deuda nacional, provocado la caída en barrena de la economía y nos han conducido de entrada al embrollo actual”.
Me vienen a la cabeza lecturas directas e indirectas. Las primeras llevan el nombre de Bush grabado a fuego. Lejano en la geografía, lejano y nada añorado en la memoria. Así y todo:
¿Cuántos de nuestros Gobiernos más cercanos (municipales, autonómicos, estatales) han cambiado de signo durante los últimos 6 u 8 años? Pocos ¿No tendría pues sentido identificar también alrededor nuestro algunas viejas teorías que descartar como receta de éxito?
De otra parte, no puedo resistir aplicar el mismo razonamiento a las políticas y prácticas de promoción de la sociedad de la información, de la economía del conocimiento y, si se prefiere así, de la aplicación inteligente de las TIC como herramientas de progreso económico y social. Sus resultados, como mínimo en nuestro país, no han sido tan brillantes como a muchos les hubiera gustado. Las tecnologías y el mundo han cambiado mucho desde que a principios de los 90 se empezara a teorizar sobre esas políticas. ¿Qué enfoques y marcos mentales valdría la pena jubilar? ¿Por cuáles sustituirlos?
De vuelta a una reciente entrada. Tenemos buenas dosis de nuevos problemas. Habrá que aplicarles dosis equivalentes de nuevas teorías e instituciones. Obama habla de ‘creating transformative economic change‘. Subrayo, como tema a seguir, la referencia a la transformación.
En estos tiempos de crisis, quien más quien menos, aquí y en otros países, está pidiendo ayuda a su Gobierno. Ni siquiera el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (las TIC) se sale del patrón. En una entrevista recién publicada, el Presidente de la patronal española de las TIC sostiene que “la crisis, los presupuestos y los planes de ayuda a otros sectores dejan de lado al mercado de las TIC“.
Creo que no le falta como mínimo un punto de razón. Dos argumentos a su favor. El primero, los 8.000 millones de euros de ayudas urgentes del Gobierno central a los Ayuntamientos. Joan Subirats escribe con tino en El País sobre una medida que califica como “solución en busca de problema“:
“No tenemos aún datos concretos sobre el tipo de proyectos presentados, pero [...] seguro que hay mucha vialidad, mejora de espacios públicos, eliminación de fronteras para discapacitados y pequeñas obras o mejoras en infraestructuras”.
Apostaría que los proyectos que den trabajo al sector de la construcción, por ejemplo, tendrán más peso que los que empleen al sector de las TIC. De ahí que la patronal reclame que “lo realmente importante es que la industria de las TIC forme parte prioritaria de la agencia del Gobierno“.
Lo cual no sucede aquí, pero sí en los EEUU. La foto es de una reunión reciente de CEOs americanos en la Casa Blanca, en el contexto del plan de recuperación económica que se está debatiendo en los EEUU. Será casualidad, pero quienes aparecen la imagen junto al Presidente Obama son precisamente los máximos ejecutivos de IBM, de Google y de Xerox.
Dejo unas cuantas cuestiones para próximas entradas:
¿Imaginamos una foto similar en España? ¿Por qué?
¿Con qué criterios habrían de dirigirse las ayudas que reclama el representante del sector TIC?
¿Qué pidió Obama a los CEOs con los que se reunió? ¿Qué le pidieron?
Este era el titular de El País de ayer acerca de las primeras órdenes ejecutivas de política económica del Presidente Obama. Como la economía industrial ha sido desde hace más de un siglo una economía basada en último término en la producción y consumo de energía, quizá hubiera sido más riguroso que el titular se refiriera a ‘la economía de economizar energía‘. Aunque eso sería seguramente menos periodístico.
Lo que quería resaltar hoy es el contraste entre los ‘marcos mentales‘ subyacentes a esta primera actuación de Obama y a la que, casi en el mismo momento de su mandato, emanó del Presidente Clinton. Las tecnologías a las que se refería su “Technology for Economic Growth” eran las TIC: Hardware, Software y Comunicaciones de datos. Este documento, que sólo utilizaba 5 veces la palabra Internet, acabaría siendo la semilla de la explosión comercial de “la Red” durante la segunda mitad de la década.
Una explosión que supuso una expansión enorme del sector TIC, pero también una reconversión a fondo. Porque muchos de los que eran entonces actores dominantes (Microsoft e IBM, por ejemplo) hubieron de recomponer a toda marcha sus estrategias tras la emergencia de nuevos competidores (como Sun o Netscape) adaptados desde un principio a la nueva dinámica de la Red.
La iniciativa de Obama parece perseguir un efecto parecido en el sector norteamericano del automóvil. Darle oxígeno para que no se desmaye del todo, pero también para liderar a medio plazo una nueva era de vehículos energéticamente económicos.
Preguntas pendientes para próximas entregas:
¿Habrá en EEUU un apoyo al sector TIC similar al del sector del automóvil?
¿Qué podríamos o deberíamos aprender de todo ésto en España?
SORPRESA!!!: La energía. Sí, la tecnología que fue la base de la Revolución Industrial.
Seguramente muchos de los ‘ilustrados-TIC‘ hubieran esperado que Obama demostrara ante todo prioridad por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (las TIC) que tanto ha utilizado y tanto le han ayudado en su campaña.
Seguro que los habrá también en el futuro sobre las TIC. Pero, así y todo, el gesto de Obama debería ser también un toque de atención a los que focalizan excesivamente en Internet y lo virtual sus ‘marcos mentales‘ de futuro. También para la renovación de las políticas de impulso a la Sociedad de la Información. Sí a un uso más intenso de las TIC, pero no en abstracto, sino al servicio de objetivos tangibles.
¿Cómo impulsará Obama la Sociedad de la Información? (o del Conocimiento, o la Sociedad Red, o como queramos llamarle; la sociedad del Siglo XXI).
Dos puntos de vista. No excluyentes, pero distintos.
El primero, el más típico de los ‘ilustrados_TIC‘, pondría el foco en los asuntos más directamente relacionados con la tecnología, incluyendo el anunciado nombramiento de un Chief Technology Officer. (Más que necesario a la vista del panorama que, según el Washington Post, el nuevo Presidente se ha encontrado en la Casa Blanca).
Otro, el más propio de un líder del Siglo XXI y de cualquier otro, daría prioridad a los valores a poner en juego, con las tecnologías como herramienta subordinada.
A juzgar por los párrafos que siguen del discurso inaugural de Obama, apostaría que adoptará este último enfoque.
“El periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos”.
Las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo.
Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad [...] que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil”.
De hecho, el primer documento de la Casa Blanca que he encontrado mencionando al CTO habla de transparencia y de participación, no de tecnología. Como debe ser. Me gusta. Más Humanismo.com que tecnología.