Archivo mensual: marzo 2008

Aún falta transparencia

jekyll-and-hide.jpgUna nota breve sobre un tema ya tratado en este espacio: La “carta abierta al futuro Presidente” publicada hace pocos días por un grupo de “ilustrados-TIC” en sus respectivos blogs. Proclamaban, entre otras cosas que:

Los territorios ya son redes, y los ciudadanos nodos que se socializan en la red, y con sus conversaciones digitales han convertido los mercados en algo transparente y global“.

Algo que contrasta con lo que nos explican en un artículo en El País de hoy sobre el blanqueo de dinero. Siguen habiendo oportunidades para los que quieren seguir actuando de modo poco transparente:

Si bien a los blanqueadores de dinero se les ha hecho la vida más difícil, quienes tienen incentivos y recursos para esconder fondos aún cuentan con infinitas posibilidades para hacerlo, y los riesgos de ser detectados son relativamente bajos. Esto me lo confirmó un banquero que entrevisté en Zúrich y que es un muy discreto líder en el mundo de la “gestión de patrimonios”. “En comparación con la situación que reinaba antes del 11-S, ¿cuánto más difícil es para usted gestionar ahora, digamos, 50 millones de dólares de un cliente que desea mantener esos fondos ocultos de las autoridades?”, le pregunté. Sonrió y me respondió: “La principal diferencia es que ahora le cobro más”.

Oportunidades que Internet también facilita:

El sistema financiero internacional ha crecido de manera extraordinaria, adquirido una complejidad institucional y técnica casi inimaginable y donde cientos de millones de personas pueden transferir fondos de un país a otro sin salir de sus casas tan sólo tecleando un ordenador conectado a Internet“.

La realidad de Internet, como muchas otras, tiene dos caras: facilita la transparencia, pero también facilita medios a quienes tienen interés en no actuar de modo transparente. Ignorar, ocultar o soslayar la segunda de estas características (un típico de los “ilustrados-TIC”) es tan peligroso como exagerarlas.

Para impulsar la sociedad de la información nos hacen falta “marcos mentales” renovados para convivir con esa dualidad. Sin perder la oportunidad de aprovechar cada ocasión para aumentar la transparencia. Aún no estamos ahí.

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Marcos mentales (8): Tiranos competentes

black-swans.jpegPodemos aprender mucho, creo, de las paradojas. De lo que desafía la lógica, el sentido común. De los “cisnes negros” de los que trata un reciente best-seller.

Apple es a la vez una manzana dorada y un cisne negro. Una empresa que ha tenido un éxito imprevisible poniendo en el mercado productos imprevisibles.

El artículo sobre Apple que comentaba en mi último ‘post contiene un par de manifestaciones políticamente incorrectas que, en esta época en que tienden a preconizarse el consenso, el talante y el buen rollo vale la pena tomar en cuenta.

Sobre los consultores y los estudios de mercado.

Averiguamos lo que queremos. Y creo que somos bastante buenos en tener la disciplina adecuada para concluir si otra gente también lo querrá. Para éso nos pagan. […] No hacemos estudios de mercado. No contratamos consultores […] Lo único que queremos es construir buenos productos.”

Sobre la innovación

steve-jobs.jpgEn lo que hace referencia a la innovación y al desarrollo de software, lo políticamente correcto estos días es destacar las ventajas de los modelos abiertos, los desarrollos basados en la colaboración fuera de las organizaciones convencionales: la “innovación abierta“, los “contenidos abiertos“, el “software abierto“.

Steve Jobs dice hacer lo contrario: “Mi trabajo no es tratar bien a la gente estupenda que tenemos, presionarles y hacerles todavía mejores“. Un ex-ejecutivo de Apple añade: “Las democracias no hacen grandes productos. Se necesitan tiranos competentes“.

Cosas de la sociedad líquida, que nos obliga a buscar soluciones biográficas a las contradicciones del sistema. Hay quien preconiza “The Wisdom of Crowds” y a la vez quien escribe sobre “The Ignorance of Crowds“, incluso en lo referente al software:

La conclusión final es que la producción entre iguales tiene aplicaciones valiosas, pero limitadas […] No parace adecuada para dar forma a los productos finales. Este es un trabajo que se hace mejor cuando un grupo relativamente pequeño y formalmente organizado de profesionales con talento colaboran estrechamente en perfeccionar los detalles de un producto. Implicar a una muchedumbre en este trabajo no lo acelera: sólo conlleva retrasos y confusión”.

Creo:

  1. Que Steve Jobs estaría de acuerdo.
  2. Que convendría que lo tomaran en cuenta muchos de los “ilustrados-TIC” que evangelizan sobre el software abierto.

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El software oculto en la manzana dorada

Acababa mi ‘post’ de ayer prometiendo una entrada sobre el “software oculto”. Tenía una referencia sorpresa en mente, pero puedo guardarla para una próxima ocasión.

Porque el último número de Fortune, que califica a Apple como la compañía más admirada, contiene un artículo con manifestaciones de Steve Jobs que me sirven igualmente para ilustrar el concepto.

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Acerca del desarrollo del iPhone, Jobs explica que:

Nadie había pensado en poner un sistema operativo tan sofisticado como OSX dentro de un teléfono. Tuvimos un serio debate dentro de la compañía acerca si podríamos o no hacerlo. […] Nuestra mejor gente de software decían que ellos sí podrían hacerlo, así que les dejamos probarlo. Y lo hicieron.

Sobre el MacBook Air:

Ninguna otra empresa podría hacer el MacBook Air, y el motivo es que nosotros no sólo controlamos el hardware, sino también el sistema operativo. Y es justamente la conexión íntima entre el hardware y el sistema operativo lo que nos permite hacerlo. and the reason is that not only do we control the hardware, but we control the operating system. No hay una interacción íntima entre Windows y un notebook de Dell.

En general, sobre las capacidades de Apple:

Nos dimos cuenta de que en casi todo – o todo – el futuro de la electrónica de consumo, la tecnología primaria iba a ser el software. Y somos bastante buenos en software. […] Podemos escribir todos estos tipos de software [para el iPod, iTunes, OS X, iPhone, …] y hacer que encajen perfectamente. ¿Cuántas compañías pueden hacer eso?

Hay más, pero lo anterior basta como muestra. Quizá para revisar algunos ‘mapas mentales':

  • ¿Sería sensato pedir que el software de Apple fuera abierto?

Otra cuestión interesante es que Apple informa que han habido más de 100 descargas del kit de desarrollo de software (SDK) para el iPhone en los cuatro primeros días en que ha estado disponible.

¿iPhone o Android? (¿o ninguno de ellos?)(¿o ambos y más alternativas?: He aquí la cuestión!!!

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Marcos mentales (7): Eticas y políticas del software

La política y las ideologías forman parte, inevitablemente, de la arquitectura social. Como tecnología y sociedad se co-producen, las tecnologías se impregnan de ideologías y de política a medida que evolucionan. Inevitablemente.

Por eso los bits no son sólo bits. Por eso no todos los bits son iguales.

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El mismo tipo de consideraciones son aplicables al software. ¿Tiene sentido hablar de “EL” software como si hubiera sólo un tipo de software? ¿Son los iguales los softwares apuntados en el mapa mental del gráfico?

Dos copias del mismo software, idénticas bit a bit, pero sujetas a distintos tipos de licencia, ¿son idénticas? , desde una óptica técnica; No, desde una perspectiva social.

A partir de estos planteamientos, cuando se afirma que “el software debería ser libre“, ¿de qué tipo de software se está hablando?

Estirar de este hilo daría seguramente para más líneas que las que caben en este ‘post’. La clave, creo yo, es tomar en cuenta el “marco mental” de quien hace la propuesta.

Si yo me dedicara a escribir software (lo hacía, hace tiempo, pero lo dejé radicalmente, como quien deja una droga) también desearía que el software fuera libre y/o abierto. Porque la ética y la estrategia del software abierto aumenta el poder de los que que tienen la capacidad de desarrollar/modificar software y el interés en hacerlo.

Si yo fuera una empresa de servicios cuya oferta de valor se apoyara en las prestaciones del software que utilizara, también me interesaría poder suministrarme dosis de software libre y/o abierto. (Como hace IBM: tema para un próximo ‘post‘).

Si yo fuera una organización que comprara software, mi decisión sobre adquirir software libre y/o abierto estaría ligada a la disponibilidad de modificarlo y mantenerlo por parte de empresas de mi confianza.

Etcétera.

Para que quede más claro. Como intento aprender a tocar el clarinete, me complace especialmente poder tocar las piezas que también me gusta escuchar. Pero la música que compro para escuchar no viene con la partitura. No es “música open-source“. Estaría bien que lo fuera, pero no somos muchos, me temo, los que defenderíamos esa causa. Muchos menos, me temo, que los que defienden que la música sea libre (o sea copiable), pero a los que nunca he escuchado pedir que fuera “open source“.

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P.S. Sobre el “software oculto“, en un próximo ‘post‘.

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Marcos mentales (6): Los bits no son libres

Los juegos de palabras no son gratuitos. Ni, por lo general, inocentes. Las palabras se usan para construir, activar y propagar “marcos mentales”, las estructuras mentales que “permiten a los humanos comprender la realidad – y en ocasiones crear lo que tomamos por realidad” (G. Lakoff).

Tomemos, por ejemplo, una aseveración defendida por algunos “ilustrados-TIC“:

Los bits son entes libres. Fluyen por doquiera, se mueven, se envían, cambian de mano, de formato, de soporte, de identidad. Se comprimen, se descomprimen, se duplican, se copian, se alteran, se mezclan con toda facilidad. Nada ni nadie puede o podrá impedirlo. […] Son bits, y el moverse libres forma parte de su naturaleza“.

Una expresión de este tipo, ¿define una realidad?

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Me parece evidente que no; que se trata de un abuso de lenguaje para forzar una causa (ver el artículo original). Aunque sea, y eso es lo que me parece peligroso, deformando el concepto de libertad. Torciéndolo, como también denuncia Lakoff en una de sus obras (“Whose freedom?“), al servicio de intereses específicos; quizá defendibles, pero en todo caso parciales.

¿Qué ocurre si partimos de una afirmación similar, que entiendo sería plenamente objetiva?:

Los fluidos como el agua son libres. Fluyen por doquiera, se mueven, se envían, cambian de mano, de forma, de soporte. Se mezclan con facilidad. Son fluidos, y el moverse libres forma parte de su naturaleza“.

Si se acepta, la conclusión emergente sería que

Los bits no son libres, son fluidos.

Mezclemos libertad con agua y tenemos un debate político, una mezcla explosiva. Ciudado, pues con las palabras.

Los bits adquieren la libertad de quien los crea, envía o manipula. (Como los elfos de los cuentos de Harry Potter, no tienen más remedio que obedecer a sus amos).

A la inversa. Se habrán de imponer a los bits los límites que socialmente se convenga en imponer a las libertades. Una cuestión a debatir, demasiado importante para dejarla en manos de los “ilustrados-TIC”, por mucho que sepan de bits en abstracto.

No me resisto, por cierto, a apostillar que la “fluidez de los bits” es un elemento de conexión entre las tecnologías y las redes, de una parte, y la sociedad líquida que describe Zygmunt Bauman. Defender a ultranza la fluidez de los bits y lamentar la liquidez de la sociedad lleva enseguida a contradicciones severas.

Lo cual significa, de pasada, que si nos gustan los bits pero nos incomoda el estado actual de liquidez de la sociedad habremos de ser capaces de construir “marcos mentales” apropiados. Proyectos con un cierto grado de solidez basados en bits y redes.

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Los temas verdaderamente relevantes para nuestro futuro

Una entrega más (ver ‘post’ anteriores) de reflexión sobre la “carta abierta al futuro Presidente” publicada hace pocos días en algunos blogs. Creo que muchos estaríamos de acuerdo con sus autores en que:

… las instituciones públicas y las organizaciones privadas relevantes para la definición del medio y largo plazo de la comunidad están casi completamente al margen de la sociedad red, y no tienen en su agenda los temas verdaderamente relevantes para diseñar nuestro futuro“.

La cuestión es cuáles son esos “temas verdaderamente relevantes“. Porque, por ejemplo,

  • Apenas ningún “asunto digital” ha encabezado los titulares de los diarios de estas dos semanas de campaña.
  • En los pocos actos de campaña a los que he asistido no se ha hablado tampoco de la sociedad red ni de cuestiones digitales.

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Aunque sólo fuera a título de hipótesis, podríamos suponer que ni los políticos ni los medios destacan estos asuntos, ni siquiera en campaña electoral, porque no son los que más interesan a la gente. O, por lo menos, los que más interesan a la mayoría de la gente.

Valdría seguramente la pena investigarlo más, pero en un breve buceo en los barómetros de opinión de CIS no he detectado que hubiera ninguna cuestión digital entre las quince o veinte que más preocupan a la población (o a la muestra de población a la que el CIS encuesta). No aparecen tampoco los temas verdaderamente relevantes que destacan los firmantes de la carta abierta de referencia:

  • La neutralidad de las infraestructuras.
  • El concepto de propiedad intelectual
  • El uso del software libre

¿Qué ocurre? Pienso que no se han consolidado todavía marcos mentales ampliamente compartidos que encajen la agenda digital con la agenda económica y social.

En parte, quizás, porque:

  • Se coincide ampliamente en que el día de los políticos (en general) no está precisamente alineado con los asuntos que son verdaderamente relevantes para la gente.

Pero, del mismo modo, creo que debería admitirse que:

  • Los intereses y el día a día de los “ilustrados-TIC” no están tampoco alineados con los asuntos que amplios segmentos de la ciudadanía consideran como relevantes.

Como en tantas otras cosas, no se trata sólo de tener la razón, sino de conseguir que te la den. Porque lo que no vale, como en el viejo chiste, es concluir que:

He hecho un estudio de mercado, y la conclusión es que el mercado se equivoca.

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P.S. No quisiera pasar por alto que ni siquiera todos los “ilustrados-TIC” coincidirían en el significado de los temas que destacan como  verdaderamente relevantes. Tema para otra entrada.

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¿Es el proyecto el ingrediente más escaso?

Continúo con la reflexión del ‘post anterior‘ y las de los comentarios suscitados (Gracias, Genís y Mercè). Supongamos que tendríamos un acuerdo de mínimos en los siguientes términos:

  • Hoy por hoy, no parece razonable concebir el progreso (económico, social, …) sin aprovechar las posibilidades de las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC).
  • Pero las TIC no generan sociedad ni progreso en sí mismas. Son las prácticas de uso de las personas o los grupos sociales que utilizan las TIC las que les dan sentido.

Sabemos, además que utilizan más intensamente Internet quienes tienen mayor interés en hacerlo, por el motivo que sea. Muchas Administraciones públicas españolas, por ejemplo, son ejemplarmente eficientes en el uso de Internet para facilitar la recaudación de impuestos y el pago de multas. Pero ha hecho falta una Ley para que esas mismas administraciones se obliguen a admitir la relación electrónica con los ciudadanos en los trámites que éstos elijan.

Otro ejemplo. Como Internet permite la comunicación anónima, es inevitable que atraiga también a quienes tienen interés en actuar anónimamente. Por ejemplo, a los delincuentes y los terroristas; a los interesados en acceder pornografía o difundirla. También, desde luego, a los cotillas; a los que desean buscar pareja discretamente; a los que quieran consultar información u obtener consejos de naturaleza reservada, quizá sobre un problema de salud o de adicción.

Podría seguir, pero supongo que la idea está ya clara. Las personas y las sociedades utilizan Internet y las nuevas tecnologías, según sus intereses, actitudes, valores y disposiciones. Las tecnologías no tienen valores; los adquieren. No determinan la sociedad en una dirección concreta; se adoptan y adaptan en tantos sentidos como la heterogeneidad de la sociedad admite.

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Con vistas a impulsar “nuestra” sociedad de la información y del conocimiento (por llamarla de algún modo), propongo reflexionar sobre cómo reflejar propuestas estructuradas sobre el esquema del cuadro adjunto (o de cualquier mejora que se quiera proponer). La idea central es que cualquier propuesta sobre un ‘referente tecnológico‘ (la banda ancha, Internet móvil, …) vaya acompañada de una visualización de las ‘prácticas informacionales‘ que se considera proponer. Y que esas prácticas, que suponen gente actuando, invirtiendo tiempo, esfuerzo y/o dinero, tengan un encaje en un proyecto que se pueda explicar y gestionar.

Mi convicción (provisional) es que en el proyecto está la clave, y que de hecho éste es el componente más escaso en nuestro entorno:

  • Porque se da una ‘fractura digital‘ en las estrategias de muchos de los líderes políticos y de los estamentos sociales de mayor influencia. Una fractura que se manifiesta en la dificultad de integrar explícitamente las TIC en los proyectos que lideran o proponen.
  • Pero, al mismo tiempo, creo que hay déficit de proyecto en las propuestas de la mayoría de los “ilustrados-TIC” que reclaman con mayor energía un uso más intenso de las tecnologías.

Volviendo, por ejemplo, a la carta abierta que suscita este serie de ‘posts’, contiene una afirmación que podríamos compartir:

Las decisiones que presidentes y consejeros delegados vais a tomar en el corto plazo nos pueden enviar al furgón de cola de la economía del conocimiento si no toman en consideración la profundidad de la revolución que significa la sociedad en red“.

Pero no me parece de recibo que no vaya acompañada de como mínimo una propuesta concreta de una actuación que pudiera incorporarnos al grupo de cabeza de la economía del conocimiento.

Postulo, por tanto, abierto a debate, sugerencias y comentarios, que hay un déficit de proyecto, materializado en la dificultad de muchos de “rellenar el formulario” de un modo convincente. Algunos tendrían proyecto, pero dificultades para incluir en él las tecnologías y las prácticas informacionales. Otros viven instalados en las tecnologías y algunas prácticas informacionales, pero no parecen en condiciones de articular un proyecto coherente y convincente.

Lo cual, quede claro, no expongo como una crítica, sino como una reflexión que también me afecta. Y que continuará.

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