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SMART no es lo mismo que inteligente

SMARTHoy me ha interesado

reflexionar acerca de la traducción de ‘smart’ por ‘inteligente‘, habitual en la prensa tecnológica y entre los ilustrados-TIC.

Constato, para empezar, que en las versiones online de los diccionarios de Oxford y Collins (supongo que no sólo en esos dos), ‘smart‘ no es sinónimo de inteligente. Como adjetivo, es equivalente a (Oxford)

(of a person) clean, tidy, and well dressed:you look very smart
(of clothes) attractively neat and stylish:a smart blue skirt
(of an object) bright and fresh in appearance:a smart green van
(of a place) fashionable and upmarket:a smart restaurant

Me encaja. Cuando para una fiesta o una reunión indican que el ‘dress code‘ es ‘smart casual‘ no están pidiendo que lleves ropa informal e inteligente.

En la misma línea, estaría de acuerdo en que un ‘smartphone‘ es un teléfono con todas las cualidades que el Oxford atribuye al calificativo ‘smart‘. Pero que no es inteligente, porque sólo es capaz de hacer aquello para lo que está programado. No tiene la capacidad de sorprender. Es útil, por supuesto, pero aburrido.

Aún más en la misma línea, me atrevería a aventurar que ninguno de los ‘smart watches‘ que según parece preparan (por lo menos) Apple, Google y Samsung será inteligente. De hecho, si los pronósticos sobre su apariencia son acertados, creo que serán incluso menos ‘smart’ (en el sentido Oxford) que los IWC o Longines que atesoro.

En el fondo, lo que me preocupa de este asunto es que a fuerza de atribuir inteligencia a lo que como mucho es sólo ‘smart’ se esté socavando la esencia de la propia inteligencia. Más preocupante aún me resulta la intuición, apuntada por autores como Jaron Lanier o Fred Turner, de que la promoción de este equívoco no sea casual, sino la manifestación de una estrategia (nada casual ni desinteresada) de presentar a las (capacidades de las) personas como obsoletas para que así los ordenadores parezcan más avanzados.

Porque, como comentaba en una entrada anterior,  la historia demuestra que la tecnología y los artefactos tecnológicos se impregnan de ideología. En concreto, resulta cada vez más evidente que los ciberlibertarios que más proclaman las virtudes liberadoras de la tecnología están más próximos a la ideología del neocapitalismo asocial que a lo que en un tiempo fueron posiciones de izquierda.

Cito de una obra reciente:

A pesar de la retórica revolucionaria y transformacional que rodea el desarrollo de las infraestructuras de información en red, en la práctica es tan probable que refuercen como que desestabilicen el orden instituciones existente”.

Será cuestión de andarse con cuidado.

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Caballeros de la armadura oxidada

libro-el-caballero-de-la-armaduraEn La Contra de La Vanguardia, Victor Amela entrevista a un profesor holandés que propone un mundo “con libertad para leer, ver y escuchar todo lo que nos apetezca sin pagar nada en concepto de copyright, de derechos de reproducción“.

Sería demasiado fácil desacreditar al personaje sólo porque haya venido a España para promocionar su libro (sujeto a copyright). Quien esté libre de contradicciones, que tire la primera piedra. Pasemos también por alto que no se trate de una propuesta novedosa, que adelantó hace años en un artículo en el New York Times.

Lo fundamental, en mi opinión, es que no vale expresar como principal motivación que “el copyright no reporta ni un solo céntimo a la gran mayoría de los creadores. Esos derechos devengan beneficios sólo a los grandes grupos de edición y reproducción“.

Es cierto que si el propósito original de la propiedad intelectual (‘copyright‘ y patentes) era proteger los derechos de los autores y los inventores, se ha desvirtuado cuando estos derechos se acumulan en activos de empresas cuyo modelo de negocio consiste en explotar la propiedad intelectual de terceros. Pero el objetivo tendría que ser construir sistemas alternativos, que los autores y creadores acabaran escogiendo como preferibles. De lo contrario se corre el riesgo, como me ha sucedido leyendo la entrevista, de evocar la entrañable imagen del caballero de la armadura oxidada, que salía a salvar de los dragones a doncellas, incluso a las que no querían ser salvadas.

Sucede, me temo, que hacer propuestas en contra de algo existente es mucho más fácil que hacerlas a favor de algo que se ha de construir. Pero que no se sabe cómo. Porque parece cada vez más evidente que las propuestas de los apóstoles del ‘free’ indiscriminado conducen sólo a sustituir monopolios conocidos por otros por conocer.

Continuará, por supuesto.

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Marcos mentales: Se olvidan de las TI

Pocos se atreverían probablemente a contradecir una afirmación del estilo de “las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC) son una herramienta fundamental para el progreso económico y social de las sociedades modernas“. En público, por lo menos.

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Pero, como dicen en los EEUU ante declaraciones de este estilo, la prueba del nueve consiste en “put your money where your mouth is“. Y los datos indican que algo falla.

He recogido en el gráfico las últimas cifras disponibles en Eurostat sobre el gasto en TIC en relación al PIB en una serie de países. Acerca de la situación de España, me parece destacable:

  • Que el total del gasto en TI (Ordenadores, software y servicios) y C (Comunicaciones) esté por debajo de la media europea.
  • Que el gasto en TI sea tan reducido en relación al de Comunicaciones; un patrón más cercano a las economías emergentes que a los países avanzados.

En resumen: En España se invierte en TIC menos que en las economías más desarrolladas y mucho menos que en las emergentes.  Además, el desfase es mucho mayor en la inversión en Informática que en Comunicaciones.

Cuál es la interpretación y cuáles las consecuencias de estas cifras son cuestiones para otro día.

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Para empezar el 2009 (primera parte)

¿Vale la pena todavía formular buenos deseos y hacer buenos propósitos para el 2009?

Pienso que sí. He colgado en mi tablero una pequeña selección de recortes de algunos de los publicados estos días. Hoy, sobre la sociedad en general; mañana, sobre la economía. Está en el trasfondo, en ambas ocasiones, la cuestión del rol de las TIC en la economía, en la sociedad, en nuestra vida personal.

  1. blog_090107Margarita Rivière sugiere en El País: (a) Poner los pies en el suelo; (b) Ralentizar para poner lucidez en la mirada.
  2. También en El País, Almudena Grandes aboga por devolver “cordura y sensibilidad a una sociedad que lo ha sacrificado todo al ídolo del consumo superfluo”.
  3. La recomendación de Manuel Vicent es “vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria“.

Personalmente, me tomo mi prejubilación no sólo como un cambio imprevisto en mi rutina diaria, sino como una oportunidad de cambiar algunos comportamientos, de provocar experiencias excitantes, de asumir algunos riesgos que quizá de otra forma no hubiera tomado.

En cuanto a la cuestión de las tecnologías y la sociedad, mantengo la impresión de que las propuestas que algunos ‘ilustrados-TIC‘ proponen como dogmas son exactamente opuestas a las apuntadas más arriba.  Por ejemplo:

  • Estigmatizar como ‘aliens‘ o ‘emigrantes‘ por razón de edad a generaciones enteras, como si fueran incapaces de participar en construir el futuro de nuestra sociedad conectada.
  • Idealizar el consumo de contenidos que se puedan descargar de la Red, en la práctica casi convirtiendo su ‘disponibilidad‘ en el ‘imperativo‘ de consumirlos.
  • Elevando las relaciones a la categoría de objetos de consumo en las redes sociales, llegando a descalificar como ‘parias sociales‘ a los/las jóvenes que no se han adscrito a alguna en concreto.
  • Magnificando el rol de las herramientas de comunicación instantánea, como Twitter y similares, que inevitablemente dan prioridad a lo inmediato o urgente sobre lo importante, a la dispersión sobre la concentración, a lo exterior frente a lo interior.

Queda todavía mucho por hacer, pienso, para conjugar TIC y sentido común.

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Las Telecomunicaciones en el bolsillo

El COETTC (Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación de Cataluña) ha hecho públicos hace pocos días los resultados de un estudio sobre el uso de las telecomunicaciones fijas y móviles por parte de los ciudadanos.

La lectura del resumen publicado y de su repercusión en la prensa ilustra, una vez más, la peculiar forma en que los medios recogen a menudo las noticias sobre las TIC, y especialmente sobre las Telecomunicaciones.

Según el informe,

“Más del 70% de los entrevistados realiza un consumo medio al mes de teléfono móvil de entre 10 y 60 euros. Un 12,50% tiene un gasto de entre 60 y 100 euros en el mes y el porcentaje de aquéllos que gastan más de 100 euros en el mes no llega al 9%”.

Parece razonable. Pero los titulares de La Vanguardia (3/09/2008), que he colgado en la pizarra, parecen querer transmitir otro mensaje: que el gasto en telecomunicaciones pesa demasiado en la economía de los ciudadanos, tanto que algunos (aunque sólo una minoría)  empezarán a restringir su uso debido a la crisis.

Algo de éso habrá. Pero lo cierto es que el cambio en los patrones de gasto de los ciudadanos no es exclusivo de Cataluña y viene ya de lejos (ver el gráfico de la izquierda, extraido de un informe de The Economist de 2003!!!).

Además, las telecomunicaciones no son el concepto de gasto que más ha aumentado en la última década, como muestra en el gráfico adjunto, basado en datos publicados en el Boletín Mensual de “la Caixa”.

Imagino que si los medios titulan así es por que piensan que éso es lo que los ciudadanos quieren leer. Lo que, para mí, apunta a un distanciamiento mayor del deseable entre los ‘marcos mentales‘ de muchos especialistas del sector TIC y los habituales en un ciudadano de a pie. El mismo informe del COETTC incluye más síntomas de ese distanciamiento; volveré sobre ello en una próxima entrada.

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Tecnología y Diseño Social (2): Las TIC en la escuela

El País publicaba recientemente, bajo el titular de la imagen, un artículo sobre Internet y las TIC en la escuela. Con un tratamiento, en mi opinión, superficial y limitado a los tópicos habituales. Lo cual me da pie a engranar con la temática de la tecnología y el diseño social, iniciada en los últimos ‘posts’.

Tópico 1. Poner el énfasis en la formación del profesorado, “la mayoría del cual dispone sólo de una alfabetización digital básica“, como si esta carencia fuera el principal factor limitativo.

  • “La Red sólo contribuye a mejorar el rendimiento académico si los profesores saben cómo aprovecharla”.

Pero los profesores no son los que definen los temarios, ni la distribución de asignaturas y horarios, ni los criterios de evaluación, ni sus propios programas de formación. Si se llegara a la conclusión de que el funcionamiento de una empresa mejoraría si su personal estuviera mejor formado (en las TIC o en cualquier otra materia), ¿a quién se responsabilizaría de esa carencia? ¿a la Dirección o a los trabajadores?

De otra parte, se menciona que “el 90% de los profesores tiene ordenador [e Internet] para prepararse las clases, pero sólo el 20% lo aplica en el aula“, un dato confirmado por otros estudios. No vale afirmar que, en general, los profesores son analfabetos en materia de TIC. Porque son capaces de usarlas fuera de la clase. ¿Cuál es el facto que bloquea utilizarlas también en clase?

Tópico 2. “El problema es que los terminales siguen estando restringidos a las aulas de informática, a las que los docentes sólo acuden ocasionalmente“.

Ciertamente, no se pueden utilizar ordenadores en las aulas que no estén equipadas. Pero entonces, ¿quién y por qué decidió poner los ordenadores sólo en las aulas de informática, muchas veces infrautilizadas? ¿Cuáles eran los ‘marcos mentales‘ en base a los que tomaron estas decisiones de inversión? ¿Han cambiado desde entonces? ¿Cómo?

Tópico 3. “La solución consiste en cambiar el sistema educativo para adecuarlo a las TIC, y no al contrario“.

Más que tópico, una frase vacía de contenido. ¿A qué se supone que sería solución ese cambio? ¿A los objetivos globales del sistema educativo, sean los que sean? ¿O sólo a la introducción de los TIC?

Y además, puestos a pensar los cambios que hagan falta en el sistema educativo, ¿seguro que la disponibilidad de las TIC habría de ser el principal factor de cambio? De cara a construir nuevos ‘marcos mentales’ en los que encajar los cambios necesarios en el sistema educativo, ¿el cambio tecnológico es más relevante que los cambios sociales, incluyendo el tránsito a la sociedad líquida? Sólo los ilustrados-TIC darían una respuesta afirmativa al 100% a este interrogante.

Una observación final, para los curiosos. Busquen las referencias a las TIC en el “Pacto Nacional para la Educación“, que yo suponía que era la hoja de ruta para la evolución del sistema educativo en Cataluña. Me interesarán sus observaciones sobre cuáles eran los “marcos mentales” de los redactores de ese documento.

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Proyectos de futuro y Diseño social (1)

Continuando con el tema del ‘post’ anterior. ¿Qué pasa cuando se produce una ‘fractura social’ como resultado del empuje de nuevas prácticas, de nuevas culturas, del resultado de la acción de innovadores sociales?

Como los humanos y las sociedades tenemos una querencia cierta hacia la estabilidad, lo esperable es que el conjunto evolucione hacia superar las fracturas y, entre otras cosas, recomponen las instituciones y sus vínculos con el entorno.

(Uso aquí el término ‘institución’ con un sentido más sociológico que político. Las instituciones son un sistema de normas, estructuras y reglas culturales que conforman los comportamientos de las personas y las instituciones).

David Noble, por ejemplo, ha descrito en detalle cómo los grandes empresarios y financieros de los EEUU de finales del S. XIX y principios del XX crearon las ‘Escuelas Politécnicas‘ norteamericanas (Carnegie-Mellon, Caltech, M.I.T., Rensselaer, …), con el objetivo de conseguir de disponer de “thinking labourers” en vez de “labourious thinkers“.

Insuflando los objetivos y valores de la organización industrial en el proceso de educación superior consolidaron una nueva profesión, la de ingeniero, y un nuevo cuerpo social de prestigio, el de los ingenieros. Que por una parte eran un elemento clave para el desarrollo de la corporación industrial, al tiempo que ayudaban a extender y consagrar los principios y prácticas de la sociedad industrial en la sociedad en general.

Los ‘rupturistas’ (en este caso los capitalistas e industriales norteamericanos) consiguieron de este modo cerrar la brecha social llevando a su terreno la reforma de una institución clave (la Universidad), y en último término renovando a su modo el imaginario y el ideario de la sociedad norteamericana durante muchas décadas.

Creo que la historia es ilustrativa porque, como ilustra el diagrama, el tránsito hacia la sociedad de la información, o como queramos llamarle, plantea también la cuestión de cómo han de ser los profesionales que, jugando un rol análogo al de los ingenieros en la sociedad industrial, ayuden a definir, construir y gestionar las infraestructuras y organizaciones de la sociedad del futuro.

Y una reflexión adicional. ¿Quiénes son, podrían ser, habrían de ser, en la globalidad de lo global y en la localidad de lo local, los análogos de esos reformadores sociales en los EEUU del pasado siglo? No tengo la respuesta, excepto por la intuición de que no los encontraremos entre la mayoría de los “ilustrados-TIC” de nuestro entorno.

Aún siendo consciente de repetirme, reproduzco la cita de Langdon Winner, un autor nada sospechoso de inmovilismo ni de tendencias tecnófobas:

Buscamos en vano entre los promotores y agitadores de Internet las cualidades del conocimiento social y político que caracterizaban a los revolucionarios del pasado“. (”La ballena y el reactor”, Gedisa)

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