El recorte colgado en mi tablero procede de un discurso reciente del Director General del Fondo Monetario Internacional. Dado que todo el mundo coincide en el origen financiero de la crisis, me parecería como mínimo algo ingenuo esperar que una institución ha puesto y pone sus prioridades en lo financiero se ocupe de corazón de la cuestión laboral.
De hecho, por si acaso se preocuparan de arreglar el mundo del trabajo con el mismo fervor con el que han cuidado del financiero, he dejado en el recorte el contacto con el departamento de relaciones externas del FMI. Por si alguien se apunta a pedirles que, por favor, no lo hagan. Bastante trabajo tienen ya, pienso yo, con arreglar los entuertos de aquello de lo que se supone que entienden.
