¿Hay soluciones biográficas a las contradicciones del sistema?

Agosto 12, 2009

Un artículo en el Washington Post explica historias de profesionales en paro a los que les cuesta asumir su situación. Ante su entorno social, e incluso ante su familia. En algunas localidades se han organizado grupos de soporte, como ‘Parados Anónimos‘ para ayudarles a salir de esa situación. Richard Sennett describe estas situaciones en su muy recomendable “La corrosión del carácter“.

Hace unos días, un artículo en El País promocionaba a un consultor de recursos humanos que esgrimía como eslógan: “Cualquiera puede crear su propia profesión“. Potencialmente cierto, pero también engañoso. Porque, como bien apunta el subtítulo del libro de Sennet (‘Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo’), someterse a la disciplina de trabajar en una gran organización durante 15 o 20 años más bien anula que estimula las habilidades creativas necesarias para conocerse a uno mismo, visionar un nuevo proyecto y desarrollarlo.  Por lo menos desde mi experiencia.

blog_090812

Se admiten sugerencias

Por último, en una entrevista en  La Contra de La Vanguardia, el sociólogo Robert Castel escribe, más bien en la línea del Washington Post: “La gente en paro está degradada, no puede conducir su vida con un mínimo de independencia“. (El consultor de El País diría probablemente que sí que podrían, siempre que le contraten).

Zigmunt Bauman ha descrito la dificultad inherente a la obligación de  ‘encontrar soluciones biográficas a las contradicciones del sistema”. Quizá la respuesta de Robert Castel es que “Debemos inventar nuevas formas de intervención”, que tendrían que trascender lo individual, para “construir una sociedad verdaderamente humana en la que exista un mínimo de solidaridad y justicia“.

Será cuestión de ponerse a ello. Dejo en mi pizarra apuntes para reflexionar.

¿Sugerencias?


Me han pre-jubilado

Enero 5, 2009

La empresa en la que llevaba trece años trabajando me ha prejubilado. Comprometiéndose a abonarme durante un tiempo una cierta cantidad de dinero sin exigirme a cambio que trabaje; y dejándome además una casi total libertad de ocuparme en lo que más me  apetezca.

Según me escribe un colega inglés, al personal al que se aplican estas medidas se le califica allí como ‘redundant‘ . Que sugiere una interpretación del estilo: ‘No sólo podremos espabilarnos sin su colaboración, sino que incluso nos sobrará un dinero, del cual le transferiremos una parte‘.

sennettA los de mi generación se nos educó, o se intentó educarnos, para sobrevivir en una sociedad de productores. En la que a una persona se le considera adecuada en la medida en que la que produce o es capaz de producir algo que se considera útil, necesario o conveniente. Me dijeron, al comunicarme la noticia, que no debería tomármelo como algo personal; que se trata de una política de empresa que se aplica a (casi todos) los empleados que superan una cierta edad. Así y todo, sentirse ‘redundant‘ no resulta precisamente halagador: Richard Sennett ha escrito espléndidamente sobre la experiencia.

blog_090105También Rafael Argullol se despachaba no hace mucho en El País en contra de la práctica de prejubilar por razón de edad. Suscribo en buena medida sus reflexiones. Pero encuentro que algo les falta.

Mi empresa puede considerarme ‘redundant‘, pero yo no me considero inútil (todavía). Me enfrenta, eso sí, la a responsabilidad de decidir por mí mismo cómo ser lo más útil posible y en qué sentido. Una responsabilidad que la disciplina de una gran empresa hace a menudo fácil eludir. Y que tiene dos caras. De una parte, la dificultad de ‘encontrar soluciones biográficas a las contradicciones del sistema‘ (Bauman dixit). De otra, la inspiración de estas palabras, que se atribuyen a Goethe:

“Concerning all acts of initiative (and creation) there is one elementary truth, the ignorance of which kills countless ideas and splendid plans: that the moment one definitely commits oneself, then providence moves too ..

Whatever you can do, or dream you can, begin it. Boldness has genius, power, and magic in it”.

A ello me pongo. Entre los intereses que mantengo está el de la reflexión sobre las cuestiones de “Información, Tecnología y Sociedad” que inspiran este blog y que pretendo continuar durante 2009. Desde que lo empecé nunca me ha hecho falta añadir a mi identidad la de la empresa en la que trabajaba. Así y todo, no tratándose de un secreto para nadie, entendería como lógico que algunos lectores aplicaran un cierto filtro  a lo que leyeran; yo mismo me sentía obligado a imponerme una cierta dosis de autocensura. Ya no.

Confío en que nos mantengamos en contacto. Feliz 2009!!!


TIC y vida de consumo

Diciembre 11, 2008

Un concepto que me sorprendió en los cursos de Doctorado en Sociedad de la Información de la UOC fue que estuviéramos pasando de una sociedad de productores a una sociedad de consumidores. En la que no sólo se consume mucho; además, lo que uno consume (y el modo en que exhibe su consumo) es uno de los rasgos definitorios de su identidad.

Ejemplos:

  • Los/las consumidores de potencia: los que utilizan un todo-terreno enorme y blanco impoluto para llevar a los niños al colegio (de la ciudad); los que compran o descartan un gadget digital por los megas o gigas que tenga, sean o no capaces de aprovecharlos.
  • Los/las que usan un reloj de pulsera ‘king size‘ que de ningún modo cabe dentro del puño de la camisa.
  • Quien considere que el/la joven que no esté en Tuenti es un ‘paria social‘.

Y muchos más que cada lector podrá repasar con poco esfuerzo.

bauman-vida-de-consumoVida de consumo“, mi última adquisición de Zigmunt Bauman, está dedicado a esta cuestión. Con el interés añadido de que, a diferencia de otras obras de Bauman, la cuestión del uso de Internet y las TIC aparece explícitamente. Lo leeré a fondo cuando acabe (esta noche) la última aventura de Lisbeth Salander. Adelanto sólo una cita:

El síndrome consumista ha degradado la duración y jerarquizado la transitoriedad, elevando lo novedoso por encima de lo perdurable. Ha reducido abruptamente el lapso [...] entre el momento de nacimiento del deseo y el momento de su desaparición …“.

Desde la perspectiva del ‘Humanismo.com‘ de mis últimas entradas no puedo evitar preguntarme:

  • En qué medida el impulso hacia el uso de las TIC y la sociedad de la información refuerza la tendencia hasta esta ‘vida de consumo‘.
  • Desde qué ‘marcos mentales‘ se puede promover el uso de las TIC para orientar patrones de conducta alternativos a la ‘vida de consumo‘.

¿Comentarios? ¿Sugerencias?


‘Enjambres’: Una metáfora de la sociedad líquida

Noviembre 13, 2008

bauman_081113Nuevo libro de Zygmunt Bauman: “Does Ethics Have a Chance in a World of Consumers?” Más académico y difícil de leer que muchos de los anteriores. Quizá menos recomendable.

Pero siempre encuentra uno, leyendo a Bauman, perlas sobre las que detenerse. En este caso, su brillante metáfora sobre los ‘enjambres‘:

“En la sociedad líquida moderna, los enjambres tienden a reemplazar a los grupos, con sus líderes, jerarquías y órdenes jerárquicas. Un enjambre puede manejarse sin necesidad de toda esta parafernalia sin la que un grupo no podría existir. Los enjambres no necesitan la carga de las herramientas de supervivencia del grupo: se juntan, dispersan y reagrupan de una a otra ocasión. guiados cada vez por relevancias distintas e invariablemente mutantes, atraídos por blancos móviles y cambiantes. El seductor atractivo de los blancos móviles es suficiente para coordinar los movimientos del enjambre”.

Una descripción que puede aplicarse a colectivos conectados y desconectados. A grupos de ‘aliens‘, pero también a ‘nativos digitales’. Me ha interesado también la distinción entre enjambre, comunidad y sociedad; ¿a que sugiere ‘marcos mentales’ muy distintos?

“El confort de un enjambre proviene de la seguridad del número, de la creencia en que la dirección de actuación debe de haberse seleccionado apropiadamente, dado que es seguida por una multitud impresionante; de la suposición de que tantas personas sintientes, pensantes y que escogen libremente no pueden haber sido engañadas a la vez”.

Que cada cual piense y proponga sus propios ejemplos y contraejemplos.

¿Comentarios?


André Gorz, Marías y la Sociedad Líquida

Mayo 1, 2008

El País publica una crónica sobre la última obra de André Gorz, una carta a su esposa incurablemente enferma, escrita antes de que ambos aparecieran muertos en su casa, en Francia, en donde el escritor se había retirado.

Gorz fue, como pensador social, un luchador. Que adelantó el concepto de la extinción de la ’sociedad del trabajo’, de la extinción del trabajo como fuente de identidad social, y la transición hacia una sociedad en la que ese incentiva el ‘consumo’ como fuente principal de identidad. El consumo compulsivo de bienes cada vez más perecederos, el consumo compulsivo del ciudado del cuerpo y de la reforma del cuerpo, el consumo compulsivo de relaciones efímeras, volátiles y virtuales; twitterizadas.

“Las sociedades surgidas del fordismo se deshicieron sin que otra forma de sociedad haya comenzado a instalarse”.

Gorz se rebelaba contra la tentación de admitir como ‘natural’ esa transformación hacia lo banal, hacia lo que Bauman ha calificado como ’sociedad líquida’. En lo personal, poco antes de morir escribía a su esposa

“A ninguno de los dos nos gustaría tener que sobrevivir a la muerte del otro. A menudo nos hemos dicho que, en el caso de tener una segunda vida, nos gustaría pasarla juntos”.

En cuanto a lo social, Gorz insiste en que “la posibiidad de un más allá de la sociedad capitalista está inscrita en la evolución de ésta“, y reclama que “se le puede exigir a la política que cree los espacios en los que puedan desarrollarse las prácticas sociales alternativas“.

Una reclamación cercana quizá a la utopía, pero que aún persiste. En un artículo en El País de hoy, Slavoj Zizej, otro pensador radical, escribe:

“La verdadera utopía es la creencia de que el sistema mundial actual puede reproducirse de forma indefinida; la única forma de ser verdaderamente realistas es prever lo que, en las coordenadas de este sistema, no tiene más remedio que parecer imposible”.

Por más que la actitud más generalizada es la que glosa uno de los personajes de la última obra de Javier Marías:

“Y así nadie hoy quiere enterarse de lo que ve ni de lo que pasa ni de lo que en el fondo sabe, de lo que ya intuye que será inestable y movible o será incluso nada, o en un sentido no habrá sido. Nadie está dispuesto por tanto a saber con certeza nada, porque las certezas se han abolido, como si estuvieran apestadas. Y así nos va, y así va el mundo”. (pág. 691)

Hoy, Día del Trabajo, casi nadie trabaja y muy pocos se manifiestan. Por si hacía falta visualizar la desintegración del trabajo como referente.

¿Comentarios?


Twitter =? muchos mini-GH

Abril 26, 2008

No estoy ‘à la page‘; no me importa confesarlo. Después de varias semanas de pensar sobre ello (y escribir por primera vez sobre ello) sigo sin ver el interés de apuntarme a Twitter (al tiempo que, debe de haber alguna relación, está dejando de interesarme pasear por Facebook, otra autoproclamada ‘herramienta social‘).

No consigo, lo confieso, encontrar motivos para ir explicando continuamente “¿Qué estoy haciendo?“; ni siquiera a mis amigos; y menos a los que no lo son o ni siquiera conozco.

Sin embargo, un número creciente de tecnófilos parecen opinar lo contrario; y actualizan continuamente (a través de Twitter o similares) sus blogs o páginas web: “Saliendo de clase”; “Tomando una cañita con los amigos antes de ir a casa”; “En casita”, etc.

Nada que opinar al respecto: para gustos se hicieron los colores. Me siendo aludido, sin embargo, cuando un “ilustrado-TIC” y adicto confeso al Twitter escribe, entiendo que algo despectivamente, sobre “la cara de haba de quienes no alcanzan a entender qué tipo de razones llevan a alguien a mantener un diario de sus actividades de ese tipo“. Me hace pensar sobre esas razones.

Dándole vueltas, he llegado a la conclusión, que expongo a modo de hipótesis, de que un Twitter-adicto puede tener mucho en común con los protagonistas (y espectadores) de Gran Hermano y ‘realities‘ similares. Como muestra, sólo una muestra, sugiero leer la reacción del personaje en cuestión cuando alguien se atreva a considerarle ‘sobrevalorado‘ (las negrillas son mías):

… a ti que me vinculas o me citas, a ti que me sigues en Twitter, Jaiku, Facebook, Dopplr y tantos sitios más, a ti que me incluyes en un ranking, a ti que me votas positiva o negativamente en el Menéame, a ti que me usas para inspirar una columna en tu periódico, a ti que pasas por aquí para llevarme la contraria todos los días como si fuera lo más importante en tu vida, a ti que pones publicidad, a ti que me llamas para entrevistarme, a ti que me llamas para que dé una clase o conferencia… a TODOS, de verdad: muchas gracias por sobrevalorarme tanto, tan bien y durante tanto tiempo“.

Una declaración que tiene, para mí, varios rasgos destacables:

  • Está escrita exclusivamente en primera persona. Yo, mi, me, conmigo. (Por ejemplo, “a tí que me citas” en vez de “a tí que citas lo que escribo”).
  • Parece tener necesidad de resaltar de cuántos modos se esfuerza en encontrar audiencia: Menéame, Twitter, Jaiku, Facebook, Dopplr y tantos sitios más. ‘Herramientas sociales‘ que la mayoría de los simples mortales, incluso de que utilicen Internet regularmente, pueden no conocer.

Tecnología y sociedad, nos dicen, se co-producen. Las personas y los grupos sociales adoptan las tecnologías en función de sus objetivos e intereses, y en el proceso las adaptan y las moldean. Herramientas como Twitter, como también la combinación de la TV y el GH, no cambian a la sociedad ni a las personas. Sólo canalizan, entre otras cosas, pasiones, pulsiones y obsesiones. De todo tipo.

Las palabras de Zygmunt Bauman, escritas antes de la emergencia de la Web 2.0, me parecen igualmente aplicables:

“El culto que rodea a una celebridad no tiene aspiraciones monopolistas. Por competitivas que sean, las celebridades no compiten realmente entre sí. La pertenencia al culto a una celebridad no excluye (y mucho menos impide) unirse a la comitiva de la otra. Todas las combinaciones están permitidas, porque cada una de ellas multiplica el encanto del culto a las celebridades en general [...] Como consecuencia, por muy numerosa que pueda resultar la partida de seguidores, cada uno de ellos puede retener una gratificante sensación de individualidad (incluso de singularidad) asociada a su elección”.

Continuará, me temo.

¿Comentarios?


Marcos mentales (6): Los bits no son libres

Marzo 11, 2008

Los juegos de palabras no son gratuitos. Ni, por lo general, inocentes. Las palabras se usan para construir, activar y propagar “marcos mentales”, las estructuras mentales que “permiten a los humanos comprender la realidad – y en ocasiones crear lo que tomamos por realidad” (G. Lakoff).

Tomemos, por ejemplo, una aseveración defendida por algunos “ilustrados-TIC“:

Los bits son entes libres. Fluyen por doquiera, se mueven, se envían, cambian de mano, de formato, de soporte, de identidad. Se comprimen, se descomprimen, se duplican, se copian, se alteran, se mezclan con toda facilidad. Nada ni nadie puede o podrá impedirlo. [...] Son bits, y el moverse libres forma parte de su naturaleza“.

Una expresión de este tipo, ¿define una realidad?

house-elf.jpg

Me parece evidente que no; que se trata de un abuso de lenguaje para forzar una causa (ver el artículo original). Aunque sea, y eso es lo que me parece peligroso, deformando el concepto de libertad. Torciéndolo, como también denuncia Lakoff en una de sus obras (“Whose freedom?“), al servicio de intereses específicos; quizá defendibles, pero en todo caso parciales.

¿Qué ocurre si partimos de una afirmación similar, que entiendo sería plenamente objetiva?:

Los fluidos como el agua son libres. Fluyen por doquiera, se mueven, se envían, cambian de mano, de forma, de soporte. Se mezclan con facilidad. Son fluidos, y el moverse libres forma parte de su naturaleza“.

Si se acepta, la conclusión emergente sería que

Los bits no son libres, son fluidos.

Mezclemos libertad con agua y tenemos un debate político, una mezcla explosiva. Ciudado, pues con las palabras.

Los bits adquieren la libertad de quien los crea, envía o manipula. (Como los elfos de los cuentos de Harry Potter, no tienen más remedio que obedecer a sus amos).

A la inversa. Se habrán de imponer a los bits los límites que socialmente se convenga en imponer a las libertades. Una cuestión a debatir, demasiado importante para dejarla en manos de los “ilustrados-TIC”, por mucho que sepan de bits en abstracto.

No me resisto, por cierto, a apostillar que la “fluidez de los bits” es un elemento de conexión entre las tecnologías y las redes, de una parte, y la sociedad líquida que describe Zygmunt Bauman. Defender a ultranza la fluidez de los bits y lamentar la liquidez de la sociedad lleva enseguida a contradicciones severas.

Lo cual significa, de pasada, que si nos gustan los bits pero nos incomoda el estado actual de liquidez de la sociedad habremos de ser capaces de construir “marcos mentales” apropiados. Proyectos con un cierto grado de solidez basados en bits y redes.

¿Comentarios? ¿Sugerencias?


Supercapitalismo

Enero 5, 2008

reich-080105.jpgMe atrevo a recomendar un libro que todavía tengo a medias: “Supercapitalism: The Transformation of Business, Democracy and Everyday Life“, de Robert B. Reich, un académico de las ciencias políticas que fue Secretario de Trabajo en la administración Clinton.

Un par de citas del capítulo inicial dan una idea cabal de las intenciones del autor:

  • “Las últimas décadas han supuesto para nosotros un alejamiento del poder en nuestras capacidades como ciudadanos y un acercamiento en cuanto a consumidores e inversores”.
  • “El mercado es apto a tomarnos en cuenta como consumidores e inversores, pero la democracia se ha vuelto menos sensible a nosotros en nuestro papel como ciudadanos que persiguen que las reglas del juego sean más justas”.
  • “Las empresas no son ciudadanos. Son paquetes de contratos. El propósito de las empresas es jugar de modo tan agresivo como sea posible el juego de la economía. Nuestro reto como ciudadanos es impedir que fijen la reglas. Conseguir que el supercapitalismo no contamine la democracia es la única agenda de cambio constructiva”.

Un mensaje, aunque en otras palabras, muy similar al que emplea Zigmunt Bauman al escribir sobre la liquidez de la vida, de la sociedad y de la modernidad.

La tecnología es, por supuesto, un elemento de fondo de estos cambios. Pero no necesariamente el motor, sino posiblemente el instrumento. Creo que podría hacerse (lo intentaré) un paralelo entre muchos de los atributos de la Web 2.0 y los de la sociedad líquida. Que son, pienso, paralelos también a los del “supercapitalismo”.

(No es coherente, por ejemplo, no pensar en Google, una empresa que vende publicidad de consumo, aunque publicite otra imagen, como integrada también a fondo en el supercapitalismo).

Una reflexión que, si se acepta como razonable, plantea un dilema a quienes estamos a la vez por la tecnología y por una “reconstrucción posible” de la sociedad alternativa al supercapitalismo. Llevando la reflexión al extremo:

  • ¿Es moral difundir y promocionar el mensaje de la Web 2.0 y a la vez declararse contrario a “esta” globalización, a “este” supercapitalismo?

P.S. Al final de su “Modernidad Líquida”, Bauman escribe:

No hay elección entre formas ‘comprometidas’ y ‘neutrales’ de hacer sociología. Una sociología sin compromiso es una imposibilidad [...] El trabajo de la sociología es desvelar que las elecciones son libres …

(Dedicado a Genís Roca, con todo mi respeto y aprecio).