El último informe de la OCDE sobre el estado de la educación en el mundo (“Education at a Glance“) ha tenido una cierta repercusión en los medios de comunicación (p.e. en El País), que han hecho énfasis en algunos de los desequibrios del sistema educativo español.
No existe probablemente un único factor, de entre las varias decenas que recoge el informe, que determine por sí solo el estado de la educación en un país. Me arriesgaré, sin embargo, a apuntar, para ponerlo a debate, un aspecto que me ha llamado especialmente la atención: cómo se gestiona la responsabilidad de los profesores.
Según el informe de la OCDE, casi la mitad (45%) de los profesores españoles declara no haber recibido evaluación ni feedback de su rendimiento durante los últimos cinco años.
¿Podemos tener maestros excelentes sin evaluarlos, sin reforzar lo que hacen bien y ayudarles a mejorar en lo que hagan peor?
Más aún cuando, según datos del mismo informe, los maestros españoles están entre los mejor pagados en relación a la riqueza del país.
Lo que no sabría cómo encajar con el dato (el último de esta entrada) de que la inversión de España en educación, relativa al PIB, sea notablemente inferior a la de los países de referencia.
Custodio en mi archivo una entrevista en ‘La Contra‘ con un reconocido gurú del management proclamando que “El feedback es el alimento del campeón“. La sociedad puede y debe exigir a los maestros que sean responsables. Pero también darles los instrumentos para ejercer mejor esa responsabilidad. Evaluarlos adecuadamente es uno de ellos.
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Escrito por ruizdequerol 
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