Me acaba de llegar el nuevo libro de Manuel Castells: “Communication Power“. Más de 500 páginas de prosa más bien densa, que tardaré un tiempo en leer y asimilar.
Dejo apuntada en mi pizarra una frase de las primeras páginas:
“La forma fundamental de poder reside en la capacidad de conformar la mente humana“.
Que resuena con una intuición que me ronda desde hace meses cuando pienso sobre el presente y el futuro de los social media en Internet y sobre los motivos por los que los grandes del sector (Google, Facebook, …) compiten por regalarnos servicios.
Esperaré a explicarme cuando pueda hacerlo con mayor claridad. Pero la cosa tiene que ver con una anécdota encontrada en el magnífico tratado de Robert Cialdini sobre la persuasión. Cuando le preguntaron a un escolar por el futuro de “Yo doy” respondió “Yo tomo”. Parece que el profesor no se atrevió a suspenderle.
Desde que lo leí, cada vez que uso algo que me ofrecen gratis pienso en qué es lo que estarán esperando que les devuelva, y cómo. Por si acaso.
En La Contra de La Vanguardia entrevistan a un periodista global que se expresa así sobre el futuro de la prensa:
“La publicidad que se fue ya no volverá y lo que antes financiaban los anuncios ahora lo tendrán que pagar los lectores [...] Un periódico es un producto carísimo que se vendía demasiado barato gracias a la subvención publicitaria. Ahora menos pagarán más. Usted deles a los que paguen contexto realista y deje el sensacionalismo para los medios baratos”.
Un artículo reciente en el siempre interesante ’strategy+business’ se expresa en términos parecidos: “Incluso en el más optimista de los escenarios, pasarán muchos años antes de que la publicidad en prensa vuelva a los niveles de antes de la crisis”.
El discurso epidérmico de algunos ‘ilustrados-TIC´jalea el aumento de la publicidad en Internet, valorándolo como una muestra de modernidad. El periodista global de La Contra nos invita, creo yo, a ver las cosas desde otro ángulo.
El grueso de la publicidad no abandona la prensa escrita, abandona el periodismo. La consecuencia previsible es que el periodismo de verdad migre hace la porción `low tail´ de la `long tail´; para encontrarse con aquellos dispuestos a pagar lo que cueste.
El grueso de la publicidad irá en masa al otro extremo, a encontrarse con los que se contenten con el sensacionalismo de titulares; un terreno abonado por el discurso ‘free‘, que legitima no pagar las cosas ni por lo que cuestan, ni mucho menos por lo que valen.
La proliferación de lo digital acelera el fenómeno de la destrucción creativa, pero no lo provoca: tiene causas más profundas. Muchos ‘ilustrados-TIC‘ actúan como dinamiteros digitales. Sin indagar sobre quién construirá qué sobre las ruinas del edificio derruido.
Leo en Slashdot.com que, eBay previene que podría verse obligada a cerrar Skype. La cuestión de fondo es que eBay compró Skype (por 2.600 millones de dólares), pero no “la tecnología subyacente a algunos componentes clave de su software”, que licencia de terceras partes.
Estas terceras partes no son otras que una compañía (Joltid) controlada por Niklas Zennstrom, uno de los fundadores de Skype, y antes de Kazaa, una web de intercambios P2P de música.
La película, algo distorsionada para reforzar el mensaje de esta entrada, podría explicarse de este modo:
El señor Zennstrom y su socio se hacen primero famosos lanzando Kazaa, un servicio que contribuyó a crear la causa del ‘free‘ para la música (y a socavar el discurso de los que defienden derechos de propiedad intelectual sobre la misma).
A continuación, estos apóstoles del P2P (un protocolo de colaboración horizontal entre máquinas, que presupone la disposición a la colaboración horizontal entre sus propietarios), utilizan brillantemente su tecnología para crear y lanzar Skype, una vez más un servicio ‘free‘ para la mayoría de sus usarios.
Luego se hacen ricos vendiendo Skype a eBay (algo que nunca entendí).
Sin embargo, retienen la propiedad intelectual de la tecnología, que no distribuyen ni ‘free‘ ni en régimen de código abierto.
En resumen. Mr. Zennstrom ha ganado mucho dinero haciendo por una lado apostolado del ‘free’y por otro valorando en muchos millones ‘su’ propiedad intelectual. Lícito, pero curioso.
Si escribo sobre éso, es porque me parece que hay más de un hipócrita entre los que defienden tanto la causa del ‘free‘. Cambiaría de opinión, por supuesto, si supiera que señor Zennstrom utiliza parte de su fortuna en ayudar a paliar las penurias del joven al que acaban de condenar por utilizar Kazaa. Pero me extrañaría.
Hace pocos días, en ocasión del “All-Star Game” (partido de las estrellas) del beisbol en los EEUU, la Casa Blanca difundió el video adjunto, cuya intención es apoyar el proyecto de voluntariado Serve.gov que impulsa la Administración Obama (sobre el que ya escribí hace poco).
Un video notable, en mi opinión, por varios conceptos:
Por cómo se aprovecha el evento ‘all-stars’ de un deporte nacional para ensalzar a ‘all-stars’ de la ciudadanía (¿Nos imaginamos algo similar aquí con el fútbol?)
Por enlazar los valores de ese deporte nacional con valores nacionales, para ponerlos también en juego en el programa de voluntariado (¿Cuáles en nuestro caso?).
Por cómo Obama comparte el protagonismo con todos los Presidentes anteriores aún vivos (¿Colaborarían aquí en algo?).
Por cómo el Presidente se pone al frente de la manifestación, en primer plano y por Internet. (Contraste de estilo, ni mucho menos el único).
Esos ‘all-stars’ a los que Obama ensalza son ejemplos de otra versión del ‘free‘: la de los que se ofrecen ‘free‘ en vez de exigir el ‘free‘ a los demás. La diferencia, intuyo, está en cómo unos abrazan el concepto de comunidad y otros el de yoidad. En fin.
Ante la duda, me he puesto a investigar un poco sobre los autores. Para descubrir que el de la primera de estas tres obras es publicista (uy, uy uy!!!), cobra por el libro (éso lo hacen todos) y …
… cobra también por los cursos en los que enseña a pensar.
Lo cual, en mi opinión, supone una contradicción suficiente como para desestimar su eslógan (no necesariamente sus consejos).
Como soy un antiguo, todavía visito las librerías, e incluso ocasionalmente compro libros ‘no free’.
Cuando ayer en eso estaba me encontré frente a un anaquel en el que se yuxtaponían las dos obras (de la misma editorial) que, iPhone en mano (sólo para aparentar que no soy tan antiguo), registré en la foto que acompaño.
Proudly taken with my iPhone
Me encontré diciéndome a mí mismo:
“Menudo lío. ¿A cuál de los dos hago caso? Tendría que pensar sobre ello”.
Pero, como desconfío de lo ‘free‘, no me voy a pensar en algo sólo porque sea gratis. Y si además resulta que pensar más supone vivir menos, todavía peor.
Finalmente, siguiendo el ejemplo de otros ilustres blogeros, decidí que, en vez de pensar, lo que haría sería escribir sobre ello en mi blog. Y tan contento.
Valiente como es siempre de esperar en una escritora como Lienas, capaz de, para defender su postura en contra de legalizar la prostitución, titular un libro como “Yo quiero ser puta” (que yo, padre de dos hijas, recordaba freudianamente como un “Papá, quiero ser puta” que me hubiera puesto en un serio aprieto).
Valioso porque argumenta, a diferencia de tantos ‘ilustrados-TIC‘, con un sentido común que debiera siempre estar por encima de que uno sea o no internauta. Porque se puede estar a favor de Internet y en contra de la falacia de que sea éticamente aceptable, y mucho menos beneficioso y casi obligado, fusilar y distribuir contenidos en contra de la voluntad de su autor.
En los países sajones hay la tradición de incorporar como asignatura a los curriculums escolares el ejercicio del debate. Si Gemma Lienas me aceptara de compañero de equipo, me encantaría debatir esta cuestión a campo abierto contra una pareja de ‘ilustrados-TIC’. Convencido de que ganaríamos el evento.
Insisto sobre esta cuestión porque pensando que atractivo del ‘free’ puede ser irresistible, pero que no sólo es irracional, sino incluso perjudicial. Porque a menudo impulsa a declinar escoger la mejor oferta para pillar otra que es peor, pero gratis. Porque los apóstoles del ‘free’, conscientemente o no, muchas veces nos engañan.
Ofrézcase a una muestra de público la posibilidad de elegir entre comprar una trufa Lindt de chocolate de la mejor calidad por 15 céntimos o un M&M por un céntimo (o no comprar ninguna). Alrededor de dos tercios de los compradores escogen la trufa.
Repítase el experimento en idénticas condiciones, pero ofreciendo la trufa a 14 céntimos y el M&M … GRATIS!!! Alrededor de dos tercios de los compradores escogen ahora lo gratis.
La conclusión del investigador es que la palabra GRATIS tiene un atractivo enorme, tan enorme como para desviarnos de escoger la mejor oferta para pillar otra que es peor, pero gratis. Un ejemplo entre los muchos de comportamiento irracional que manejan los ‘behavioral economists‘.
Me quedo con la idea de pensar si esta misma conclusión puede (o no) aplicarse a los argumentos (tal vez sofismas) con los que algunos ‘ilustrados-TIC‘ (tal vez Sofistas 2.0) hacen apología de la cultura ‘free’ en Internet.
Los más ilustres de los ‘ilustrados-TIC‘, que cada vez se me antojan como consumidores de modas , nos han vendido durante meses apologías de la estrategia del ‘free‘. Que, en resumen, viene a decir que la clave para tener éxito en los negocios del futuro es empezar regalando los productos.
Una serie de artículos recientes (que iré comentando en próximas entradas) tiende a confirmar mis sospechas, que vienen de lejos, de que la moda del ‘free‘ es un síntoma más de la epidemia trivializadora que comentaba hace poco. Uno de ellos comenta las nefastas consecuencias de una burbuja de diarios ‘free‘ en Dinamarca, que acabó saturando a los lectores, desorientando a los anunciantes, derrumbando los precios de la publicidad y finalmente causando grandes pérdidas a los inversores (alguno de ellos con un perfil más cercano al de especulador que al de editor responsable).
Transcribo la conclusión del propio articulista:
“El concepto ‘free’, por sí solo, carece de sentido. Tampoco ayuda el ‘free’, si se acompaña de un modelo de negocio equivocado. El truco es conseguir combinar adecuadamente el concepto ‘free’, con un modelo de negocio adecuado: puede entonces tener éxito “.
El peligro del “Too much free“. La clave del éxito estaría, como en todo, en la combinación de una Idea (o contenido que la plasme) + Modelo de Negocio + Equipo capaz de ejecutarla.
Pero, en la mayoría de los casos, los ‘ilustrados-TIC‘ difunden ideas (a menudo copiadas), aunque todo indica que carecen de modelo de negocio y de equipo para desarrollarlas. Quizá porque su principal interés no sea hacer negocio, sino aprovecharse del ‘free’ como consumidores (¿compulsivos?).
Sospecho además que son conscientes de ello: porque no les tengo por tontos ni por ilusos. Simplemente les encanta deslumbrarnos, o intentarlo.