Las tecnologías tienen ideología, o la adquieren

Leyendo el último ejemplar (en papel) de The Economist que me ha llegado a casa he encontrado tres artículos sobre asuntos en los que las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) tienen un rol relevante.

De dos de ellos ya se habían hecho eco los blogs de los ilustrados-TIC:

  • El más curioso, pero en mi opinión también el más trivial, se hace eco del éxito de una Web especializada en vender diamantes y anillos de compromiso. (Ver aquí el artículo y aquí una reseña).
  • Un segundo artículo, tratado con la habitual independencia de criterio de The Economist, comenta las no demasiado halagüeñas perspectivas de las webs sociales. Las webs sociales tienen futuro como servicio, pero pudiera ser que no lo tuvieran como negocio. Si es que ambos futuros son compatibles. Un asunto ya comentado en algunos blogs, pero sobre el que se habrá que volver, sin duda.

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La tercera información de The Economist relacionada con las TIC es un especial de diez páginas sobre la crisis actual de los mercados de crédito. Presentada como un fenómeno que:

Empezó en los 1980 con un mercado histórico al alza tanto en acciones como en bonos, impulsado por tipos de interés bajos, nueva tecnología de la información y reestructuraciones corporativas. Cuando el ‘boom’ se agotó, poco después del final de siglo, las empresas financieras que se habían enriquecido en el proceso empezaron a buscar nuevas fuentes de beneficio. Gracias al dinero barato, podían acumular más deuda – lo que hace las inversiones sean más rentables y más arriesgadas. Gracias a las tecnologías de la información, podían diseñar miles de productos derivados, algunos de ellos ligados a hipotecas. Combinando deuda y derivados, los bancos crearon una nueva máquina que podía crear y distribuir cantidades prodigiosas de riesgo.

(Ver también un buen artículo explicativo de este proceso en El País de este domingo).

Supongo que pocos disputarían que, hoy por hoy, la crisis financiera es un asunto más relevante que la compra de diamantes ‘online‘ e incluso que la emergencia de las redes sociales. Sin embargo, no he encontrado ninguna mención en los blogs de los “ilustrados-TIC” sobre este “efecto colateral” de las TIC, por llamarlo de alguna manera.

¿Por qué?

Habría que preguntarles. Pero yo aventuraría que la explicación reside en el hecho, a menudo ignorado, que cuando las tecnologías salen del laboratorio y se integran en la sociedad, resulta inevitable que se impregnen de las creencias y valores del entorno social. Obviamente así es por ejemplo, cuando las TIC se utilizan para crear distribuir los productos financieros sofisticados a los que se refiere The Economist.

Del mismo modo, los discursos sobre las TIC, incluyendo los que se reflejan en los blogs (también en éste), no son neutros ni idealmente objetivos, sino filtrados por la ideología de quienes los generan. El personaje de Javier Marías al que hacía referencia en mi último ‘post’ sostenía que “puede que las personas que hablaban rara vez contaran nada muy grave ni interesante, pero acababan por decirlo casi todo sobre ellas mismas”. Sus silencios, añadiría yo, son igualmente significativos.

¿Comentarios? ¿Sugerencias?

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