He disfrutado estos últimos días leyendo las novelas pseudo-policíacas de Benjamin Black, el seudónimo de un reputado novelista irlandés.
Pensando sobre las crisis apuntadas en la pizarra de mi ‘último post’, y también sobre las que no cabían en la pizarra, recordé uno de los párrafos de la novela que había subrayado:
“Quirke tuvo conciencia de que el corazón le latía más deprisa , y notó en el pecho una sensación espesa, acalorada, que no era miedo exactamente, aunque sí una alarma incipiente, como si la isleta vacía y lisa en la que había estado felizmente plantado acabara de sufrir un zarandeo preliminar, y a punto estuviera de revelar que no era tierra firme, sino el dorso jorobado de una ballena“.
Como resulte que la que está cayendo es sólo un zarandeo preliminar …
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